4 de diciembre de 2007

GRITOS

Ahora escurrirán el bulto. Peor aun, dirán que es culpa de este gobierno que busca la crispación de los ciudadanos. En todo esto de la crispación cada día soy más partidista. Veo unos culpables muy, pero que muy claros. Los veía al principio, pero ahora lo hago con una evidencia difícil de desmontar. Si lo que ayer le ocurrió a Pedro Cerolo en los minutos de silencio por la última tropelía etarra le hubiera ocurrido a un concejal del PP, con Zapatero en la oposición, hubieran dicho que se trataba de un grupo organizado y pagado por el partido socialista (lo dijeron de las personas que se concentraron en la noche electoral frente a la sede del PP). Y muy probablemente el culpable sería Rubalcaba. Yo no pienso igual. No creo que la gente que ayer llamaba maricón a Cerolo (que ya hay que ser tonto para llamar maricón a un maricón) estuviera directamente dirigida por Génova. Ni mucho menos. Es más, ¿y si así fuera?, ¿no son las personas libres de ir o no ir?, pues si lo son responsabilidad suya es donde vayan. Pero sí que es una consecuencia clara de la política que ha llevado el PP en estos años. Humillados en una inesperada derrota electoral, como un niño al que le meten gol y grita no vale, no vale mientras intenta encontrar la razón por la que no vale, buscaron un clavo ardiendo al que asirse ante el vértigo de la derrota. Les salió caro, les ha salido caro y encima tienen granos muy molestos, como esos grupúsculos que les representan (supongo que para su desgracia) a grito pelado en manifestaciones de este tipo.
No siento una especial pena por el político al que se le grita. Creo que en cierto modo es el precio que tiene que pagar. No creo que sea el camino adecuado, pero algo de presión no viene mal cuando uno cree que el desprecio hacia el ciudadano es evidente. También es verdad que hay momentos y momentos para gritar, y lugares, y el respeto a las personas debe de estar por encima de todo. Los políticos, aunque a veces se nos olvide, también son personas. Viendo la gente que gritaba ayer entra pena. Jubilados, personas mayores. Ellos no tienen la excusa de la arrogancia de la juventud y los ideales soñadores. No, ellos son personas adultas, maduras y se supone que concienciadas plenamente con la realidad que les rodea. ¿Los socialistas han asesinado a alguien?. El gobierno ha hecho lo que tiene que hacer, velar por la seguridad de los ciudadanos. Probablemente lo haya hecho mal, pues sí, las pruebas son evidentes, y deberían reconocer que la cosa no ha salido bien. Pero de ahí a ser asesinos, como estos hombres y mujeres gritaban, pues va un trecho. La cara de los políticos del PP que allí estaban no era de regocijo, ni por lógica ni por moral, porque en el fondo sabemos a quien responde este grupo. Ellos los llaman Federicos, por el loco-tor (loco de loco, no de locu) de la COPE. Estará orgulloso de ver a sus jubilados perder la dignidad. Así que a lo mejor no es justo culpar solo al PP de estos descerebrados del grito. Quizá haya que culparles de buscarse aliados inapropiados llevados por la euforia del momento. Este es el precio que hay que pagar. Cuando uno se escora demasiado luego es difícil retomar el equilibrio. Pero hay tiempo, si hay ganas hay tiempo, solo es cuestión de ponerse serios, de alejarse de aquellos que solo fomentan el grito, la denigración del contrario y hasta la violencia física. Alejándose de estos, es más fácil encontrar un camino equilibrado. Además, si se acabara tanta crispación, a lo mejor más de uno se quedaba sin audiencia, y quién sabe si sin trabajo.
A todo esto, obligado es mencionar a Manuel Cobo, mano derecha de Gallardón, que puso en juego su integridad física para que el acoso a Pedro Cerolo se quedara tan solo en gritos y empujones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno