11 de diciembre de 2013

SEGURATAS


De lo que aprendí en la facultad y que sin recurrir a google logro recordar es que el monopolio de la violencia es del Estado. Es decir, la única entidad posible con legitimad para ejercer la violencia, y por violencia no debemos pensar en los antidisturbios, porque la violencia puede ser proporcionada como cuando se detiene a un violador o se encarcela a un asesino en serie, repito, la única entidad con legitimidad para ejercerla debería ser el Estado. En realidad esa era la definición máxima de Estado. Lo que lo diferenciaba del resto de entidades, como por ejemplo, una multinacional tipo Coca-Cola. Pues este gobierno, con un Arco del Triunfo que va camino del Guinnes, ha decidido pasarse al mismísimo Max Weber por donde amargan los pepinos y ahora quiere legitimar a los guardias de seguridad privada en el uso de la violencia contra los ciudadanos libres. Ya no sólo te va a poder detener un policía, que ha pasado por una academia, unos exámenes, y tiene el control de un Estado detrás, sino un Segurata, con un mísero psicotécnico y un contrato mileurista. Amén de que estamos abriendo la veda para que se explayen todos esos aprendices de Rambo que por no saber hacer la “o” con un canuto jamás podrán aspirar a una oposiciones razonables, estamos cambiando las reglas del juego a pasos agigantados y esto es extremadamente peligroso. Eso me recuerda a aquel inquietante poema de Martin Niemoller (¿o de Bertolt Brecht?) Primero vinieron a buscar a los comunistas…Pues eso digo yo. Un día de estos privatizarán la policía, terminaremos en cárceles patrocinadas por Pastas Gallo y nos preguntaremos como cojones hemos llegado allí. Al tiempo.