21 de enero de 2013

LA CARTA

Haciendo limpieza en los armarios de casa me encontré, entre otras cosas, con este texto:
Nadie comprará mi silencio. Nadie me hará callar porque estoy enamorado. La quiero, la necesito, la amo tanto que si algún día me faltase su sonrisa no dudaría en quitarme la vida, pues sin ella no tiene sentido. Mi corazón suspira su nombre con cada latido, mis esperanzas e ilusiones tienen grabado su nombre. La bandera que ondea en el mástil de mis creencias es del color de su piel y su pelo. Y lleva bordado en color carmín un te quiero con su perfume. Vivo por ella y por ella moriría. Soy su siervo, su esclavo, su niño, su amigo, su compañero, su amante, su admirador, su enamorado desconocido. Y ella es la luna de mis noches, el atardecer de mi horizonte, el curva de mi sonrisa, la melodía de mi canción, mi ayer y mi mañana, mi presente y mi futuro. Ella lo es todo, vivo desde que la quiero y lo seguiré haciendo mientras me quiera. Tan sólo puedo decir que la amo, si es que alguien sabe en verdad lo que significa sentir dentro esa palabra.
Larrey, 1992
Lo que más me impresiona es que, más de 20 años después, sigue totalmente vigente...

No hay comentarios: