28 de noviembre de 2022

 ¡¡¡¡ POR LA TRADICIÓN !!!

O como se diría en España: de toda la vida. Nieves Concostrina cuenta historietas de la historia, algunas muy curiosas, en La Ser. Pillé al vuelo y conduciendo una de la que no puedo dar demasiados detalles. Parece ser que los soldados franceses, si los rugidos de la circulación me permitieron entenderlo bien, vestían, allá por el belicoso diecinueve, de rojo y azul; y no por casualidad, sino porque eran los colores patrios. Pero además de ser una muy gabacha elección cromática, convertía a los soldados en un blanco perfecto. Vamos, una diana al uso, que se les veía una semana antes de llegar al campo de batalla. Mentes preclaras del ejército hicieron ver ese detalle, que si no cambiaban los colores a los soldados, estos caerían como chinches. Pues en un primer momento no se hizo el cambio porque los gerifantes de la tradición, del como Dios manda y el toda la vida, bramaron con un ¡cómo vamos a cambiar los colores nacionales a los soldados! Esa sería una ofensa sin parangón. Supongo que alguno, porque eso viene de lejos, diría aquello de "sería la mayor ofensa a la historia de la nación". El caso es que como caían y caían, y veían que les iban a sobrar los uniformes rojos y azules a falta de soldados, pues rebajaron los improperios patrióticos y claudicaron ante el sentido común. Este tipo de historias me recuerdan que tendremos móviles, satélites, telecirugía, pero no cambiamos tanto como parece...

25 de noviembre de 2022

 EN POLÍTICA VALE TODO, VOX MEDIANTE: 



Una diputada diciendo, os traduzco por si alguno tiene desactivado el traductor político-ciudadano medio, que Irene Montero era ministra por follarse a Pablo Iglesias. Esa es la imagen más reciente de una parte del panorama político español. Hay un partido que vive de la discordia y al que si no le ponemos límite, va a contaminar por completo el panorama parlamentario y, lo que es peor, legislativo del país. Y uno piensa, pues es cosa de los hombres...pero no. Pues bueno, es cosa de la ultraderecha...pero tampoco, porque otra diputada del muy centrista Ciudadanos, días atrás, espetó que la ministra estaba donde estaba por haber sido fecundada por el macho alfa. Cunde el ejemplo, el difama que algo queda es más español que la tortilla. Y reconozco que ver a una mujer, perdonadme el machismo, tratando así a otra mujer me revuelve el estómago de una forma especial. Por suerte desde la derecha, y por suerte (II) por parte de una mujer, se han afeado las inclasificables palabras de una diputada de vox de cuyo nombre no me sale de las pelotas acordarme. Paremos los pies a esta gentuza, que una cosa es una cosa, y seis media docena...

24 de noviembre de 2022

 GANAMOS TODOS:



Ayer, en el mundial, según el marcador, Japón le ganó a Alemania, pero viendo el partido desde el calentamiento, creo que ganamos todos. Más allá del buen juego teutón a ratos, del arrebato nipón, me quedo con la intención previa del capitán alemán de saltar al césped con un brazalete arcoíris en defensa de los derechos del colectivo vilipendiado, entre otros, en el país organizador del evento. Ante la posible sanción deportiva (a la FIFA habría que vigilarla, cualquiera que camine con los pantalones bajados es susceptible de pegársela) el equipo de centro Europa encontró una alternativa, que no fue otra que hacer la foto oficial previa al partido con los jugadores tapándose la boca en señal de protesta. De momento es, para mí, la imagen del mundial. No tengo claro si se hubiera hecho más o no negándose a participar, porque al final esto es un evento privado, pero desde luego que dada la visibilidad que tiene, a nivel mundial, el fútbol, este gesto, esta imagen, no tiene precio. Lo dicho, perdió Alemania pero ganamos todos. 

22 de noviembre de 2022

 DEFENDER LO PÚBLICO:

Mi hijo mayor quería estudiar una carrera para la que en la universidad pública había unas sesenta plazas. Se esforzó, hizo lo que pudo, pero no alcanzó el trece y mucho de la nota de corte. Hicimos cuentas, decidimos ajustarnos muy mucho el cinturón (dejará marca...) y se matriculó en una universidad privada. Yo, que trabajo en algo que no es en absoluto vocacional, y su madre, que sí lo hace, por la misma razón aunque a la inversa, no tuvimos dudas, pero ¿eso nos deslegitima ahora para defender una universidad pública de calidad y accesible? Una universidad que redesequilibre los repartos, que iguale por arriba y no por abajo ¿no podemos defenderla porque nuestro hijo estudia en la privada? Creo que incluso con un puntito por encima de los demás, porque pagamos nuestros impuestos y no hacemos uso de. Eso mismo pienso de aquellos famosos que se enrolan en la defensa de la sanidad pública, por ejemplo, y luego llevan su salud por lo privado. Suelen ser vilipendiados bajo el torticero axioma del "sí, sí, tu defensa de la sanidad pública pero tu hijo al hospital privado". No caigamos en la trampa, la defensa mínima de lo público no empieza por el uso, sino por el pago de impuestos; y el siguiente es defenderlo, desde y como se pueda, a voz en grito si hace falta o pancarta en ristre. Que ellos, los famosos, tienen un altavoz mediático ¡¡¡¡gracias!!!! cualquier ayuda es poca...yo no tengo esa suerte.

21 de noviembre de 2022

 DISTOPÍA FUTBOLERA: 

No fue justo después de que Iniesta marcara el gol de todos, tuvo que ver más bien con que VOX dejara de ser sólo un diccionario. El caso es que llevo años barruntando una distopía futbolera, y es la segunda estrella para la zamarra española. Pero no una cualquiera. No de un modo cualquiera. España pasaba la primera fase con más pena que gloria, y las eliminatorias igual. Las semis en una tanda de penaltis agónica. Y la Gran Final contra Brasil. 119 minutos con las porterías a cero. Brasil volcado, España achicando como pude. En estas que Vinicius hace una de las suyas, se va del primero y reta a una carrera por la banda a un defensa catalán y negro que le gana el esprint, recupera el balón y monta un vertiginoso contraataque. Al llegar a tres cuartos de campo observa a un vasco, también  negro, que levanta la mano pidiendo el balón, arma la pierna y lanza un pase certero que el vasco amansa con el pecho. Mientras tanto otro catalán, negro igualmente, se desmarca en vertical. El jugador vasco lo ve y de primeras le da un pase al hueco. El catalán afronta la salida del portero con frialdad y llegado a su altura, al verlo vencerse para cubrir hueco, lanza una dulce vaselina y la pelota algo casi todo el mundo al mismo tiempo: gritar gol. Iñaki, Alejandro, Niko y Ansu se abrazan, felices y divertidos, en la esquina como flamantes campeones del mundo...


El final de esta distopía os la dejo elegir a vosotros:

A) Abascal se queda ronco, gritando ¡campeones del mundo! con una camiseta de España de Camacho, comida a mordiscos por la cabra de la legión.

B) A Abascal, sin más, le da un parraque...

17 de noviembre de 2022

 HUMILDAD, PROPÓSITO DE ENMIENDA...¡Y A TRABAJAR!

Algunas veces se me enciende la lucecita y hago una herramienta que permite a mis compañeros reducir el tiempo de una tarea determinada. La reviso y la pongo en común. Si ellos me trasladan que da error, que el resultado no es el esperado, aunque sé que la variable es posible, por humildad les digo que dejen de utilizarla, que me reporten los errores y que le echaré un vistazo para ver por qué falla. Ahí va el propósito de enmienda. Y sé que hay una parte de responsabilidad en el usuario final, pero yo, como dueño, por así decirlo, de la herramienta, ya cuento con ella, por lo que trabajo para reducir la variable error final, o error humano. Esa es, para mí, la manera lógica de trabajar. Y eso me hubiera gustado del Ministerio con la ley del sí es sí. Tenía muy buena pinta, pero resulta, cosas que pasan, que cuando entra en vigor, no sólo el resultado no es el esperado, sino que llega a ser contraproducente. Lo lógico hubiera sido la humildad, vamos a revisar inmediatamente que ha podido pasar, el propósito de enmienda, para mejorarlo y ¡a trabajar en ello! Pero no. Yo, que defiendo que no son todos iguales, cuando veo que el empedradismo (culpar al empedrado) cunde aquí y allí, a izquierda y derecha, estoy tentando de rendir las naves y echarme el pito al bolsillo. Los jueces son machistas en un porcentaje alarmante, sí, Irene, pero eso ¿no lo sabías? Como mínimo hay algo que desde el Ministerio se tendrían que hacerse mirar: si no contaban con que la ley sería utilizada por esa parte rancia de los jueces que todavía habitan nuestra judicatura o por abogados que buscarán lo mejor para su defendido, es que pecan de una ingenuidad tal que los deslegitima para las funciones que están desempeñando. Ese daño ya está hecho, ahora...¡a trabajar!

16 de noviembre de 2022

 FRASES QUE LA HARÁN TOCAR EL CIELO...




13 de noviembre de 2022

 LALO EL IRREDENTO: 

Como me costaba ponerlo en mi boca, he decidido hacerlo en la del señor Tera, de nombre Lalo. Lalo será un irredento optimista, ni más ni menos que el protagonista del chiste de aquellos padres que cansados del optimismo de su hijo deciden regalarle mierda de caballo y el optimista sale corriendo por los pasillos en busca del maldito equino. Pues aquel niño que no encontró al caballo se ha hecho mayor, sin perder su perenne optimismo. Aun no tiene hueco en una de mis novelas, por eso calienta en la banda. Como yo soy el Simeone de los párrafos, o el Carleto de las frases (por no herir sensibilidades) estoy en la zona técnica, viendo como lo hace. Se acerca a mí y me dice ¿sabes que todos somos unos ganadores de cojones, y nunca mejor dicho? Tu versión espermatozoide le ganó la carrera, como mínimo, a cuarenta millones de cabezones de cola nerviosa. El ganador del maratón de Nueva York vive empalmado por llegar el primero de menos de cincuenta mil...hazte una idea. Y ha seguido calentando. Quizá el lunes, cuando algún iluminado o iluminada, que para esto sí que hay paridad, en el trabajo me amargue la existencia tratando de minar mi ego, yo trate, a su vez, de comprarle el argumento a Lalo, que seguirá calentando en la banda...

11 de noviembre de 2022

 AYUSO Y EL FOROFISMO FUTBOLERO:

Cuando eres adolescente y el mundo entero está en tu contra, formar parte de tus iguales es el salvavidas. De ahí adquiere su molesta fuerza el acoso escolar, de la necesidad de estar dentro. Ser de un equipo tiene mucho de eso, una camiseta, un objetivo común y algo que me chirrió desde niño: un enemigo. Reconozco que durante un tiempo llegué a sentir irracional rechazo por aficionados de otros equipos, solo en el ámbito futbolero, pero hubiera podido llegar a más. ¡Va, ni caso, ese es de tal equipo! como si por serlo estuviera imbuido de unas características particulares. Luego crecí, los andamios de mi conciencia se asentaron y fui consciente de cuan absurdo era, e incluso di un paso más allá que hace que muchos me tilden de chaquetero: alegrarme del éxito del "enemigo" cuando no suponía un fracaso propio. Todo esto lo cuento por tratar de entender el fenómeno Ayuso, que como madrileño me afecta de forma directa. Son cientos de miles de personas con derecho a voto las que consideran que es la mejor para gobernar la comunidad. No voy a caer en la arrogancia de meter aquí a las millones de moscas que comen mierda, ya es hora de desembarazarnos de este simplismo. Hay que entender, si queremos revertir; menospreciar es perpetuar. La única forma por la que puedo entender que una chula barriobajera, simplona, partidista, cuyos argumentos son tan pueriles que les quedan grandes hasta las barras de los bares, incapaz de las más mínima autocrítica, adicta al empedrado, al enemigo intangible, al demonio vestido de rojo, sea la mejor opción para tantos es volver al forofismo futbolero. Es de su equipo, y el resto son el enemigo. Da igual si juega bien, si lo hace con decencia, con buenas o malas artes, si culpa al árbitro, al césped, al VAR, porque jamás cambiarán de chaqueta. Desde ahí, porque yo estuve en cierta medida, también puedo entenderlo. El menosmalismo es un mal endémico de nuestra política, y lo que es peor, una perpetua cojera ante las urnas. 

9 de noviembre de 2022

 LA CARTA A LOS REYES: 

Me recuerdo a mí mismo sentado en la mesa. Es probable que los pies no me llegaran al suelo, que los balanceara por los nervios. Tal vez la lengua prisionera entre los labios. El recuerdo más viejo de esa escena zigzaguea por la luz cimbreante de una vela. Aquel invierno nos cortaron la luz por primera vez. Mi madre nos engañaba diciendo que no la encendíamos para que otros vecinos, que jamás tuvieron luz, pudieran sentirse ofendidos al ver el invento de Edison brillar tras nuestras cortinas. Yo me afanaba con la letra. Apenas sabía las cuatro reglas, que decía mi abuela Marcela, que jamás supo leer. Pero aquella carta era el momento más importante de año. Ni más ni menos que sus Majestades iban a leerla ¿cómo no iba a esforzarme? No era muy caprichoso, un balón que jamás llegó, unos patines que solo vi en un escaparate o un scalextric que no tuve hasta los treinta años. Todas las mañanas de Reyes me levantaba, con mis hermanas, ilusionado como la pequeña, esperando que los Reyes esta vez, por fin, hubieran entendido mi letra. Mi hermana mayor ni compartía nuestro entusiasmo al abrir los regalos ni nuestra frustración al comprobar que, un año más, nuestra caligrafía no había sido lo suficientemente clara. Calcetines. Ropa remendada. Un libro de segunda mano. Mi madre nos miraba, torcía el gesto, ahora se que con una supina tristeza y un esfuerzo ímprobo por contener las lágrimas, y nos decía: el año que viene tendréis que escribir mejor la carta, no os han entendido. Hoy en día, cuando realizo un estudio grafológico rutinario, soy consciente de que además del orden que puede reflejar tu equilibrio interno, la forma que puede determinar tu nivel cultural, el tamaño tu autoestima, la dirección tu estado de ánimo, existe una inclinación propia y única asociada a la pobreza, que puede hacer de tu letra algo casi incomprensible.  


7 de noviembre de 2022

 AY FEIJOO, FEIJOO...

Que dice el bueno de Alberto que la guerra civil fue una riña entre nuestros abuelos. Voy a actualizarle la metáfora a este gallego, que anda un poco perdido. Era una familia, sí, con sus cosas de familia, ya se sabe. Pero entre todos llevaban años decidiendo quién hacía el discurso en Navidad y ponía las normas en casa. Hasta que uno de los abuelos, en eso sí acertó, decidió que no, que allí no se tenían que elegir las cosas entre todos porque era un desastre, y se lio a mamporros con el que mandaba. Éste se defendió como pudo, pidiendo ayuda a parte de la familia, y digo parte, porque la otra consideró más oportuno ponerse de parte del abuelo agresor. Durante tres años estuvieron a la gresca, matándose unos a otros, hasta que una parte, la agredida, entendió que era imposible ganar y se rindió. Durante cuarenta años tuvo que plegarse a la voluntad del abuelo agresor y de parte de su familia. Humillaciones, dolor, represión, no faltó nada del catálogo al uso. Los derrotados que no huyeron de casa o habían muerto en la guerra, apenas podían levantar la vista del suelo para no llamar la atención. Incluso ni llorar a sus muertos les dejaban en algunos casos porque no sabían donde estaban enterrados. Y hasta hoy...Así sí, Alberto, así sí. Eso está en los libros. Basta con leer.  Ah, y que no se me olvide otro recordatorio, aunque más bien es una pregunta. Cuando usted dice que hemos de olvidarnos de los muertos ¿se refiere a todos? Espero que esto no lo escuchasen los familiares de asesinados por otro tipo de violencia, como la de Miguel Ángel Blanco o Marta del Castillo. ¿O es que no todos los muertos por violencia son iguales y de unos sí hemos de acordarnos y de otros no? 

4 de noviembre de 2022

 PIERDO EL HILO: 

Cuando hablé de que no me gustaba el teatro conté que me pasaba algo muy particular con el cine, o con las series, la ficción en la pantalla, vamos. Os pongo un ejemplo, en una serie reciente, una madre sale de casa a toda velocidad porque alguien se ha llevado a su hijo. Para darle dramatismo a la escena hay un primer plano de los pies descalzos de la madre pisando la calle. Cuando encuentra a su hijo, unos diez segundos después, ya iba con zapatillas de estar por casa. Era un momento dramático y yo no dejaba de ver, una y otra vez, los pies descalzos y luego calzados, otra vez descalzos, luego calzados...Y dejo de creerme la ficción, pierdo el hilo, trastabillo como espectador, le veo los palos al sombrajo, el truco al mago. Me ocurre desde que tengo uso de razón y durante un sibarita periodo de mi vida, hacía que me perdiera buena parte del espectáculo. En cierta medida, a la fuerza ahorcan, he mejorado en esta cojera. Y me ocurre lo mismo con la grandilocuencia y los argumentos políticos, en cuanto un político menta en su argumento ideas del tipo es la mayor de la historia de, el más grande de la historia de...pierdo el hilo. Pero esta es otra historia, aunque de esta cojera no veo cura tan sencilla. 

3 de noviembre de 2022

DE MEMORIA: 


No niego que me alegro de que los restos mortales de un genocida desaparezcan de un espacio público; pero entended que con cuatro décadas de retraso a uno se le adormecen las palmas. Hay más suspiro de alivio que otra cosa. Sí que tengo que reconocer que me importa poco, o mucho menos, donde estén sus restos que encontrar los de todos aquellos a los que este desgraciado mandó matar y que sus familiares todavía no han encontrado. Entre otras cosas por la desidia de una parte de la población y por la voluntaria, torticera e inhumana, intercepción de la lógica universal por parte de un grupo de políticos rancios y descolocados. Si el precio a pagar fuera a ese, para que pudiéramos abrir de una maldita vez las cunetas de la memoria, rescatar los cuerpos y permitir a los familiares despedirse de sus seres queridos asesinados en una guerra fruto, no me cansaré de escribirlo con la legitimidad que me da mi licenciatura en Historia, un golpe de estado, poco me parece. Pero como lo otro no llega, de momento, habremos de conformarnos con lo uno...que no es poco, visto lo visto.