2 de septiembre de 2011

LISTAS

Siempre nos hizo mucha gracia, de niños, la forma que tenía mi madre de archivar en su vieja agenda de teléfonos los números de familiares y amigos. No utilizaba el nombre y el apellido en la gran mayoría de casos, sino la relación. Así Miguel no era Miguel y su apellido, sino el Tío Miguel. Los del polideportivo, los del colegio, los del trabajo. Así tenías, para buscar en su libreta un teléfono, no sólo que conocer el nombre y los apellidos del buscado, sino, en la mayoría de los casos, reconocer su parentesco, o corrías el riesgo de perderte en un bucle mitad sudoku mitad árbol genealógico. Lo tachábamos, con la falta de ternura con la que los hijos critican a sus padres, de cutre y, por qué no decirlo, de paleto. En cambio, con el tiempo, lo que me he dado cuenta es que mi madre es una visionaria, sin saberlo y, por lo tanto, sin poder reclamar derechos de autor (para una vez que la SGAE iba a ser útil...) mi madre lo que había inventado era las listas de distribución. Su buscador era digital si por dígito entendemos el dedo índice, pero igual de efectivo. ¿Buscas tíos? Nada, allá están todos, en la "T": Tío Miguel, Tío Jesús, Tío Ernesto...lo dicho, una lástima los derechos de autor.

No hay comentarios: