31 de marzo de 2008

SE VENDE


Soy un urbanita. No lo puedo negar. Me van más las tascas que los riscos, más las callejuelas que los riachuelos, más las fachadas que las faldas de las montañas. Me gusta conocer las ciudades, dejarme empapar por la vida que emanan. Incluso mi propia ciudad, que muchas veces es extrañay a la que nunca he vivido como un turista. Cuando paseo por una zona que no conozco, ya sea céntrica o del cinturón, nueva o retocada, mágica, rutinaria, turística o jornalera, intento que las paredes, las casas, las ventanas, las fachadas me empapen con su vida; e intento empatizar con ellas, con los ciudadanos que les dan vida y pienso como sería la mía si hubiera nacido y vivido en esa calle, si hubiera estudiado en ese colegio, si hubiera aprendido a patear la pelota entre esos dos árboles. Es una comunión extraña que muchas veces me hace sentir empatía con el entorno y otras no tanto. Últimamente en este juego han entrado unos cartelitos que proliferan más que nunca en las ventanas de mi ciudad, me refiero a los carteles de "se vende". Son como motitas anaranjadas que sazonan las fachadas. Cada vez hay más, y lo que me ha llevado a escribir, cada vez duran más. Paso por muchas calles muchas veces por semana y veo esos carteles tristes envejecer, perder la arrogancia, arrugarse, comprimirse, matizar el color. Me da la impresión de que la propia casa es la que les transmite, más que el pasar del tiempo, esa tristeza. Es como si la casa nos pidiera explicaciones, ¿qué te he hecho?, te he dado cobijo, te he mimado en las noches frías de invierno, te he dado sombra en la canícula del verano, he acompasado tus envites amorosos, he intentado paliar los duros madrugones y ¿así es como me lo pagas?, ¿intentando dejarme en la estacada con un triste cartel lleno de letras y números?. No puedo evitar pensar que detrás de cada "se vende" hay una historia, y tendente que soy a la tristeza cuando tecleo, no puedo evitar pensar que esa historia es triste, y la casa no es más que un reflejo, como el cartel, de que algo se acaba.

No hay comentarios: