8 de junio de 2008


Cuando la lánguida rama


A Hugo, por si en el futuro.


Cuando la lánguida rama,
no soporta ya más peso
y se quiebra en un suspiro
con acordes de lamento
es el momento preciso
de desplomarse al abismo...
O volar surcando el cielo.
(Ten tus alas bien dispuestas
para henchirlas con el viento).


Gracias, Rafa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué maravilla!

Te deseo, Larrey qus seas viento para esas alitas en tanto ellas no puedan por sí mismas emprender vuelo; A Hugo le deseo muy felices vuelos por esos cielos de la vida;
al poeta, le felicito, por esas palabras sintientes

Abrazos