9 de noviembre de 2009

MI ONCE TITULAR


No tengo dudas de cual sería. En la portería Nerea, la pelirroja de grandes dedos. Con quince añitos me enseñó lo que una mujer es capaz de hacer con las manos. Era un verano, en el pueblo. La conocí porque era la hermana mayor de un amigo. Ella rondaba los 20, así que se presuponía inalcanzable. Pero es lo que tiene el verano, o las orquestas de pueblo o el alcohol, pero el caso es que a las cuatro de la mañana la besaba contra el muro del frontón. Estaba excitadísimo y ella entre encantada y divertida. Tranquilo, chaval, tranquilo, me decía, que vas a terminar antes de empezar. La besé con mi mayor pericia, en la boca, en el cuello, en los pechos, que liberó de la camiseta para que pudiera mordisquear sus pezones con libertad. Me llevó la mano al coño y me dejó que jugueteara un poco con torpeza, supongo, porque zanjó el asunto con un eh, no te preocupes, yo me encargo. Entonces me bajó los pantalones y los calzoncillos, se escupió en la mano y comenzó a masturbarme. Lo hizo con intensidad y suavidad a un mismo tiempo. Los movimientos eran profundos y no tardé en correrme en sus dedos. Sentí cierta vergüenza cuando ella, entre risas, se limpiaba la mano. No está mal para un chiquillo, dijo cuando vio mi semen sobre sus dedos. Después me besó con cierta ternura que me supo a madre y despedida y regresamos al baile. Nunca más la volví a ver, pero no me imagino a una dama mejor para defender la portería, con esos dedos mágicos que me abrieron el mundo del sexo. En la defensa pondría a las hermanas Smith, las irlandesas de carnes apretadas y ninguna vergüenza con las que juguetee en la playa de Benidorm una madrugada fiestera. Cuando las conocí, sudando en una ruidosa discoteca, me creí perfectamente la historia de que eran hermanas, pero dos horas después, cuando me la chupaban en las hamacas mientras el sol se desperezaba, tuve que dudar de su relación familiar. Una de ellas, imposible recordar cual, era la que llevaba la voz cantante y mi polla era, por ende, su micrófono. Fue bastante extraño, porque la idea fue de ellas y ni tan siquiera tuve que esforzarme, ni apenas jugué con sus cuerpos, fue como si lo tuvieran planeado y yo, o hubiera estado en el lugar oportuno en el momento idóneo, o hubiera sido el mejor de los candidatos. Cuando me corrí en sus bocas, mientras jugueteaban con mi semen, pasándoselo de una boca a otra, creí estar viviendo mi propia película porno. Creedme que toda la vida he buscado la droga que me hizo vivir aquello, porque me sigue costando imaginar que no fuera fruto de mi calenturienta memoria. Como central en mi alineación pondría a María, le preciosa y excesiva María. Una mujer entrada en carnes, de una hermosura sin discusión y un amor por el sexo anal fuera de toda duda. No me imagino a nadie mejor para defender mi retaguardia. Era una compañera de trabajo y en una reunión de ventas me invitó, tras la segunda copa, a subir a su habitación. No hubo apenas intercambio de besos, ni pude saborear sus interminables pechos. Pareciera, una vez más, que yo fuera parte de un plan premeditado. Quiero que me la metas por el culo, me dijo pasándome un preservativo y el lubricante. Estaba borracha y quizá gracias al alcohol se atrevió a cumplir su sueño por primera vez. No me molesté en preguntar por qué no hacía estos juegos con su marido. Me costó entrar, ella gemía entre el placer y el dolor. Cuando ya estaba dentro hicimos una pausa y comenzaron los movimientos. Yo estaba borracho igual que ella, gracias a eso la cosa duró lo razonable. Ella gemía como una loca, gritando como si estuviera perdiendo la vida en cada embestida. Se acariciaba el coño con una mano con tremenda violencia. Yo la tenía por la cintura y veía sus hermosas y excesivas carnes moverse con cada golpe. Ella se corrió primero, con gritos desesperados, después lo hice yo, hundiendo los míos en su espalda. Se deshizo de mi polla y avergonzada, por primera vez, se metió en el baño. Comprendí que debía irme, que no quería verme en aquellas circunstancias. En el trabajo el asunto estuvo tenso hasta que en otra reunión deslizó un preservativo en mi cartera. Supe entonces que, dos copas después, me esperaba su culo en la habitación. Para la banda derecha me quedo con Mariola, la argentina de boca inagotable. Hablaba tanto como chupaba, su número favorito era el 69 y no imaginaba una forma mejor de acabar una sesión de sexo que corriéndose en la boca de su amante mientras ella buscaba el semen para sus labios. Follamos muchas veces, pero buscaba una y otra vez que uno de los dos se corriera primero. Si era yo, ella se tumbaba abriendo las piernas ofreciéndome el coño con ese acento irresistible, para vos. Y si era ella, hacía lo propio con mi polla. Tenía además una curiosa costumbre, después del orgasmo buscaba mis labios, y reconozco que gracias a ella acepté que el sabor de mi propio semen no me era del todo desagradable. Para centro del campo elijo a Itziar, la chelista. Un amigo me invitó a un concierto y ella era el plato principal. Llevaba una larga falda negra con la que abrazó el chelo. A mi la música, la verdad, ni me va ni me viene, iba por mi amigo, pero me pasé toda su interpretación sumido en un profunda excitación. La llevé unas flores al camerino, hablamos, intercambiamos nuestros teléfonos y durante algún tiempo cada vez que venía a la ciudad cenábamos juntos y pasábamos la noche en su habitación de hotel. Era una mujer tierna, que se enfrentaba al sexo como a la música, meciendo cada movimiento, como si se tratara de una partitura. Apenas hacía ruido al sentir los orgasmos, pero su capacidad para repartir juego, para encontrarle las teclas al placer, eran inconmensurables, por eso no me imagino a nadie mejor que ella para repartir juego. Para la banda izquierda está Sabina, la comunista que conocí en una fiesta del sindicato. Llevaba una camiseta del Che, tan tópica como tierna, y una boina calada. Fumaba porros con naturalidad y hablaba de la redistribución de recursos con la fe del creyente. Fuimos amantes durante unos meses, antes de que aceptara una beca para estudiar en el extranjero. Vivía en un pequeño apartamento compartido con otro camarada. La cosa terminó la noche en la que su amigo aceptó nuestra psicotrópica invitación a follar juntos. Fue una mezcla de brazos, pies, manos, dedos y lenguas hasta que sin darme cuenta me fui quedando apartado. Me fumé un porro y me masturbaba mientras ellos seguían follando. Cuando terminaron él le sugirió que no era de buena comunista haberme dejado de lado, y que me la chupara para compensarme, la famosa redistribución, supuse. Ella le hizo caso, se arrodilló y se metió mi polla en la boca. Me corrí por primera vez dentro y ella se lo tragó ante mi sorpresa. Aquella mujer tenía una capacidad innata para sorprenderme, algo que exijo para mi centro del campo. Me queda el tridente de delanteros. Como delantero centro me quedo con Alicia, la mujer con la mejor delantera que jamás he conocido, un monumento a la perfección y el bisturí. Tal era la hermosura de sus pechos, tal orgullo tenía por ellos, que no solo vestía para lucirlos, sino que eran su plato fuerte en el sexo. Si eras capaz de hacerla sentir hermosa con sus pechos, raro era que no acabaras corriéndote sobre ellos. Es la mejor delantera, y nunca mejor dicho. La punta izquierda se la doy a Rosa, la inalcanzable, la más hermosa de todas. Nunca una mujer se me puso tan dura, tan imposible y me hizo trabajar tanto. Como un verdadero crack, cada temporada le prometía a mis gónadas sus carnes y se incumplían, hasta aquella tarde en la que quedamos porque quería contarme algo muy importante. Lo había dejado con su marido y después de tantos meses de intentos, no se lo ocurría a nadie mejor para resarcirse. Hicimos el amor en su piso céntrico, rodeado de las fotos familiares. Mientras la follaba, con toda mi habilidad, tensión y dedicación, ella lloraba. No es de pena, no es de pena, decía entre sollozos. Ni cuando se corrió y terminó agotada y dormida llegó a convencerme. Después su marido le regaló un enorme ramo de flores y ella un nuevo perdón. No volvimos a poner juntos en duda sus sollozos u orgasmos. Y para la derecha me quedo, paradójicamente, con la concejal del PP de la pequeña pedanía gallega. Tuve que reunirme con ella para discutir algunos aspectos laborales y, no me preguntéis como, acabamos follando sobre la mesa de su despacho. Me ofrecía, desde entonces, voluntario cada vez que había que negociar algo con la alcaldía. Hasta que las elecciones pusieron tierra de por medio.Esa sería mi alineación titular, un día de estos hablaremos del equipo suplente.

MICROS


Cerró fuertemente los ojos pero al abrirlos continuó no siendo un sueño.

8 de noviembre de 2009


! Eh, chicos, mirad, he traido estropajos ¡- gritó Rubén (5 años) entrando en el patio del colegio con una bolsa de esponjas (chuches)

7 de noviembre de 2009



SOBRE EL ÚLTIMO FILO


“A través de los siglos
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.”


Rafael Alberti


Su nombre era el despojo
De aullidos desangrados:
Tan ancha era la noche
Y el canto tan menguado.


Hubiese alzado el vuelo,
Pero en su ala sin párpados
No era posible el sueño,
Su son petrificado.


Bajo un cielo plomizo,
Cementerio de pájaros,
Vagó durante siglos
Aguardando el relámpago


Que a un ángel alumbrase
En la estela de Lázaro,
Devolviéndole el fuego
A su salmo apagado.


Y la nada del mundo,
Negra sima de espanto,
Parió, muda, un demonio
Predador de milagros.

6 de noviembre de 2009

INCOMPRENSIBLE PEREZA


Me considero una persona muy activa. De frente para dentro especialmente activa. Pero en general puedo decir que paso el día haciendo algo. Tal es así que ahora mi mayor ilusión es pasarme un día sin hacer absolutamente nada. Pese a esa tendencia a la actividad, hay ciertas cosas que me dan una incomprensible pereza. No se trata de actividades especialmente costosas, no estoy hablando de bajar la basura a los contenedores que hay a medio kilómetro de casa un día invernal de intensa lluvia. No, hablo de cosas sencillas. Os dejo unos ejemplos y espero los vuestros, porque ya sabéis que como buen tonto necesito el consuelo de muchos:

1.- Quitarles los cartones a los alimentos o bebidas para dejarlos en la nevera. Los yogures y la cerveza, esos son mi gran cruz. Y esta pereza incomprensible acarrea más trabajo posterior, porque como dicen en mi pueblo, al gandul y al pobre todo le cuesta doble. Si no quitas ese cartón, no solo ocupa más espacio, sino que pude que rompas alguno, se te quede pegado el propio cartón a la nevera con lo que luego hay que limpiarlo o simplemente sea una pequeña batalla cada vez que te tomes una cerveza. Lo sé. Aun así soy incapaz y si lo hago es refunfuñando (que hermosa palabra).

2.- Tirar las chapas de la cerveza a la bolsa de basura. Me da igual donde esté. Al final todas acaban como una cuenta sobre la encimera, y al terminar la jornada cervecera van al cubo. Quizá sea una forma encubierta de controlar lo que consumo, las chapas como un contador.

3.- Bajar al trastero. Esto no necesita explicación. No conozco a nadie que se ofrezca voluntario a esta tarea. Y menos si eres mujer.
4.- Borrar el contenido de un disco duro. Hay películas que se pasan meses y meses en la lista de películas vistas hasta que me decido a dar al ratón derecho eliminar.

Son tres pequeños detalles, pero hay muchas cosas en el día a día que incomprensiblemente nos da una muy humana pereza.

MICRO


Tenía una personalidad tan calurosa que buscaba estar siempre a la sombra.

5 de noviembre de 2009

EL RAPERO TIERNO


Leo y escucho mucho sobre la juventud de ahora. A mí todo me parece cíclico. Lo mismo que me gustaría decirle a los jóvenes de hoy me lo decía mi padre en su día, que tuvo que escuchar algo similarmente idéntico de su padre antes, y el abuelo también...Las personas que permanecen son las más fiables: los profesores. También es verdad que ellos van dejando parte de sus energías con el paso del tiempo, pero reconocen una pérdida de valores alarmante. Hablaremos de ello. Al hilo de esto hoy solo me gustaría contar una pequeña escena tierna que vi. Ocurrió una mañana de domingo, volviendo del kiosko de prensa y la panadería de la señá Gloria. Frente a nosotros venían dos personas andando muy, pero que muy despacio. Al ritmo que marcaban los ancianos pies de una de ellas. Era una abuela, encorvada por el peso de la sabiduría y los años, arrastrando su traje de domingo, camino de la iglesia cercana. A su lado había un joven de no más de quince años, en la flor de la arrogancia y la incomprensión. Alto, moreno, con el pelo de pincho perfectamente moldeado y despeinado. La parte del cogote muy corto y a la altura de las patillas una especie de corte transversal, que seguro tiene algún significado. Pendiente en ambas orejas. Chándal blanco, pantalones anchos y cortos, a la altura de las rodillas, del mismo color, y zapatillas de baloncesto blancas y negras desatadas, con la lengüeta por encima. Me atrevería a decir que era un suerte de rapero. No nos miró al cruzarnos, porque estaba concentrado, con toda su ternura, en ayudar a su abuela a llegar hasta misa. El joven llevaba en la mano el bolso de la anciana, que hacía juego con su traje de domingo, y no con las nike del adolescente. Pero él llevaba con una sonrisa tanto lo uno, el bolso, como a la otra, a su abuela, que dependía de él para su cita con dios. Se movía y atendía las demandas de la anciana con infinita ternura. No era impostura. No se le veía avergonzado, preocupado, inquieto, se le veía orgulloso y me atrevería a decir que hasta feliz...quizá ellos no sean tan distintos como nosotros queremos creer, ¿no nos estaremos haciendo mayores nosotros sin más?

MICROS


4 de noviembre de 2009

NOVELAS ETERNAS


Las novelas se me hacen eternas. Y no por qué sean peores que las que devoraba en dos mordiscos hace un lustro. He perdido la rutina. Era LTP, ya sabéis lo que me gustan las siglas: un Lector de Transporte Público. Dos horas al día de traqueteo daban para muchos párrafos. Llegó el primer niño y, curiosamente y sin tener nada que ver, un nuevo trabajo sin metro que me obliga a usar el coche. Aun así había resquicios, momentos de relax y descanso en los que la literatura pasiva (así denomino yo la lectura) se abría hueco. Luego llegó el hermano pequeño y ya no hay resquicio alguno. Ahora las novelas me pueden durar meses. Las elijo a conciencia sin demasiada complejidad precisamente por eso. Y tiene un lado bueno, pasas tanto tiempo con tus personajes que llegan a desdoblarse por encima de la propia voluntad del novelista, pasan tantas horas a tu lado en la mesita de noche, en el maletín del ordenador, en el bolso, que saben más de ti que tu propia pareja. Algunas veces me da la impresión de que se cuelan por entre las páginas y se sientan a mi lado, mientras ceno. Oye, traes mala cara, ¿mal día en el trabajo? Pues mejor que no hables tú, porque me da la impresión de que en las dos próximas hojas te va a dejar tu mujer. No me lo recuerdes, anda, no me lo recuerdes. Eso, y vuelve a la novela, no vaya a ser que me de por leer y te lo pierdas. Uf, pues sí que sería una lástima, porque con las pocas visitas que nos haces...Casi prefiero que eso no ocurra, porque me imagino a los protagonistas de las novelas pendientes saliendo por las noches a manifestarse: ¡ queremos ser leídos ! ¡ queremos ser leídos ! A todo esto, me quedan diez hojitas nada más de cuatro amigos, la recomendable y sencillísima novela de David Trueba (el que tiene un hermano con un Oscar), en dos semanitas me la zampo, no vaya a ser que venga Solo (El protagonista) a darme dos mandobles impacientes.

MICROS


Era el momento de cambiar de vida, así que apuntó en un papel los pasos a seguir:

1.- Aprender a decir lo siento

2.-...

3 de noviembre de 2009

¿DEMASIADA PRISA?


Me guardé un artículo del jueves para hablar de él. Se titulaba sin leer ni escribir hasta los seis. Y, para no aburriros con mi subjetividad, os detallo las ideas que me han calado:

1.- La presión social para adelantar la enseñanza de contenidos en las escuelas cada vez es más fuerte.

2.- Según la portavoz de directores de escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid (Carmen Ferrera- con más de 30 años de enseñanza a sus espaldas-) todos los aprendizajes que se fuercen van a estorbar en el futuro. En esa línea se manifiesta también una experimentada profesora, Marisa Cervigón, que se hace está pregunta: ¿cómo van a aprender a hablar si no hablan, si se pasan el día haciendo fichas"

3.- La excesiva presión sobre los niños puede socavar la confianza y se corre el riesgo de dañar el aprendizaje a largo plazo
4.- La enseñanza debe ser lúdica y contar con los intereses y la evolución de los niños.

Estas cuatro ideas condensan no solo el artículo, sino mi forma de ver este asunto. Tenemos demasiada prisa. En una reunión en la escuela entre padres de niños de tres y cinco años, varios mostraron su inquietud porque su hijo, contra la promesa de la filosofía de la escuela, acabara el curso sin poder leer algunas frases. Mi pareja y yo nos mirábamos asustados ¿con cinco años? con esa edad a mí me preocupan los valores que tenga mi hijo de respeto, de saber esperar, de quererse a sí mismo y a los que están a su lado. Si no es capaz de juntar plu con mero la verdad es que no me inquieta lo más mínimo. Prefiero un niño sano y analfabeto, transitorio y voluntario, que un cabroncete sabiondo. Creo que los primeros años de la vida son para cimentar la forma que ha de tener el niño de enfrentarse al mundo y a los demás. Respetar y hacerse respetar. No tengamos prisa porque corran, que aprendan primero a andar, después correrán tan deprisa que los perderemos de vista. Y de leer hablaremos más tarde ¿no os parece?

MICROS


Ella le pidió tiempo. Él le entregó un cheque de minutos en blanco. Él cada día iba al banco a preguntar, pero nunca llegó a cobrarse...

2 de noviembre de 2009

SE ACABÓ


Ambos son personas metódicas y organizadas. Sus respectivos trabajos se encuentran a unos dos kilómetros, así que se afanaron por encontrar un hotel coqueto y, sobre todo, discreto, a un kilómetro de cada uno. Un día al mes, el último jueves, reservan una habitación con nombre falso y dan rienda suelta a su pasión. No recuerdan muy bien como empezó la cosa, pero ambos serían incapaces de vivir si estas dos horas al mes. Él es un hombre casado, siempre amenazado de divorcio, con una mujer al borde de un constante ataque de nervios a la que solo soporta por rutina, y, tal vez, gracias a estos juegos. Ella también vive en pareja y tiene incluso un hijo, pero jamás logró convencerlo a él de que se casaran. Ahora ya ni lo intenta, también, supone, gracias a estos juegos. Los jueves dejan de ser trabajadores de futuro, marido paciente y comprensivo o madre ejemplar, para ser dos amantes desatados. Sin el envoltorio de la rutina sus encuentros son pura explosión de placer y deseo. Por email, en dos cuentas secretas creadas al efecto, van caldeando el ambiente los días precedentes al encuentro. Hasta entonces, si hay algo que los junte es la casualidad. Quizá ella empiece a calentar motores mandándole una foto de sus pechos con una breve nota: esperan tu leche. O él recuerde que compró un pequeño dildo hace unos meses, especial para el sexo anal. Quizá ella proponga un trato: si yo me corro en tu boca tú te corres en la mía. O él lance un reto: te follaré hasta que pierdas el sentido, y cuando lo recuperes, te seguiré follando. Hoy, por ejemplo, bendito jueves, el tema ha sido un vibrador especial que ella usa para sus viajes. Se lo regaló su pareja cuando, por trabajo, empezó a faltar algunas noches. Es más pequeño que tu polla, le sugería en un último email, apenas unas horas de abrir la puerta de la habitación arrebatados por los primeros besos. Es más pequeña que tu polla, así que la tuya la quiero en la boca, y el de plástico donde se te ocurra. Ella es así de soez con su amante, cuando en pareja es una mujer más bien tranquila y rutinaria. Los jueves se considera una golfa, una guarra, le gusta decir palabras mal sonantes y frases del tipo córrete en mi culo, que soy tu putita. Antes de empezar con estos encuentros ni se imaginaba lo que una mujer loca de deseo podía llegar a hacer. Viene de una familia conservadora y hasta bien entrada su juventud no se convenció de que el sexo era al más que el vehículo para la unión matrimonial y la maternidad. En un par de años de jueves intensos ha descubierto todo lo que se esconde bajo el deseo y la piel cuando se rompen las ataduras y la cordura. Años atrás no se imaginaba ofreciendo su culo y un lubricante a su amante. Y lo que es más significativo, con la polla dentro, no se imaginaba pidiendo más y más, y sintiendo un, para nada procreador, orgasmo anal. Esas son las cosas que le dan los jueves. Si sus amigas de toda la vida supieran que se traga el semen de su amante después de que se corra en sus tetas, y que lo lame con sincero deseo y que le sabe a gloria, tal vez la echarían del club. Hoy quería volver a ser la puta desatada de todos los jueves. Antes de cerrar la puerta ya rebuscaba en su bolso, tirado en el suelo, el vibrador, al tiempo que se quitaba la ropa, eso sí, para dejarla sobre la mesa bien dobladita, que a la tarde hay que volver al bufete. Desnuda se metió el vibrador en la boca, hasta casi hacerlo rozar con sus cuerdas bucales. Vamos, quítate la ropa. Con la mano mientras tanto se iba acariciando el cuerpo, los pechos, el coño. Tumbada, y sin dejar de comerse el dildo, abrió las piernas y el coño con dos dedos. Cómeme, le sugirió. Él, divertido, se arrodilló y comenzó a comerle el coño con violencia, como suelen ocurrir las cosas en los locos jueves de fin de mes. Oh, sí, gemía ella, mientras él iba de un lado a otro con la boca y la lengua. Toma, le sugirió, métemelo en el culo. Le costó un poco hacerlo, porque esta vez no había más lubricante que su saliva, pero cuando lo hizo desató un gemido brutal. Sigue chupando, sigue chupando. Así lo hizo, mientras el vibrador hacia su trabajo en el culo él metía hasta tres dedos en el coño de su amante y jugueteaba con la lengua y el clítoris. Me voy a correr, gritaba, me voy a correr. Y así lo hizo, empapando su boca y el dildo, y las sábanas, de un delicioso néctar ardiente. Ven. Ahora te toca a ti, que sé lo que os gusta a todos los hombres, que sois todos iguales, y solo los que tienen suerte como tú encuentran una guarra para estas cosas. Se sentó entonces en la cama y lo puso a él de pie. Empezó a comerle la polla con la misma violencia con la que había ocurrido todo y al igual que con el dildo, la llevaba hasta lo más profundo de su garganta. Mientras tanto con la mano acariciaba los genitales, tirando de la piel fuertemente hacia abajo. Incluso de vez en cuando bajaba con la boca y le regalaba algunos dulces mordiscos. Me voy a correr, dijo él, a modo de advertencia. Entonces ella cogió la polla con las dos manos, echó la piel hacia atrás y con la punta de la lengua la fue meciendo, con la boca muy abierta, mirándolo a los ojos. El semen llegó en oleadas salvajes que se perdieron dentro de la boca, en los labios, en los ojos, en el pelo y hasta alguna dentellada terminó sobre la almohada. Ella utilizó su polla entonces como si fuera una cuchara para ir recuperando el semen de su rostro y llevarlo a su boca, como si de él dependiera que siguieran viviendo. Después un abrazo, algunas risas, la toalla para limpiarse y una ducha. Hoy tengo que volver a bufete antes, le dijo mientras se maquillaba frente al espejo. Él observaba el precioso cuerpo desde la cama, ese culo insaciable, esas caderas incansables. Y escuchó la frase que jamás esperó escuchar un jueves. La frase que significaba el final de la magia. Voy a dejarlo. Por un instante pensó que dejaba los encuentros. A Manel, voy a dejar a Manel. Lo dijo como quien habla sobre el tiempo o el último entuerto administrativo en el trabajo. Pero a él algo le crujió dentro, como si el suelo se cuarteara bajo sus pies. Las paredes se volvieron feas, ordinarias y el jueves dejó de ser jueves. El corazón se le aceleró y solo cuando llevaba varias zancadas en la calle, casi sin aliento, cayó en la cuenta de dos detalles importantes: Manel era su mejor amigo y él corría desnudo por la calle.

MICROS


Morirse fue un alivio.

1 de noviembre de 2009


Pero ¿por qué no lo pruebas si luego te gusta? Es que estoy confuso, mamá. Rubén, ¡5 años !
Felicidades, peque, ya son 5 añazos

31 de octubre de 2009



CAE LA TARDE
A Isabel

"¿Dónde estás, vida?
–me pregunto–
cuando se extingue el cigarrillo de esta hora."

Isabel Guevara

Cansada y sin aliento
Cae la tarde
Desollando la piel de sus rodillas
Hasta llegar al hueso, mudarse en un muñón
Purpúreo y purulento
Rendido a los conjuros de lo opaco
De un firmamento huérfano.

Sin lumbre no hay certezas,
Sólo un rescoldo que se finge llama
Y en cópula sublime con la duda
Engendra en sus enigmas el poema
Por no abrasar del todo la esperanza.

El dogma no es vivero para el canto;
La música crepita en solitud
Lo mismo que una rosa henchida en fuego
Se duele codiciando ser vestigio
Helado e insensible en lo perpetuo.

Acerba es la sutura de los versos,
Aullido desgarrado en la garganta
Del frágil territorio de la sangre,
En tanto el humo leve de las horas
Inerme se disipa en la negrura
Y el fuego languidece sin veneros.

No obstante la elegía de la noche,
Mañana se alzará de nuevo el día
Erguido en las muletas que, sediento,
Creará con la osamenta del crepúsculo,
Y, aullando igual que un lobo, hacia el ocaso
Ira buscando el duelo del orgasmo
Que erige el sinsentido de la vida.

Prosaica y sin encanto es la quietud
Que aguarda agazapada en lo infinito;
Jamás anticipemos las cenizas.

30 de octubre de 2009

GUARROS ILUSTRADOS

Todos conocemos algún guarro de los que no hay forma de endererzar. Conocemos, incluso, varios tipos de guarros. Puede que nosotros, en algún momento, inconsciente o conscientemente, hagamos algo que haga que otra persona nos considere un guarro. Hay guarros que lo son con todas las letras y, sobre todo, con todos los medios profilácticos para no serlo. Son los que yo llamo guarros ilustrados. Mi favorito, sin duda, es el dueño del perro, que sale a primera hora de la mañana, con su can perfectamente atado, sus inconfundibles bolsas negras atadas en la cuerda. El perro, que sale para olisquear la ciudad y para hacer sus necesidades, defeca con todo el derecho del mundo y este hombre (o mujer) se agacha, con lo que eso supone a según que edades o/y estados físicos, hace un guante con una de las bolsas, abraza con ese guante la boñiga canina, hace un nudo con la bolsa, mira a un lado, mira al otro, valora la distancia de la papelera más cercana y, ni corto ni perezoso, la deja caer en el suelo. Ese es el paradigma del guarro ilustrado, medios y conocimientos, pero guarro al final. Y tengo otro ejemplo, este incluso gráfico y en mi propia casa. Aquí os dejo una foto y no digo nada, basta con verla, leer y entender que quien hizo posible esta imagen entra, sin ningún género de dudas, en mi cajón de guarros ilustrados:

MICROS


No soportaba ver a tanta mujer deseada despreciar a quienes la amaban. En cambio ella amaría sin límites y solo encontraba desprecio.

29 de octubre de 2009

¿QUÉ HARÁN?


Venía convencido de escribir mi artículo sobre los guarros ilustrados, tenía incluso la foto preparada. Pero me ha dado por echarle un vistazo antes al periódico y ha habido una noticia que se me ha colado. En la ruta de un colegio de una pequeña localidad madrileña un grupo de unos diez niños ha abusado sexualmente (tocamientos y forzamientos a tocar) de dos compañeras de entre doce y trece años. Otros chavales, amedrentados por los cabronazos, permanecieron en sus asientos y el conductor, que será muy bueno al volante, no lo dudo, hizo la ruta, de principio a fin, sin alterar el ánimo lo más mínimo. Y no pienso en las pobres niñas, en ese miedo que ahora azota su cabeza, ni tan siquiera en sus padres, que deben estar luchando por no salir a la calle y partirle las piernas a algún vecino. No, pienso en los padres de los agresores. Más ayer, que después de que mi pareja me pasara el parte de la reunión con la profesora del mayor, iba por la calle como un globo aerostático, henchido de orgullo. ¿Estos niños fueron alguna vez como mi hijo, modélico, educado, atento, respetuoso?¿cómo se llega a esa situación?¿qué han hecho los padres de un niño que ve sexual, atractivo, interesante, tocarle el cuerpo a una compañera de colegio mientras su amigos la tienen sujeta de pies y manos?¿dónde está la gracia?¿sensación de poder?¿la droga del macarra? El daño ya está hecho. Ahora queda arreglar esos moratones en cuerpo y alma, ahuyentar los fantasmas y seguir viviendo, con la normalidad como una ¿utopía? Eso en la vereda de las agredidas, pero en la de los agresores ¿qué queda?¿qué harán sus padres?¿le quitarán hierro al asunto?¿entenderán por qué su hijo ha sido tan cabronazo, desconsiderado e hijo de puta con sus compañeras?¿le quitarán la play? esas son las preguntas que le han robado protagonismo a mis guarros ilustrados...

MICROS (CONVERSACIONES DE BARRA)


28 de octubre de 2009

VOLVER


Ayer fuimos los dos al cine. No. Volvimos al cine. Lo hicimos como el emigrantes que retornan a su tierra, mecidos por el tango de Gardel. Mirábamos a nuestro alrededor con entusiasmo, mira, han cambiado esto, anda, todavía tienen aquello. Íbamos de la mano, rejuvenecidos quince años. Cuando empezó la película me dieron ganas de decir, leñe, pero si ahora son en color. Ese fue el único requiebro que me permitió la película. Cintas como esta me recuerdan por qué una vez me consideré adicto al cine. Es de esas cintas que te agarra de las tripas. Tiene unos primeros minutos que pueden ser descorazonadores, pero después te coge el alma y no te la suelta hasta bien entrados los títulos de crédito. Es una película difícil, lo entiendo, que quizá requiere de un espectador experimentado. Pero son 120 minutos imprescindibles. A Juan José Campanella me lo crucé cuando llevaba a un hijo a la boda de su madre. Después me interesé por él y tiré de filmoteca para mojarme en el mismo amor y en la misma lluvia. Y bajo la luna de avellaneda me reconocí profundamente enamorado de su forma de ver el cine. Es de esas personas cuyo trabajo te llena. Sin más. Con el secreto de sus ojos creo que ha firmado el trabajo más sincero, más inteligente y más atrevido de todos. El mérito bien pueda estar en la historia, en lo que Eduardo Sacheri (¡ no tiene espacio en la wikipedia !) escribiera en su día (La pregunta de sus ojos) Habría que preguntarle a él si la cinta encierra en su metraje toda la esencia de su novela, pero como producto final es una joya que te recomiendo; me arriesgo a que después me lo puedas echar en cara, ese riesgo, en este caso, merece la pena. El secreto de sus ojos, ve a verla.
Ah, agradecimientos especiales a Dori, sin ella hubiéramos tenido que esperar al Emule para ver esta maravilla.

MICROS


Lo de ser ladrón lo llevaba en la sangre. Pero consideraba que ya no tenía edad para seguir corriendo delante de la policía, así que buscó una profesión más acorde con su edad. Un par de años después se presentaba a sus primeras elecciones.

27 de octubre de 2009

SUFRO EN MADRID

Digo por inercia que vivo en Madrid, pero si reflexionara antes de hablar (que no está entre mis virtudes, si las hubiera) debería decir que sufro en Madrid. Porque no vivo la ciudad, la sufro. Cuando era más joven iba al cine 80 veces al año, al teatro, conocía los restaurantes de moda, los locales con la mejor música, aquellos que cerraban más tarde, los bares con mejores tapas, conocía incluso algunas bibliotecas y algunos museos... le sacaba partido a vivir en una ciudad grande donde, literalmente, hay de todo. Algunas cosas especialmente buenas. Pero ahora no. Ahora podría vivir en cualquier ciudad del mundo que sería lo mismo. Ya ni tan siquiera la cruzo para ir a trabajar, ahora, túneles por medio, la bordeo. Por eso este fin de semana decidí que mis hijos empezaran a entender en que ciudad viven. Fue un paseo corto, sus piernas no dan para conocer de una tacada el Madrid de los austrias. Nos concentramos en los alrededores de Plaza de España y del Templo de Debot. Cuando viajo a cualquier otra ciudad abro mucho, pero que mucho, los ojos y el obturador de mi cámara, e intento plasmar en cada foto la esencia de los lugares. Las ciudades me llenan en decenas de postales. Postales que no tengo de mi ciudad, porque nunca fui un turista en ella. Ese fue parte del objetivo, cámara en ristre intenté empaparme de la ciudad y no solo evidenciar en forma de imágenes los devenires de mis pequeños. Media docena de fotografías después entendí que vivimos, sí, vivimos, en una ciudad maravillosa...





MICROS


El severo y recto padre, que jamás tuvo un resquicio, un relax, para con sus hijos, mordisquea la tripa de su nieto con sonoras pedorretas.

26 de octubre de 2009

PENETRANDO POR LA BANDA


La televisión tintinea a cierta distancia. Él se recuesta sobre ella y siente el aroma de su cuerpo penetrarlo con rabiosa violencia. Es el verano. Ella está con una camiseta interior blanca, que lucha por mantener dentro sus generosos pechos. Las piernas desnudas sobre la mesa del salón. ¿Cómo van? pregunta, mientras empieza a rascarle el pelo. Van, que no es poco, contesta él, sin poder evadirse del aroma de la piel. Respira profundamente en la oscuridad del salón. Se deja embriagar por ese aroma dulzón del sexo, cubierto por el diminuto tanga, que espera, agazapado y retador, justo detrás de su nunca. Intenta concentrarse en el partido, semifinales de la Champions, todo por decidir. Pero es incapaz. Mientras el delantero se afana por recibir un pase y maldecir el rigor de árbitro con el fuera de juego, él comienza a acariciar la cara interna de los muslos. Ella agradece el gesto apretando fuertemente los dedos en la cabeza, mientras le rasca el pelo. En los dulces paseos va de una pierna a otra y a ella, pese a su intento de ser comedida y silenciosa, se le escapa un suspiro. En un despiste de la defensa los dedos han llegado al sexo. Ella cierra las piernas. Es una advertencia. Los dedos en el pelo se aprietan con fuerza. Con la insistencia de los dedos la negativa pierde fuerza mecida en un nuevo suspiro. Ahora dos dedos van por encima de la tira del tanga de arriba abajo, sintiendo el calor del sexo, que se va abriendo, expectante, a las posibilidades del juego. Con los dos dedos en forma de pinza aparta la diminuta tira del tanga de forma que el sexo queda completamente libre de tiranía alguna. Esa libertad impregna el aire con un olor dulzón e hipnotizante. Ambos aspiran con fuerza. Esas inspiraciones son la dulce melodía del deseo. Un dedo busca el clítoris. Sin prisas, con toda la calma del mundo. Lo impulsa hacia arriba, agradeciendo su resistencia y esperando el impulso hacia abajo cuando la vence, para volver a empezar. Acompaña ese movimiento con ciertos giros de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda, porque el deseo no conoce de tendencias. En esa postura el dedo gordo ha quedado apresado por los labios, y como un anzuelo va entrando y saliendo, tan solo ligeramente. Ella intenta contener el placer que le nace en el pecho y que bien quisiera muriera en sonoros gemidos. Los dedos han encontrado el ritmo, en connivencia con unos casi imperceptibles arqueos de la pelvis. Al final el dedo gordo como un ariete se ha adentrado por completo en la cueva, campando a sus anchas, ajeno a los movimientos de sus hermanos en la clitoriana entrada. Las manos en el pelo cada vez rascan con más violencia, son el aviso del orgasmo. Hay silencio y aunque el locutor se afana por romperlo en la narración de los últimos minutos del interesantísimo partido, nada podrá alejarlos de su destino, ese orgasmo que se agolpa en la pelvis, en la cadera, en el sexo, que derrama su líquido sobre los dedos, que lo reciben enormemente orgullosos de su buen trabajo. En ese momento el equipo ha trenzado la mejor jugada del partido, con tan buen hacer que el delantero la ha culminado con un bonito gol. El júbilo esconde los estertores del placer, y en el otro sofá se adivina la silueta del padre de la chica. Ves, les dice a ambos, os lo dije, iba a pasar esta eliminatoria, ¿no os lo había dicho?

MICROS


¡ Mi país es único ! gritaba el hombre que jamás había viajado al extranjero.

25 de octubre de 2009


¿Cuando tú seas abuelo quien será mi papá? Rubén, a unos días de cumplir cinco años.

24 de octubre de 2009



HAIKUS URBANOS
UNO
Piden limosna
A las puertas del hiper;
Cambian los (templos) tiempos.
DOS
Por los cordones
Colgando en los tendidos;
Huellas ahorcadas.
CUATRO
Cristal y acero.
Paredes transparentes,
Gente invisible.
CINCO
Gallos urbanos.
Aúlla un jodido claxon,
Se anuncia el alba.
SEIS
Babel de asfalto.
Molto vivace el puto
Tubo de escape.
NUEVE
Buses urbanos.
Transporte colectivo
De soledades.
DIEZ
Silencio a gritos.
Babel hoy se disfraza
De atasco y cólera.
DOCE
Boca de riego:
Suburbial sucedáneo
De parque acuático.
DIECISÉIS
En los andenes
Hay pañuelos al aire;
Catarros de alma.
DIECISIETE
En las postales
La ciudad es más cierta:
Huero escenario.

23 de octubre de 2009

EL PAÍS DE FITI


La gente tiene la costumbre de utilizar frases hechas. Es comodidad. Empatía. También snobismo y hasta un tierno intento de parecer lo que no se es creyendo que lo que se es no es suficiente. Muchas veces, como bien reflejaba el personaje de Los Serrano encarnado por Antonio Molero, a esas frases se les adereza con un poquito de despiste y salen verdaderas joyas. Ahora voy a hacer una especie de dramatización y voy a poner en un sólo texto las frases hechas mal utilizadas que he ido escuchando en estos días. Aunque el conjunto es fruto de mi cabecita, todas y cada una de estas frases las han dicho personas de mi entorno, músicos, contables, amas de casa, directores financieros, fisioterapeutas...

Al final voy a tener que ir al médico, porque es que veo menos que un gato escayolado. Y si me preguntas si tengo miedo, pues ya me pones entre la espalda y la pared, y no te contesto porque luego esto se expande como la pólvora, y cuando se enteran por ahí quien no debe se me llevan los infiernos, y ya sé que es lo normal, pero mal de todos consuelo de algunos. Y no confundas los churros con las merinas, que de verdad que acabaré yendo, a un médico de esos que esté en estado de gloria y lo haga todo perfecto, porque no todo el monte es orgasmo y sé que hay riesgos, muchos, pero es como estar en la batalla y escuchar ¡ fuego a distracción ! y tirar pa lante como los de Murcia. Claro, que ahora miro por la ventana, y hace un frío que no se lo salta un gitano, y me da una pereza...que no miedo...pereza.

MICROS


Aquel escritor mediocre prefería denunciar a las musas por incumplimiento de contrato...

22 de octubre de 2009

LAS COSAS IMPORTANTES


La altivez de Esperanza, el bigote guerrero y mentiroso de Aznar, las ocurrencias de Zapatero, la risa falsa de Rajoy, el carisma de Obama, el uranio iraní, la corrupción generalizada, la burbuja inmobiliaria, los ladrones de guante blanco y sus sucursales, la capa de ozono, el cambio climático, el ejército pakistaní, la maquinaria asesinogubernmental israelí, los suicidas palestinos, las guerras de paz, las babas de Berlusconi, Bárcenas, Camps y demás cleptómanos valencianos, la izquierda que es derecha, la gripe A, la B, la C, la D y demás dolencias alfanuméricas que engrandecen a los laboratorios, los requiebros de los gobiernos de un lado y de otro para eludir sus responsabilidades, la incapacidad de todas las oposiciones para cumplir con lo criticado cuando dejan de serlo, las guerras de lenguas, los presidentes de fútbol que se creen elegidos, los millones de euros de unos o los trillones de problemas para llenar la nevera de otros, la mierda de mis vecinos chorreando por mi dormitorio, todo eso es insignificante, desaparece, lo olvidas cuando tu hijo llora y llora, desconsoladamente, y sabes que le duele, pero no sabes qué le duele; y lo que es peor, no sabes qué hacer para que no le duela...

MICROS


¿Cómo que no te ayudo en casa? he puesto infinidad de veces el lavavajillas, dijo señalando la lavadora.

21 de octubre de 2009

CON LA TARTERA


El domingo sentí nostalgia y envidia. Estuvimos pasando el día, celebrando un cumpleaños, en un parque del barrio. Es un enorme parque que tiene un lago, jardines, mesas, columpios, campos de fútbol. Fuimos como mis padres hace treinta años hacían en la Casa de Campo: con la tartera, la nevera llena de cervezas y dispuestos a pasar las horas de sol jugando y disfrutando de un rincón verde de la ciudad. Es la primera vez desde que somos padres que lo hacemos. Los parques están tomados por los inmigrantes. Y no lo digo con rabia, rencor, sino con envidia. Soy hijo de inmigrantes. Es cierto que mis padres no vinieron de un pequeño pueblo colombiano o boliviano, que su viaje hasta la ciudad no les llevó doce horas, que eran legales desde el primer segundo, pero eran inmigrantes al fin y al cabo, asustados ante lo extraño y buscando la solidaridad entre los afines para encontrar las fuerzas y superar el miedo a la exclusión por la diferencia. Cada fin de semana, con el seiscientos repleto de ilusiones y la tartera de tortillas y filetes empanados, invadíamos la Casa de Campo con nuestra nostalgia. Jugábamos al tenis con una red hecha con los sacos de las naranjas y una cuerda (¿os resulta familiar?). Estoy seguro que los madrileños de pro que por allí pasaban nos miraban con pena y recelo, diciendo mira estos paletos como tienen que jugar al tenis. He vuelto a jugar al tenis, en pistas de tartán, con mis zapatillas de 100 euros, mi equipación completa, mi raqueta de metraquilato fundido con vaya usted a saber qué, pero no he disfrutando tanto como con aquellos dolorosos raquetazos de madera. Volver a sentirme parte de la ciudad como lo hicimos este domingo me ayuda a recordar de dónde venimos. Espero saber trasmitirle a mis hijos todo esto, y que no pasen junto a un grupo de inmigrantes bolivianos que juegan al voleybol con un mikasa y una red hecha de cuerda y digan, mira estos panchitos, pobres, cómo tienen que jugar al voley...

MICROS


Ay, déjame unas semanitas más, suplicó el osezno a mamá oso cuando entraron los primeros rayos de sol de la primavera en la cueva.

20 de octubre de 2009

CARRUSEL CATÓLICO


El sábado íbamos en un coche cinco amigos. Después de una copiosa cena y una buena parrilla de zumos de cebada (salvo el conductor, aclaro) hacíamos zapping radiofónico y a cada nueva emisora le sacábamos algún chascarrillo. Apareció entonces Radio María y ahí me dejé llevar. Me imaginé aquello como un Carrusel Católico. El típico pitido, pi, pi, pi, atención, atención, hay hostia consagrada en los Gerónimos. Efectivamente, Don Paulo, el cura, por sorpresa, se ha saltado el protocolo y ha lanzado la hostia al aire para su consagración. Por favor, el equipo de redacción que busque en los archivos porque podemos estar hablando de un nuevo record, no sé si a nivel mundial, pero sí en las parroquias españolas. Pero atención, porque nos piden paso desde el Arzobispado de Oviedo, porque ha saltado la sorpresa en la Parroquia de San José de Pumarín, adelante compañeros. Efeeeeeeeeeeeeectivamente, amigo Pepe Domingo Sagrado, ha saltado la sorpresa, apenas iniciada la ceremonia una conocida abuela de la localidad se ha lanzado por la banda, ha esquivado a varios incautos feligreses que le han salido a su paso, incluso ha utilizado el bastón para uno de los quiebros y ha logrado un sitio preferente junto al palco de autoridades, justo detrás del atrio, ha sido impresionante, el público ha roto en aplausos cuando la abuela ha logrado por fin dejar su anciano culo sobre la madera. Impresionante amigo, y es que hay feligreses que jamás pierden la alegría de vivir, y eso es porque toman Obleas Donostión, las obleas que te acercan a Dios, pero bien, bien cerquita, Donostión, más obleas que nunca. Pero vamos a seguir con la jornada, y antes de la ronda, nos piden paso desde la diócesis de Albacete porque hay polémica, parroquia del Buen Pastor, ¿compañeros? Así es, Pepe, así es, ha saltado la polémica, la ausencia del guitarrista en el coro ha generado las airadas protestas de los feligreses. Estaba realizando una temporada espectacular, si no recuerdo mal, ¿verdad compañeros? Exacto, era el más querido entre el respetable y su ausencia no ha podido ser justificada por el párroco, que en los salones parroquiales no ha acertado a dar una explicación sobre su no titularidad en la misa de hoy. Pues no lo llegamos a entender, pero mantennos informados, porque el guitarrista albaceteño era una de las promesas de la región. Y atención, porque nos piden paso desde la diócesis de Astorga, parroquia de Santa María de Robledo de Domiz, ¿qué ha pasado? Impresionante, impresionante, no habíamos visto una cosa así desde que el cura conquense prohibió la entrada a al feligresa de la minifalda, el monaguillo, una joven promesa de la cantera, se ha despistado y en un momento de fatiga se ha bebido, literalmente, el vino del cáliz; las protestas del público no se han hecho esperar, con gritos, pero también en vítores, en la zona más ultra de la parroquia, donde se sientan los jóvenes de Por Cristo la Vida doy, tal ha sido el jaleo que el pater no ha podido seguir con la ceremonia y ha expulsado al joven, que salía en compañía de los asistentes parroquiales al cántico de carrascal, carrascal, que bonita serenata. Así son las mañanas de domingo en Carrusel Católico, amigos, no hay tiempo para el aburrimiento, y valga de muestra un botón pacense, porque ya nos piden paso desde la diócesis de Mondoñedo, adelante, compañeros. Confirmado, ha habido absolución, repito, ha habido absolución; había rumores cuando la joven más atractiva de la mañana se ha arrodillado con el consabido Dios te salve, María, de que el cura párroco, uno de los más severos de la región, negaría el santo sacramento a la díscola joven, pero ha saltado la sorpresa. ¿Podemos confirmar cuantos padres nuestros le ha costado su desliz? Está por confirmar, amigo Pepe, está por confirmar. Pues no dudes en pedirnos paso cuando se confirme la noticia, repetimos, absolución sorpresa en la siempre rígida Parroquia de Santiago, en Foz. Y ahora sí, la ronda católica, minuto y situación amigos. Parroquia de Sant Cebria, Barcelona. Minuto 12, primeras lecturas. Parroquia de Patrocinio de San José, Talavera. Minuto 35 el pater termina su homilía entre el silencio espeso del respetable. Parroquia de Jesucristo Redentor, Puerto de Santa María. Minuto 43 y estamos a punto de darnos la paz...
Quizá sea irrespetuoso, quizá hay quien pueda sentirse ofendido, pero no voy a negar que me resultó de lo más gracioso imaginarlo.

MICROS (CONVERSACIONES DE BARRA)


19 de octubre de 2009

DESPEDIDA DE SOLTERA


Sabía que habría algo de esto. Una fiesta organizada por Sandra y Alicia debía contener, además de las dosis justas de alcohol y drogas (la cena ha sido una sorpresa) algo de sexo y guarrería. La segunda parte venía ya desde la primera caña en forma de ordinarias pollas de plástico en la cabeza. Así alguna, sentenció, tendrá si quiera una buena polla que llevarse a la boca. Así es Sandra, y el tiempo no ha logrado aplacar su vulgaridad. Y la primera empieza ahora, con una música hortera que invita a lo peor. Está sentada en una silla en el centro y vitoreada por todas, a la espera aparecer en cualquier momento o una drag queen, versión a) de sus variables, o un bombero (Alicia sabe de su debilidad por los uniformes) con una buena manguera en ristre. El sonido de una pisada firme certifica el acierto, viene un bombero. Con casco y todo, tiene pinta de ser incluso un traje oficial, lo cual le trae ciertas reminiscencias de cierta visita como reportera, en fin, prefiere, a tres días de casarse, no recordar demasiado sus locuras de juventud. El bombero que no es bombero es un tipo alto y musculazo, el traje no basta para disimular su afición a las pesas, que se mueve con demasiada soltura para ser un machaca de gimnasio. Se pasea primero por todas las mesas y juraría que al verla se ha quedado algo paralizado, tal vez porque es la primera vez. Ahora va mesa por mesa contoneándose y pidiendo ayuda para quitarse la ropa, todo menos el casco. Las comensales son bastante certeras en sus respuestas, así que además de algún mordisco en la nalga, el bombero, vestido ya con tanga y casco, ha recibido la ayuda que buscaba. Ahora sí, se acerca a ella. Se pone sobre sus rodillas. Tiene un cuerpo perfecto, marcadas abdominales, espaldas de nadador y pecho imberbe. Los brazos parecen melones tensos que se divierten con las caricias. Le lleva las manos por el cuerpo, por el culo, por la espalda, por el pecho, y ella está encantada, entre las risas de las amigas que empiezan a gritar algo así como toalla y crema, toalla y crema. Ella, poco aficionada a estas fiestas, no sabe de qué habla, pero cuando el bombero, extrañamente todavía con el casco, pide a la audiencia más clamor en las peticiones y vuelve con un bote de crema y una toalla, hace la composición de lugar necesaria y sonríe, esperando si la manguera del bombero está a la altura del resto del equipo. Y sí, vaya que sí lo está, cuando se la unta de crema, tapados ambos por la toalla, no lo duda un instante y apartando la nata con la mano, se mete la polla varias veces en la boca, después lleva un poco de nata a su nariz y sonríe. El bombero quita la toalla y todas aplauden estruendosamente cuando descubren la mancha de nata. El bombero pulula por las mesas y ya sin toalla unas más y otras menos, van probando la nata. Alguna, incluso, si la dejaran, se llevaría al bombero y su manguera a casa para cuidarlo como se merece. Terminada la ronda vuelve con ella. Ahora se tapa entero el cuerpo dejando que se lleve la nata de los pezones, la nalga y, como no, otra vez de la polla. En ese momento se levanta la visera del casco y ve unos ojos claros como el mar, una mirada penetrante y reconocible. Se queda algo paralizada, irónicamente paralizada ante el estruendo general. Le vienen pequeños flashazos, una playa de Ibiza, un verano atrás, un tío guapo, enorme, una tentación irresistible viendo como la miraba y como se movía en la pista, un orgasmo en una hamaca de la playa, una deuda soltada al aire como quien se despide asustada y con prisa. Antes de seguir con los últimos juegos le susurra “al terminar en el almacén, no conseguí olvidarme de ti y de tu deuda” y siente como la excitación se ha disparado por sus sentidos con tan sencilla frase. Termina el baile y se despide entre vítores. Todas bromean, encantadas, divertidas, puede que hasta excitadas, pero ella no deja de pensar en la hamaca, en unos labios listos como ningunos, en una cabeza entre los muslos, una cabeza entregada y generosa. Se decide y entre el revuelo general desaparece. El bombero que no es bombero por mucha manguera que luzca la espera semidesnudo. Sabía que vendrías. Se funden en un beso largo, intenso y ella vuelve a sentir la poderosa musculatura de su infidelidad. La deuda, susurra él apretándole fuertemente el culo con las manos. Es verdad, sonríe ella, la deuda. Se cerciora primero de que el almacén no tiene ventanas y está cerrado- está la hermana de mi novio en la sala- se justifica, y se arrodilla sin remilgos. Se mete la polla en la boca con prisas, quiere saldar la deuda cuanto antes y cerrar la puerta. El bombero no tiene tanta prisa, pero ella sabe perfectamente como encontrar alternativas a la calma. Lengua por aquí, mano por allá, antes de que el bombero quisiera darse cuenta estaba corriéndose en sus labios. Un par de lametones más y un beso, a modo de despedida. Soy mujer de palabra, le dice recolocándose la ropa. Pensé que no volvería a verte, contesta él, recuperando el aliento. Yo tampoco. ¿Irás a la Ibiza este verano? No, soy una mujer casada, yo no volveré a Ibiza. Cierra la puerta a su salida y retorna entre risas y cánticos a su fiesta, que debe continuar.

MICROS (CONVERSACIONES DE BARRA)


18 de octubre de 2009


Rubén juega sólo con los clics, hablando en voz alta. Un clic le dice al otro "oye, vámonos a la pultreza" y el otro responde "¿qué es una pultreza?". Rubén, casi cinco años.

17 de octubre de 2009



DE POETAS, DIOSES Y OTRAS BAGATELAS

“Quisiera que me diese su opinión
Sincera sobre mi último poemario”
–Me dijo, resoluto y pavoneándose,
Un poeta encaramado a su hornacina.

“Perdone –respondí- , pero no tengo
El mínimo interés por sus poemas.
No se lo tome a mal, usted, no obstante:
No es nada personal,
Tampoco es por su obra,
No es más que mi indeleble, irreductible Y franca vocación de apostasía”.

16 de octubre de 2009

BANDA SONORA ANÍMICA


Mi fonoteca es el coche. Mi proveedor Emule. Así que durante 30 minutos (más atasco) cada día voy escuchando las novedades. A la ida toca la radio. Incluso los discos que compro a aquellos grupos con los que tengo alguna implicación más allá de disfrutar su música (El combolnga, Los delinqüentes, La Excepción, Tarea, Sabina...) los paso a Mp3 para poder escucharlos en el coche. La cosa va por modas. Ahora, por ejemplo, estoy aprendiendo a saborear lo último de los delinqüentes, que no me había enganchado en un principio (el primer single ¿sobre un torero?). Pero estas rutinas se rompen cuando mi estado de ánimo irrumpe en escena. Los viernes, por ejemplo, cuando salgo del trabajo, necesito música cañera, que me conozca, letras que me sepa y que me hagan gritar. Voy quemando la adrenalina rutino/laboral según el caucho de mi coche devora el asfalto de la M40 camino de mi libertad hogareña. Me hace empezar el fin de semana con energías. Suelo, rutinario que es uno, ponerme como última canción el you shook me all night long de AC/DC. Pero hay días en los que me siento triste. Entonces recurro a Serrat. De adolescente, por influencia de mi abuela, era todavía más cruel con mi tristeza, y recurría incluso a José Luis Perales. Uf. Otros días puedo sentirme místico, simplemente pensativo, y recurro a otros artistas que me hagan darle al coco, como Zenet o Fito. Si me encuentro con ganas de reír mis favoritos son Javier Krahe o La Mandrágora. En fin, que creo que cada estado de ánimo tiene su banda sonora ¿cuál es la tuya?

MICROS


Unos veían el vaso medio vacío. Otros medio lleno. Él, simplemente, no veía el vaso.

15 de octubre de 2009

NO ES MI DEPARTAMENTO


Las grandes empresas se dividen en departamentos. Es una forma, en teoría, de que cualquier actividad quede cubierta y tenga un personal directamente responsable. La consecuencia final nos lleva de nuevo al artículo de ayer, a una herramienta más para los reyes de escurrir el bulto. En tu trabajo te encuentras con un asunto que no te compete y puedes tener varias respuestas: tomar las riendas y pasar el asunto a quien compete, no hacer nada ni de tu trabajo ni de lo que te has encontrado, o hacer tu trabajo pasando por encima de lo que acabas de ver y no te compete. Este es el más común. Cada uno va a lo suyo, ya lo dice la coletilla más usada: no me pagan por...El mejor ejemplo me lo contó mi amigo Ñotacas (gracias David) en una carretera, cuando encontró la línea continua pintada sobre los restos de un animal atropellado. Allí se encontró el equipo de pintado de líneas, descubrió que había un animal sobre la calzada que era competencia, lógicamente, del equipo de limpieza, ni corto ni perezoso, ni quitó al animal ni paralizó su trabajo, se limitó a pintar la raya sobre él. Es un gráfico ejemplo del esto de es de mi departamento. Y buscando una foto para documentar este artículo he encontrado esta joya. ¿De verdad que la veis y no os dan ganas de quitar el tronco y borrar con una goma la línea para ponerla recta? Que viva el esto no es cosa mía.

MICROS


Dio un paso atrás para seguir adelante.

14 de octubre de 2009

¡LO MENOS DOSCIENTOS!


Un hombre circula por la Carretera de la Coruña con la vista fija en su salpicadero cuando escucha por la radio "atención, mucha precaución en la nacional VI, se ha detectado un conductor que circula en dirección contraria a gran velocidad". Levanta la vista y grita ¿uno? ¡ lo menos 200 ! Este sencillo y efectivo chiste me sirve para presentaros una idea: lo complicado que le resulta al ser humano en general (y en algunos casos especialmente en particular) aceptar la sola posibilidad de tener la culpa. Si en algo se diferencian los humanos de los animales no es en la inteligencia sino su capacidad para evadir la culpa. Quizá es que eso sea la inteligencia, la capacidad para encontrar excusas y culpables en terceras personas. Seguro que en el trabajo tenéis buenos ejemplos, porque ahí es donde los frontones humanos se muestran en su mayor plenitud, es su sabana particular, su coto de caza predilecto. Mi favorito es aquel que con su capacidad de dribling a prueba de cualquier evento o situación, con esa cintura que ya la hubiera querido el mejor Cassius Clay, te suelta el marrón (preferentemente por email) con la frasecita "si necesitas algo, ya sabes" Pues sí, capullo/a, necesito que hagas tu trabajo y que dejes de soltarme problemas, básicamente. Pero, igual que esquivan los problemas son incapaces de empatizar con tus indirectas, ni que las lances con dardos envenenados. Es más, en una vuelta de tuerca más, pueden llegar a sentirse ofendidos y espetarte un "yo solo intento hacer mi trabajo" que a mí me saca de quicio. Que me dan ganas de decir, y yo, yo también intento hacer mi trabajo pero no sé cómo ni por qué, siempre acabo haciendo el tuyo.

MICROS


Lo triste no es que entre sus amigos haya poca gente honrada, sino que haya poca gente, en general.

13 de octubre de 2009

NO ME TOQUES LOS BONGÓS


El ayuntamiento ha decidido prohibir los bongós en el monumento del Retiro. ¿Qué qué pienso yo? Pues la verdad, como siempre, depende del lado en el que estés. A mí la idea me gusta, me gusta mucho la percusión y aunque no he estado nunca en esa zona el domingo por la tarde, si he participado en otros lugares en otros eventos igual de molestos. Para los vecinos es un engorro. Para el resto de usuarios del parque, no lo entiendo. Hay mucho parque, mucho fin de semana, si durante esas horas esa zona es molesta para ti, no acudas, pasea por la parte sur del parque. A mí hay también algunas actividades en ese parque que me molestan (bicis, perros, corredores) pero entiendo que el parque es tan suyo como de mis hijos. Es verdad que es un punto muy emblemático, y clausuras la paz en zonas muy significativas del parque. Quizá el pirmer paso, antes de zanjar la cuestión con la normativa tajante y la policía, podría haber sido invitar y negociar con estas las personas un lugar menos problemático dentro del parque. Incluso facilitarles un espacio oficial, con medios que eviten la molestia acústica. La ciudad la van creando los ciudadanos, así que, igual que se hacen carriles bici con infraestructuras y gasto, bien se podría antender la demanda y rutina de estos ciudadanos que, rastas o no, hippiepijos o no, pagan sus impuestos con toda seguridad. Prohibir creo que no es el camino. Porque ya puestos ¿por qué no prohibir los partidos de fútbol? Si juega el Atleti yo no puedo ir a ver a mi buena amiga Dori, y eso me fastidia. O las carreras populares que cortan la ciudad en domingo. Las manifestación, las fiestas populares que llevan el ruido hasta altas horas de la madrugada, los fuegos artificiales, los conciertos al aire libre…etc, etc. Me parece más práctico negociar y buscar alternativas. Pero ya sabemos como son nuestros políticos, legislan para quien les vota, y Madrid es una ciudad conservadora y los ciudadanos aprueban en mayoría estas medidas. De no ser así Gallardón no las tomaría o perdería la alcaldía.
Por cierto, una prueba gráfica de que me gusta la percusión:

12 de octubre de 2009

EL CHOFER


La situación no puede ser más incómoda. El aire acondicionado estropeado y el calor de la tarde, la guinda irónica. Aunque les separen 15 años la conoce casi desde que nació. La última vez que sustituyó a su padre, todo sea dicho, no le habían terminado de salir los dientes, ahora son los pechos los que no terminan de salirse, pero del sujetador, de lo apretados que los lleva. La pregunta le ha llegado tan de sopetón que ha pisado el freno, como si en lugar de un si o un no tuvieran enfrente un camión de mercancías. A ti, ¿qué te gusta más, que te la chupen o comerte un coño? Lo ha soltado como el que habla del último gol de Ronaldo o de la acumulación de nubes que barruntan tormenta. Dos coletas, camiseta blanca ajustada y jersey verde que poco puede hacer ante la arrogancia de los pechos que, más vale, como los dientes, hayan terminado ya de salir. Falda tableada transformada en una suerte de mini, mini, calcetines hasta las rodillas. ¿Uno puede conducir si alguien así le hace una pregunta de ese tipo? Van camino del colegio, por una zona arbolada por la que ha tenido que atajar por las obras. No hay nadie en la calle sin asfaltar porque es demasiado pronto. Superado el shock de la pregunta, transformado en interesante erección, responde con una medio sonrisa. No te rías, que sé de lo que hablo, yo prefiero que me coman el coño. ¿Tú que sabrás? Sabía que ibas a decir eso. Se recuesta sobre el asiento central, dejando las piernas ligeramente abiertas, por el espejo retrovisor casi puede adivinar sus caderas. Pues mira, en mi colegio hacen fiestas, y van antiguos alumnos, y bueno, esos ya saben de que va la cosa, así que sé de lo que hablo. Ah, ¿sí?. Claro, a mi lo de chupar me gusta, porque no sé, tío, me gusta ver como se os pone dura, como se os salen los ojos de las órbitas y todo eso; no me mola la manía esa de correros en la boca o en la cara, que vale, será de cine, y todo eso, pero es una puta guarrada, que luego se queda pegajoso y no hay quien quite el olor. Ah, pues sí, al final sí vas a saber de lo que hablas. Claro, tío, que ya tengo quince tacos y no soy ni una estrecha ni una cría, tengo pelos en el coño ¿sabes? No, la verdad es que no me lo había imaginado. ¿Sabes a quien se la chupé por primera vez? No, ni idea. Si dice mi padre, piensa, voy a vomitar. Al profesor de educación física, en su cuchitril. Ya se piró, hace un año, pero estaba como un queso, todo cachas; luego no la tenía muy grande, la verdad, bueno, entonces no lo sabía. Estaba limpio y fue educado, y como estaba un poco asustada, pues ahí se quedó la cosa. ¿No eres virgen? ¡ Virgen ¡, pero tío, ¿en qué mundo vives? En mi cole ser virgen es casi como una lacra, ni de coña. Hay cosas, tío, que no he probado, eh, no pienses que soy un putón como la Mariola, que deja que se corran en la boca y dicen que hasta dar por atrás, pero la vida es corta, tronco, todo lo que no me folle hoy no me lo follaré nunca. Un botón ha perdido su sitio y los pechos se muestran con toda su grandeza y arrogancia. Ella juguetea con sus coletas y él intenta mantener la vista en la calzada. ¿Sabes lo que me pone mogollón? la idea de follar en la calle. He tenido mis cositas, ya sabes, una paja, un dedo, que por cierto, los de mi edad no tienen ni puta idea de cómo hacerle una paja a una tía, por eso me molan más los de la uni, que saben por dónde tienen que ir. Pero poco más, ¿sabes lo que es el dogging? pues es ir a follar con desconocidos en los parking públicos, que mola eso de no saber quien es y que te chupen y chupar, no sé, parece una guarrada, pero me pone la idea; luego a lo mejor me rajo, pero no me gustaría morirme sin probarlo. Habla como si estuviera en la cuesta abajo de su sexualidad. Una vez, en un parque, iba con Toni y vimos a una pareja follando, estaban entre los matorrales, nos acercamos y joder, me puso cachonda como le chupaba la polla, para mí que era una puta, porque lo hacía con profesionalidad; Toni se tuvo que dar cuenta, porque me metió la mano en las tetas y yo le cogí la polla, ¿te puedes creer que me corrí sin que me tocara el coño? justo antes que él, fue una pasada, a eso me refiero, ese es el morbo que me pone, porque lo de follar por follar, como que no sé, es un poco aburrido ¿no te parece? Es incapaz de contestar, le duele la polla bajo el pantalón vaquero y ella se da cuenta de la erección. Te he puesto cachondo ¿verdad? Sí, mucho. Es una lástima que tenga que entrar en el cole, no me importaría meterme en la boca esa polla que tienes dura debajo del pantalón. Esto lo ha susurrado al oído mientras él intenta detener con cierta dignidad el vehículo frente al portón del colegio. Pero tendrá que ser otro día, hoy tengo examen a primera hora. Se baja del coche y la ve alejarse. Lo único que piensa mientras sigue el contoneo de sus caderas es donde estará el sitio más cercano y discreto para hacerse una paja. Ella, en cambio, va a ir primero a la cafetería, tanto teatro y tanta mentira le ha abierto el apetito.


MICROS


Cuanto menos dormía más soñaba con dormir más

11 de octubre de 2009


Rubén se queda paralizado frente al televisor, hay un anuncio de colacao, donde unos niños hacen cabriolas con monopatines, patines y bicicletas. Cuando termina mira su vaso de leche y dice: ¿por qué cuando yo tomo colacao no hago estas cosas? Rubén, casi cinco años.