20 de febrero de 2022

 DOLOR Y EMPATÍA: 

Nos afectan las muertes, el dolor, en el fondo, ajeno sin necesidad de conocer a las personas. Cuando mueren en un accidente un número X de iguales, te sientes apenado. No sabías nada de ellos antes de su desgracia, ni sabrás demasiado después. Pero sientes una pena real, íntima en la mayoría de los casos. Siempre he pensado que eso nos eleva por encima del resto de los seres del planeta: la empatía. Y luego, en nuestro interior, cada uno tiene sus reglas. El dolor por la pérdida de un hijo es a mí lo que más me paraliza. Intento esquivar estas noticias dolosas, porque me atrapan como una enredadera de pena. Pero hay otras, como la muerte de un trabajador en el tajo. No puedo con esa desgracia. Los marineros ahogados en Terranova, por ejemplo, se me agarra un nudo en la garganta. Intento que no sea evidente, me educaron en la cojera de que los hombres no lloramos, pero esta semana mi hijo un par de minutos observando a su padre intentando contener las lágrimas, emocionado, viendo las imágenes del mar embravecido y lo que por allí había ocurrido. No sé que habrá sacado de ese momento de duelo, porque hace años que perdí para él la capa; espero que entienda, al menos, que el dolor de los demás, sea como fuere y donde fuere, no nos debe ser ajeno. 

16 de febrero de 2022

 


HISTORIA: 

Mi hijo mayor, dando los últimos pasos para el cambio a la universidad, me preguntó ayer por las posibles consecuencias a nivel mundial de una invasión de Rusia a Ucrania, y mejor dicho, de una especie de guerra mundial. Sin ponerme muy tremendista le expliqué qué podría suponer a nivel económico, social y de seguridad, para Europa, para España, y también para la inmigración mundial por tener un pueblo más huyendo. Quise aprovechar para recordarle que no solo Rusia ha tenido actitudes imperialistas en los últimos cien o doscientos años. Me miró y me dijo: vamos, que todo lo que he estudiado en Historia puede volver a pasar. Exacto, hijo, justo eso, no aprendemos. 

14 de febrero de 2022

 REALIDAD SESGADA: 

Todas las mañanas hago ejercicio en casa. El teletrabajo trajo también los tele burpies. Así que la rutina es que me levanto, (mejor no preguntes la hora) cojo agua, el móvil para escuchar la radio, saludo al peludo, que se queda tan tranquilo, y me lanzo a sudar. Siempre la Cadena Ser. Cada uno es de sus cojeras. El caso es que el perro permanece tranquilo, sabiendo que no hay comida hasta que yo termine. Eso sí, en cuanto apago la radio porque la parte del sudado ya termina, empieza a lloriquear reclamando el desayuno. Esa verdad es para mí inmutable. Lo vivo en primera persona todos y cada uno de los días...El problema está en la realidad que hay más allá de nuestra propia realidad. Mi pareja me ha confirmado que el perro empieza a lloriquear bastante antes, muy educado y respetuoso, pero plausible, solo que yo, mientras le doy a la bici o me torturo con las abobinables, digo, abdominales, pues no lo escucho porque tengo la radio y la atención puesta, todo hay que decirlo, en no perder el resuello. Solo lo escucho cuando la sesión ha terminado. Es importante tener siempre alguien al otro lado para que te haga ver que tu realidad es una, propia, no necesariamente errónea, pero desde luego que no universal per se. 

10 de febrero de 2022


 NO LOS TRAGO: 

Se puede odiar, en el sentido dulce del término, no se me confunda el encono, sin conocer. No es un prejuicio al uso, más bien un juicio precario o sesgado. Voy al grano. No me acuséis de egocentrismo o de tener un ego crecido, que tengo pruebas, y a ellas me remito si hace falta: soy una ONG con ruedas. Cedo el paso, me paro para que salga un coche aparcado, pito cuando me paro en un paso de cebra si mi compañero con ruedas de la izquierda no ve al cruzante y cometo locuras como bajar la velocidad cuando veo un intermitente advirtiendo una maniobra venidera. Llamadme excéntrico. Y solo pido una cosa a cambio. No es mucho, de verdad, no quiero postales en navidad, ni cestitas de productos típicos, ni una plaza con mi nombre en una aldea ¡qué va! Solo pido un gestito, una mano al aire dando las gracias. Probadlo ahora mismo, arriba esa mano, dos segundos suspendida en el aire. El gasto energético es mínimo. Lo malo de todo eso, y ahí viene mi juicio cojo, es que no puedo con ellos, que no, que no puedo con los conductores que no agradecen a los demás los pequeños gestos y favores con otro más pequeño aun: el de agradecer. Y reconozco que por ciertas zonas por las que se mueve mi generosidad al volante el gesto de agradecer es como un unicornio...

8 de febrero de 2022

 ME DAN MUCHO TRABAJO: 

Como sigan así sus Señorías, voy a tener que pedirme una excedencia para poder dar salida a todas las ocurrencias que se me ocurren a tenor de sus ocurrencias. He decidido, eso sí, apuntillar mis videos con un, creo yo que oportuno, #mejorconhumor...porque como nos pongamos serios. 

Ahí va mi última ocurrencia...




6 de febrero de 2022

 CARRUSEL POLÍTICO: 

La verdad es que tenemos que agradecer a nuestros políticos esos buenos ratos gracias a su torpeza, dos importantes leyes sacadas por el gobierno gracias a los errores de sus señorías opositores...

Mi versión en video: