13 de junio de 2007

MICROS

La noche que cruzó la alambrada, justo al llegar al otro lado, esperó unos instantes, impaciente, pero nada cambió. No lo hizo nunca.

1 comentario:

Caminante dijo...

Entonces ... el paraiso ¿no existe? ¿no existe como nos lo cuentan? ... pues vaya.
PAQUITA