11 de mayo de 2011

S.P. R.I.P

Las carpetas de las niñas están de luto. Las paredes de sus habitaciones lloran gotelé amargo por la pérdida. La superpop impresa ¡ ha muerto !. Los padres, asustados, han guardado los tóner de sus impresoras láser por temor a hordas de granudos adolescentes en busca de la tinta para poder gozar de sus ídolos en dos dimensiones. Son tantos y tantos los rostros que han adornado sus portadas. Desde Camilo Sexto hasta Justin Bieber, pasando por los New Kinds o sus herederos los Backs. Todos, absolutamente todos los que pasamos de la treintena hemos hecho alguno de sus desastrosos y nulamente científicos test. Vale, lo hacíamos por estar cerca de ellas, por intentar adivinar qué pensaban y, por ende, qué posibilidades teníamos o qué nos teníamos que inventar para estar a la altura...¡ pero los hacíamos ! O los consultorios, versión infantil de Elena Francis, aquella era mi sección favorita. Recuerdo, no hace tantos años, una niña preguntaba: le he hecho una felación a mi novio y ha sentido el orgasmo sobre mi rodilla ¿puedo quedarme embarazada? Que yo pensaba, una de dos o no tienes edad para chupársela a tu novio o, hija mía, ya tienes edad para saber por dónde vienen los niños. Pues sí, esta mítica revista, sustento de las carpetas de las niñas que me hacían suspirar, ha muerto. Ahora tendrán que buscar en la red o en otras revistas esas fotos para llevarlas después al pecho presas del forro y el cartón de la carpeta. Reconozco que yo siempre fui del cine, pero no deja de ser una mala noticia, sea cual fuere su tema u objetivo, que una revista impresa deje de serlo. Descanse en paz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha dado mucha pena. Yo era de las que se compraba el Superpop. Me los guardaban en el kiosko y todo. Todavía tengo mis recortes de Take That de Superpop por ahí guardados (que por cierto, entre los New Kids y los Backstreet, iban los Take That!). Sin Barrio Sésamo y, ahora, sin el Superpop, ¿qué va a ser de nuestros jóvenes?

Saludos!

Anónimo dijo...

Todavía me acuerdo del trocito de muro de Berlín que regalaban. Madre mía, la de suspiros adolescentes que lancé con esta revista. Era todo un acontecimiento que mi madre me la comprara.

Ana Belén