5 de septiembre de 2007

INFANCIA AMBULANTE

Hay muchas cosas que me recuerdan la infancia. De hecho soy una especie de cantautor sin melodía con demasiada carencia por la nostalgia. El otro día, en otro de esos accesos de "te acuerdas de", que suelen ir acompañados de buena compañía y cervezas frías, recordé los vendedores ambulantes que pasaban por el barrio. Meloneros, fruteros, colchoneros, y el clásico de los clásicos, que aunque no era vendedor sí era ambulante, el chatarrero. No sé como funciona en otros barrios o en otras ciudades, pero por el mío siempre pasaba el mismo. Y si pasaba otro era porque el anterior había dejado de hacerlo. No se pisaban el terreno, me imagino las convenciones de chatarreros para cuadrangular la ciudad y no pisarse la chatarra. Estos gritaban chatarrerooooooooooo, con una voz inconfundible. Y al igual que el afilador, otro clásico, tenían siempre un mismo tono y timbre, ya fuera un chatarrero manchego o uno murciano. En el caso del afilador, que se acompañaba de una armónica, parece comprensible, era ir hacia un lado rápido y vuelta lento, es posible que se enseñara. Pero ¿el chatarrero?¿dónde estaban las academias que enseñaban el timbre exacto de voz para que todos parecieran el mismo?. De todos los que más me han sorprendido siempre han sido los tapiceros, dejadme un segundo, que creo que todavía me lo sé...se tapizan sillas, sillones, butacas, mecedoras, descansadoras y toda clase de muebles que tenga en mal estado, las recogemos y entregamos en su propio domicilio, el tapicero, señora. ¿Dónde se compran estas cintas?, porque esto estaba grabado, ¿en las gasolineras?¿había tiendas especializadas?, ¿tal vez una sección fija en las tiendas de música?. ¡ Hombre, Manolo !, me alegro de que vengas, porque tengo una nueva de tapiceros que está siendo la bomba del verano, y también para tu cuñado tengo la del frutero versión mix, muy vendida desde luego. Son cosas muy curiosas, desde luego. Aun así, siempre guardaré un espacio en mi memoria especial para el último chatarrero que recuerdo. Tenía algo muy especial, porque era tartamudo, y su paso no dejaba indiferente a nadie. Si habéis conocido a chatarreros y habéis visto su canto tan característico, haceros una idea: cha, cha, cha, cha, taeroooo, cha, cha, cha, taeroooo. En fin, qué recuerdos.

1 comentario:

ralero dijo...

Igual este último no era tartamudo, si no muy ye yé. Lo digo por lo del cha cha chá.

Abrazos.