26 de marzo de 2024

 Hoy en modo cuento...

LAS NOTICIAS:

            Habían logrado pasar de puntillas por la actualidad durante todo el día. En el fondo no suponía tanto esfuerzo, bastaba con el hastío previo, no mirar las notificaciones del móvil, usar música enlatada en el coche y poco más. Del resto se había encargado la rutina: la salida del colegio, el atasco, la compra, las extraescolares, los baños, la cena. Rutina. Bendita rutina. Pero su conciencia no les permite pasar de puntillas por un día entero, así que claudican en la cena, ya a última hora, con el telediario 24 horas, el más aséptico y asumible. Cuando apuran las últimas cucharadas de la sopa recalentada que los gemelos se han negado a terminar, la presentadora anuncia la terrible noticia del atentado en Rusia. Las cucharas se quedan unos segundos paralizadas en el aire, el líquido amarillo humeando, al ralentí. Las imágenes son cruentas, y la cifra de muertos se acerca a los 120. Se miran en silencio, auditando su tristeza. Es una barbaridad que les ha helado la sangre durante unos minutos. Después, suspiran mientras la presentadora pasa a otra noticia. En el asedio de Israel a Gaza se contabilizan, en la jornada de hoy, cerca de setenta muertos. Pero las cucharas, estaba vez, no se quedan suspendidas, y aunque lo han escuchado, no han necesitado ni cambiar el gesto; y cuando la misma presentadora les hable de los muertos en la invasión rusa de Ucrania, ellos ya estarán hablando de la gestión el día de mañana…

Nota del autor: este cuento está basado en hechos reales. Y tiene su dosis ácida de autocrítica. Pero no alude a la insensibilidad, sino al rodillo, y a como el ser humano sobrevive a sus propias circunstancias y al dolor. Por eso somos la especie más tozuda de la tierra...

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