28 de noviembre de 2022

 ¡¡¡¡ POR LA TRADICIÓN !!!

O como se diría en España: de toda la vida. Nieves Concostrina cuenta historietas de la historia, algunas muy curiosas, en La Ser. Pillé al vuelo y conduciendo una de la que no puedo dar demasiados detalles. Parece ser que los soldados franceses, si los rugidos de la circulación me permitieron entenderlo bien, vestían, allá por el belicoso diecinueve, de rojo y azul; y no por casualidad, sino porque eran los colores patrios. Pero además de ser una muy gabacha elección cromática, convertía a los soldados en un blanco perfecto. Vamos, una diana al uso, que se les veía una semana antes de llegar al campo de batalla. Mentes preclaras del ejército hicieron ver ese detalle, que si no cambiaban los colores a los soldados, estos caerían como chinches. Pues en un primer momento no se hizo el cambio porque los gerifantes de la tradición, del como Dios manda y el toda la vida, bramaron con un ¡cómo vamos a cambiar los colores nacionales a los soldados! Esa sería una ofensa sin parangón. Supongo que alguno, porque eso viene de lejos, diría aquello de "sería la mayor ofensa a la historia de la nación". El caso es que como caían y caían, y veían que les iban a sobrar los uniformes rojos y azules a falta de soldados, pues rebajaron los improperios patrióticos y claudicaron ante el sentido común. Este tipo de historias me recuerdan que tendremos móviles, satélites, telecirugía, pero no cambiamos tanto como parece...

25 de noviembre de 2022

 EN POLÍTICA VALE TODO, VOX MEDIANTE: 



Una diputada diciendo, os traduzco por si alguno tiene desactivado el traductor político-ciudadano medio, que Irene Montero era ministra por follarse a Pablo Iglesias. Esa es la imagen más reciente de una parte del panorama político español. Hay un partido que vive de la discordia y al que si no le ponemos límite, va a contaminar por completo el panorama parlamentario y, lo que es peor, legislativo del país. Y uno piensa, pues es cosa de los hombres...pero no. Pues bueno, es cosa de la ultraderecha...pero tampoco, porque otra diputada del muy centrista Ciudadanos, días atrás, espetó que la ministra estaba donde estaba por haber sido fecundada por el macho alfa. Cunde el ejemplo, el difama que algo queda es más español que la tortilla. Y reconozco que ver a una mujer, perdonadme el machismo, tratando así a otra mujer me revuelve el estómago de una forma especial. Por suerte desde la derecha, y por suerte (II) por parte de una mujer, se han afeado las inclasificables palabras de una diputada de vox de cuyo nombre no me sale de las pelotas acordarme. Paremos los pies a esta gentuza, que una cosa es una cosa, y seis media docena...

24 de noviembre de 2022

 GANAMOS TODOS:



Ayer, en el mundial, según el marcador, Japón le ganó a Alemania, pero viendo el partido desde el calentamiento, creo que ganamos todos. Más allá del buen juego teutón a ratos, del arrebato nipón, me quedo con la intención previa del capitán alemán de saltar al césped con un brazalete arcoíris en defensa de los derechos del colectivo vilipendiado, entre otros, en el país organizador del evento. Ante la posible sanción deportiva (a la FIFA habría que vigilarla, cualquiera que camine con los pantalones bajados es susceptible de pegársela) el equipo de centro Europa encontró una alternativa, que no fue otra que hacer la foto oficial previa al partido con los jugadores tapándose la boca en señal de protesta. De momento es, para mí, la imagen del mundial. No tengo claro si se hubiera hecho más o no negándose a participar, porque al final esto es un evento privado, pero desde luego que dada la visibilidad que tiene, a nivel mundial, el fútbol, este gesto, esta imagen, no tiene precio. Lo dicho, perdió Alemania pero ganamos todos. 

22 de noviembre de 2022

 DEFENDER LO PÚBLICO:

Mi hijo mayor quería estudiar una carrera para la que en la universidad pública había unas sesenta plazas. Se esforzó, hizo lo que pudo, pero no alcanzó el trece y mucho de la nota de corte. Hicimos cuentas, decidimos ajustarnos muy mucho el cinturón (dejará marca...) y se matriculó en una universidad privada. Yo, que trabajo en algo que no es en absoluto vocacional, y su madre, que sí lo hace, por la misma razón aunque a la inversa, no tuvimos dudas, pero ¿eso nos deslegitima ahora para defender una universidad pública de calidad y accesible? Una universidad que redesequilibre los repartos, que iguale por arriba y no por abajo ¿no podemos defenderla porque nuestro hijo estudia en la privada? Creo que incluso con un puntito por encima de los demás, porque pagamos nuestros impuestos y no hacemos uso de. Eso mismo pienso de aquellos famosos que se enrolan en la defensa de la sanidad pública, por ejemplo, y luego llevan su salud por lo privado. Suelen ser vilipendiados bajo el torticero axioma del "sí, sí, tu defensa de la sanidad pública pero tu hijo al hospital privado". No caigamos en la trampa, la defensa mínima de lo público no empieza por el uso, sino por el pago de impuestos; y el siguiente es defenderlo, desde y como se pueda, a voz en grito si hace falta o pancarta en ristre. Que ellos, los famosos, tienen un altavoz mediático ¡¡¡¡gracias!!!! cualquier ayuda es poca...yo no tengo esa suerte.

