16 de junio de 2010

MICROS


Se tomó una Mahou con almendras aragonesas tostadas a modo de aperitivo y una pequeña ración de pulpo a la gallega; después unos gazpachos manchegos con un tinto de Rueda. De segundo una buena lubina del Cantábrico con una copa de Blanc Pescador. Y para terminar un par de naranjas valencianas y unas cerezas del jerte, a modo de postre. Así, cuando se recostó en la siesta se sintió el tipo más patriota del mundo.

2 comentarios:

Dafne dijo...

y también se sentiría muy muy saciado no?

Larrey dijo...

de ahí la siesta