25 de noviembre de 2007

VAYA SEMANITA


Empezamos la semana con la promea (mitad promesa, mitad broma) de Rajoy, que nos va a hacer menos pobres bajándonos los impuestos. Me váis a permitir el tópico, pero me da la impresión de que en estos meses vamos a ser los ciudadanos como una hermosa mujer en una fiesta, a la que uno tras otro los galanes van a hacerle sus promesas de amor eterno. También el lunes seguía la resaca de la corrupción, ¡¡¡ 100 casos de corrupción !!!, ni más nimenos, con 57 detenidos ¿queda alguien en este ayuntamiento libre de culpa?. Ah, sí, el alcalde, que con tanta inauguración no se entera de nada. Ah, no quería dejar en el olvido las palabras de Durao Barroso, que ahora dice que en la famosa reunión de la que fue algo así como el Cicerón, estuvo engañado. No deja de sorprenderme la candidez de los grandes políticos. Vamos, incluso el ex portavoz de Busch (Scott McClellan) ha acusado al presidente de obligarle a mentir. Ver para creer, a tu edad, Scott. Según avanzaba la semana no salí de mi asombro, el caso del desgraciado que asesina a su ex novia después de pedirle matrimonio televisivo no es más que un toque de atención para todos (además de un cruel asesinato, por su puesto). No solo se trata de la bazofia y el mensaje que damos a nuestros hijos, sino que los jueces, a los que poco a poco voy perdiendo el respeto, consideran un atenuante que un hombre intentara asesinar a su ex pareja después de verla en el (puto, perdón, tenía que decirlo) programa de Patricia. Resulta que según el juez es un atenuante que el hombre se sintiera humillado. Hala cordura a raudales. Parece que el gobierno, llamando a capítulo (cosas de nomenclaturas políticas) a las televisiones, va a tomar cartas en el asunto. De momento nos congratulamos, ya veremos después. En otro orden de cosas, Fernando Fernán-Gómez murió y todos hemos caído en que era uno de los grandes, aunque no todo el mundo se lo demostrara en vida. Y me vaís a dejar que termine con una noticia que me heló la sangre. Resulta que unos cuantos adolescentes obligaron a una compañera de clase a realizarle una felación a uno de ellos y no contentos con eso lo grabaron con el móvil y lo hicieron circular. Asusta. Primero que esa muchacha aceptara a realizarlo, eso denota un grado de temor superior al que uno imagina en una situación de sorpresa, por lo tanto no era la primera vez que se sentía amenazada e incluso "violada" en algún aspecto por estos pichacortas con granos. Tanto que ni tan siquiera tuvo el valor de confesarlo, tuvo que ser la circulación del video el que diera la voz de alarma. Y como siempre pienso en los padres, de la chica primero, pero también los del resto, que ahora mismo tienen que estar viviendo unos momentos muy difíciles. Parece que vamos a tener que hacerle más caso a nuestros hijos.

1 comentario:

Jobove - Reus dijo...

hemos entrado a saludarte desde Reus Catalunya, tienes un blog muy interesante felicidades