25 de octubre de 2007

LAS HOCES DEL CABRIEL



En el puente de octubre nos fuimos a conocer el parque natural de las hoces de Cabriel. Es un lugar que recomiendo, un paseo de tres kilómetros de ida y otros tantos de vuelta de dificultad nula, apto para todo bípedo e incluso trípedo y por descontado cuadrúpedo que se precie. Está situado cerca del pantano de Contreras, en torno al kilómetro 270 de la carretera de Valencia. Fuimos en familia, unos 15 entre niños, no tan niños, grandes y mayores; hasta una perra, Shasha. El día anterior estuvimos llamando a Minglanilla, el pueblo más cercano, pensando que en el ayuntamiento gestinaban el parque. Sin respuesta. Y el mismo día llamamos a la diputación de Cuenca, y como era sábado, con la misma suerte. Nos presentamos allí y una amable señorita nos hace la gran pregunta ¿no habéis reservado?, es que solo pueden entrar cien personas al día y ya están reservadas esas plazas. Le explicamos las peripecias con el teléfono, pero nada, no hay forma. Decidimos quedarnos por ahí, antes que volver, acercarnos al río, almorzar y tirar piedras. Y entonces a la joven se le ocurre una idea, oigan, es que hay un grupo de quince personas que reservó para hace una hora y media y no ha llegado. ¡ Eureka!, somos los sutitutos. No se puede fumar, no se puede escalar, no se puede llevar a los perros sueltos. ¿Respirar se puede?, estamos tentados de decir, pero ¿y si eso hace que los de diez que habían reservado vengan?. Allá que vamos, en animada caminata y animada charla, claro, que si no entiendo lo de la escalada, que si yo soy fumador ecologista y jamás tiraría una colilla, que si mi perro no hace nada. En el fondo todos llegamos a la misma conclusión: por culpa de la falta de educación de algunos, muchos se quedan, por ejemplo, sin escalar en un entorno incomparable como el de los cuchillos del Cabriel. El paseo mereció la pena, por el día de calor moderado y el entorno, unas espectaculares montañas acuchilladas que esconden el verde juguetear del río.
Ahora, un par de semanas después, me entero de que podíamos haber entrado sin reserva y sin malabarismos con los ausentes. Al ser de Iniesta (igualmente de Minglanilla; los dos pueblos más cercanos) podíamos haber entrado sin contar en el cupo de visitantes. La pregunta es evidente, si la reserva es para asegurar un máximo de personas en pos de proteger el entorno de un posible desgasate, ¿qué pasa?, ¿que los de Minglanilla e Iniesta no respiramos, ni andamos, sino que somos globos que levitamos gastando tan solo nuestro tiempo y el aire?. Pues no, es tan ridículo que no merece explicación. Y la tiene, el chovinismo, el localismo, el regionalismo, ¿el nacionalismo?. Imaginemos por un momento que nos vamos de turismo a Cataluña, allí vamos a un parque natural y nos ocurre esto, no nos dejan pasar porque no hemos reservado. Entonces llega un nutrido grupo, enseñan sus documentos para acreditar su catalanidad y zas, pasan mientras nosotros nos quedamos fuera. ¿Qué les parecería?, fatal, imagino, y ya empezaríamos, unos más que otros, con aquello de es que estos catalanes, todo para ellos, que si bla, bla, bla. Y digo catalanes, como podría decir valencianos, vascos, etc. Al final lo que pienso es que todos somos iguales, solo que cuando estás en un lado de la película te parece muy bien, que es lo lógico, y cuando estás en el otro lado, ya no tanto y es una vergüenza ¿no estamos en España?, ¿no pagamos todos?. Por eso me gustan muy poco los localismos y los nacionalismos. Me gusta el orgullo de la tierra, pero el orgullo en exportación, vender las hoces en este blog porque me gustaría que todo el mundo las conociera y no esconderlas para que solo los de la tierra puedan disfrutarlo. Además, la gran mayoría de los nacionalistas, al menos los que conozco, son católicos. ¿Qué pasa?, ¿no somos todas las criaturas de Dios?, ¿no es Dios dueño de todas las cosas?, ¿es que te lo dejó en arrendamiento, en usufructo?. En fin, que como lo del cambio climatico es una broma, que ya lo ha dicho Rajoy, habrá que decirles a los de las Hoces que no tantos remilgos, que aquello va a durar milenios.

No hay comentarios: