3 de agosto de 2010

ALEGRARSE


El ser humano tiene dos tendencias claras: al dramatismo y a la alegría. A veces nos alegramos de cosas absurdas, y no voy a hablar de la, oeoeoeoeo, gesta de los locos bajitos de la roja. Me refiero a cuando nos alegramos de encontrarnos algo que es nuestro. Estoy seguro de que os ha pasado, sacáis la ropa de verano, la vais colocando, metéis la mano en el bolsillo y pum, aparece un billete. Ese dinero era tuyo, pero como no fuiste consciente de haberlo perdido, como no contabiliza en la columna de pérdidas, entra directamente en la de ingresos, la de ganancias, y te pones tan contento como si lo hubieras encontrado en la calle. No tiene sentido alegrarse de lo que ya tienes, salvo que fueras John Holmes o la pareja de Halle Barry, pero somos así de simples y, supongo, así de felices. Por no hablar de cuando encuentras algo que has perdido y llevas tiempo buscando. En algunos casos creo que es motivo de especial alegría, cuando lo que buscas es tu dignidad, por ejemplo. En fin, que lo que siempre digo, si es por alegrarse, pues que viva el vino, parafraseando al alérgico a los cinturones de seguridad.

1 comentario:

Xana dijo...

Has conseguido mezclar a John Holmes, la Roja, los tesoros escondidos en la ropa de verano y la dignidad en un mismo post... Sin palabras....