12 de diciembre de 2007

EL ONCE


Pues otra vez. Es que además de asesinos estos tipos son unos cachondos. Que le han cogido gustito a la fecha. Septiembre, marzo y ahora diciembre. Es como las fiestas del pueblo o algo así, una macabra e itinerante tradición. En lugar de petardos, bombazos; en lugar de fuegos artificiales, cuerpos mutilados volando por los aires. El País habla ya de 70 personas, ¡ 70 !, es una barbaridad. Un solo muerto es una atrocidad, una injusticia y una sin razón, así que multiplicarlo (de momento) por 70 es multiplicar la sinrazón por 70. Claro, que 70 por 0 es 0. Porque la sinrazón carece de valor.
Le ha tocado a Argel. ¿La razón?, es lo de menos. En serio. Es como si estuviéramos secuestrados por una panda de desgraciados y fueran decidiendo matar uno a uno a los rehenes. Seguro que al principio parece tener una lógica, van a por las mujeres, hasta que matan al primer hombre; van a por los mayores, hasta que cae el primer adolescente; van a por los rubios, hasta el moreno. No, no hay lógica. Puede que ellos crean tenerla, pero en el fondo no la hay. Porque no podemos razonar lo irracional. Medina, el joven socialista que perdió una pierna en un atentado, nos lo enseñó hace muchos años: si intentamos entenderlos caeremos en la tentación de racionalizar lo irracional.
Ellos van al cielo (o como demonios se llame el lugar donde Alah les espera para recomponer sus trocitos para la eternidad). Debe de ser un lugar de lo más peculiar, repleto de suicidas irracionales. Yo si fuera Alah me andaría con ojo, con mucho ojo, que un día cualquiera puede salir volando por los aires.
La verdad es que me cuestra mucho encontrar el impulso de esperanza que necesito para ver un poquito de luz. No le veo solución. Hablamos idiomas muy distintos, el resto del mundo y ellos (se llamen ETA y gusten más del tiro en la nuca, o AL QAEDA y se crean más valientes por ser parte de la metralla). No hay negociación posible, y los resortes, los guionistas que de una u otra manera han alimentado este guion carecen de la capacidad de autocrítica para cambiar un solo renglón a su texto. Así que, por mi parte, siendo tan egoista como siempre, solo espero que la próxima vez siga sin tocarme...sí, tan trise es mi esperanza.

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