12 de marzo de 2024

 AYUSO Y LA RESPONSABILIDAD: 

Yo, dueño de este pequeño espacio de libertad y cojera, no considero que Ayuso tenga responsabilidad directa sobre las posibles tropelías o inmoralidades cometidas por su hermano. Al fin y al cabo, un hermano no se elige. La actitud frente a ello ya es cuestionable, y cada uno afronta las cosas como quiere o como pude. Esa es otra historia. En cambio, una pareja sí que la eliges. Decides emprender un viaje conjunto, para lo bueno y para lo malo. Se ponen las cartas sobre la mesa y se decide. Aquí el avestruz no encuentra agujeros y uno no puede escabullirse de su responsabilidad. Y parece ser que la pareja de la presidenta de la comunidad de Madrid tiene por ahí un pequeño fraude con hacienda de unos cientos de miles de euros, vaya por Dios que casualidad más rimbombante, durante la pandemia. Por cierto, me pregunto a qué hora han quedado los garantes de la democracia para hacer un escrache en la puerta de la vivienda de esta pareja cuyo coste, por lo visto, supera el millón de euros. ¿O solo es ilegítimo que los perrosflautas con responsabilidades de gobierno busquen vivir lo mejor posible? Volviendo a la pareja presuntamente defraudadora ¿Qué hará Ayuso cuando empiece a saberse? Pues imaginad, seguirá todos los pasos del duelo político, desde la negación, a la indignación, a la conspiración planetaria urdida por Pedro Sánchez, quien tiene un poder omnímodo para hacer el mal, al parecer, porque es como Dios, está en todas partes. Y si la cosa se tuerce mucho, si las evidencias son muy evidentes, si el pecado es muy pacaminoso, si la culpa muy culposa, pues el pobre muchacho, en dos telediarios, pasará a ser ese señor del que usted me habla. Al tiempo. 



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