21 de noviembre de 2022

 DISTOPÍA FUTBOLERA: 

No fue justo después de que Iniesta marcara el gol de todos, tuvo que ver más bien con que VOX dejara de ser sólo un diccionario. El caso es que llevo años barruntando una distopía futbolera, y es la segunda estrella para la zamarra española. Pero no una cualquiera. No de un modo cualquiera. España pasaba la primera fase con más pena que gloria, y las eliminatorias igual. Las semis en una tanda de penaltis agónica. Y la Gran Final contra Brasil. 119 minutos con las porterías a cero. Brasil volcado, España achicando como pude. En estas que Vinicius hace una de las suyas, se va del primero y reta a una carrera por la banda a un defensa catalán y negro que le gana el esprint, recupera el balón y monta un vertiginoso contraataque. Al llegar a tres cuartos de campo observa a un vasco, también  negro, que levanta la mano pidiendo el balón, arma la pierna y lanza un pase certero que el vasco amansa con el pecho. Mientras tanto otro catalán, negro igualmente, se desmarca en vertical. El jugador vasco lo ve y de primeras le da un pase al hueco. El catalán afronta la salida del portero con frialdad y llegado a su altura, al verlo vencerse para cubrir hueco, lanza una dulce vaselina y la pelota algo casi todo el mundo al mismo tiempo: gritar gol. Iñaki, Alejandro, Niko y Ansu se abrazan, felices y divertidos, en la esquina como flamantes campeones del mundo...


El final de esta distopía os la dejo elegir a vosotros:

A) Abascal se queda ronco, gritando ¡campeones del mundo! con una camiseta de España de Camacho, comida a mordiscos por la cabra de la legión.

B) A Abascal, sin más, le da un parraque...

17 de noviembre de 2022

 HUMILDAD, PROPÓSITO DE ENMIENDA...¡Y A TRABAJAR!

Algunas veces se me enciende la lucecita y hago una herramienta que permite a mis compañeros reducir el tiempo de una tarea determinada. La reviso y la pongo en común. Si ellos me trasladan que da error, que el resultado no es el esperado, aunque sé que la variable es posible, por humildad les digo que dejen de utilizarla, que me reporten los errores y que le echaré un vistazo para ver por qué falla. Ahí va el propósito de enmienda. Y sé que hay una parte de responsabilidad en el usuario final, pero yo, como dueño, por así decirlo, de la herramienta, ya cuento con ella, por lo que trabajo para reducir la variable error final, o error humano. Esa es, para mí, la manera lógica de trabajar. Y eso me hubiera gustado del Ministerio con la ley del sí es sí. Tenía muy buena pinta, pero resulta, cosas que pasan, que cuando entra en vigor, no sólo el resultado no es el esperado, sino que llega a ser contraproducente. Lo lógico hubiera sido la humildad, vamos a revisar inmediatamente que ha podido pasar, el propósito de enmienda, para mejorarlo y ¡a trabajar en ello! Pero no. Yo, que defiendo que no son todos iguales, cuando veo que el empedradismo (culpar al empedrado) cunde aquí y allí, a izquierda y derecha, estoy tentando de rendir las naves y echarme el pito al bolsillo. Los jueces son machistas en un porcentaje alarmante, sí, Irene, pero eso ¿no lo sabías? Como mínimo hay algo que desde el Ministerio se tendrían que hacerse mirar: si no contaban con que la ley sería utilizada por esa parte rancia de los jueces que todavía habitan nuestra judicatura o por abogados que buscarán lo mejor para su defendido, es que pecan de una ingenuidad tal que los deslegitima para las funciones que están desempeñando. Ese daño ya está hecho, ahora...¡a trabajar!

16 de noviembre de 2022

 FRASES QUE LA HARÁN TOCAR EL CIELO...




13 de noviembre de 2022

 LALO EL IRREDENTO: 

Como me costaba ponerlo en mi boca, he decidido hacerlo en la del señor Tera, de nombre Lalo. Lalo será un irredento optimista, ni más ni menos que el protagonista del chiste de aquellos padres que cansados del optimismo de su hijo deciden regalarle mierda de caballo y el optimista sale corriendo por los pasillos en busca del maldito equino. Pues aquel niño que no encontró al caballo se ha hecho mayor, sin perder su perenne optimismo. Aun no tiene hueco en una de mis novelas, por eso calienta en la banda. Como yo soy el Simeone de los párrafos, o el Carleto de las frases (por no herir sensibilidades) estoy en la zona técnica, viendo como lo hace. Se acerca a mí y me dice ¿sabes que todos somos unos ganadores de cojones, y nunca mejor dicho? Tu versión espermatozoide le ganó la carrera, como mínimo, a cuarenta millones de cabezones de cola nerviosa. El ganador del maratón de Nueva York vive empalmado por llegar el primero de menos de cincuenta mil...hazte una idea. Y ha seguido calentando. Quizá el lunes, cuando algún iluminado o iluminada, que para esto sí que hay paridad, en el trabajo me amargue la existencia tratando de minar mi ego, yo trate, a su vez, de comprarle el argumento a Lalo, que seguirá calentando en la banda...

11 de noviembre de 2022

 AYUSO Y EL FOROFISMO FUTBOLERO:

Cuando eres adolescente y el mundo entero está en tu contra, formar parte de tus iguales es el salvavidas. De ahí adquiere su molesta fuerza el acoso escolar, de la necesidad de estar dentro. Ser de un equipo tiene mucho de eso, una camiseta, un objetivo común y algo que me chirrió desde niño: un enemigo. Reconozco que durante un tiempo llegué a sentir irracional rechazo por aficionados de otros equipos, solo en el ámbito futbolero, pero hubiera podido llegar a más. ¡Va, ni caso, ese es de tal equipo! como si por serlo estuviera imbuido de unas características particulares. Luego crecí, los andamios de mi conciencia se asentaron y fui consciente de cuan absurdo era, e incluso di un paso más allá que hace que muchos me tilden de chaquetero: alegrarme del éxito del "enemigo" cuando no suponía un fracaso propio. Todo esto lo cuento por tratar de entender el fenómeno Ayuso, que como madrileño me afecta de forma directa. Son cientos de miles de personas con derecho a voto las que consideran que es la mejor para gobernar la comunidad. No voy a caer en la arrogancia de meter aquí a las millones de moscas que comen mierda, ya es hora de desembarazarnos de este simplismo. Hay que entender, si queremos revertir; menospreciar es perpetuar. La única forma por la que puedo entender que una chula barriobajera, simplona, partidista, cuyos argumentos son tan pueriles que les quedan grandes hasta las barras de los bares, incapaz de las más mínima autocrítica, adicta al empedrado, al enemigo intangible, al demonio vestido de rojo, sea la mejor opción para tantos es volver al forofismo futbolero. Es de su equipo, y el resto son el enemigo. Da igual si juega bien, si lo hace con decencia, con buenas o malas artes, si culpa al árbitro, al césped, al VAR, porque jamás cambiarán de chaqueta. Desde ahí, porque yo estuve en cierta medida, también puedo entenderlo. El menosmalismo es un mal endémico de nuestra política, y lo que es peor, una perpetua cojera ante las urnas. 

9 de noviembre de 2022

 LA CARTA A LOS REYES: 

Me recuerdo a mí mismo sentado en la mesa. Es probable que los pies no me llegaran al suelo, que los balanceara por los nervios. Tal vez la lengua prisionera entre los labios. El recuerdo más viejo de esa escena zigzaguea por la luz cimbreante de una vela. Aquel invierno nos cortaron la luz por primera vez. Mi madre nos engañaba diciendo que no la encendíamos para que otros vecinos, que jamás tuvieron luz, pudieran sentirse ofendidos al ver el invento de Edison brillar tras nuestras cortinas. Yo me afanaba con la letra. Apenas sabía las cuatro reglas, que decía mi abuela Marcela, que jamás supo leer. Pero aquella carta era el momento más importante de año. Ni más ni menos que sus Majestades iban a leerla ¿cómo no iba a esforzarme? No era muy caprichoso, un balón que jamás llegó, unos patines que solo vi en un escaparate o un scalextric que no tuve hasta los treinta años. Todas las mañanas de Reyes me levantaba, con mis hermanas, ilusionado como la pequeña, esperando que los Reyes esta vez, por fin, hubieran entendido mi letra. Mi hermana mayor ni compartía nuestro entusiasmo al abrir los regalos ni nuestra frustración al comprobar que, un año más, nuestra caligrafía no había sido lo suficientemente clara. Calcetines. Ropa remendada. Un libro de segunda mano. Mi madre nos miraba, torcía el gesto, ahora se que con una supina tristeza y un esfuerzo ímprobo por contener las lágrimas, y nos decía: el año que viene tendréis que escribir mejor la carta, no os han entendido. Hoy en día, cuando realizo un estudio grafológico rutinario, soy consciente de que además del orden que puede reflejar tu equilibrio interno, la forma que puede determinar tu nivel cultural, el tamaño tu autoestima, la dirección tu estado de ánimo, existe una inclinación propia y única asociada a la pobreza, que puede hacer de tu letra algo casi incomprensible.  


7 de noviembre de 2022

 AY FEIJOO, FEIJOO...

Que dice el bueno de Alberto que la guerra civil fue una riña entre nuestros abuelos. Voy a actualizarle la metáfora a este gallego, que anda un poco perdido. Era una familia, sí, con sus cosas de familia, ya se sabe. Pero entre todos llevaban años decidiendo quién hacía el discurso en Navidad y ponía las normas en casa. Hasta que uno de los abuelos, en eso sí acertó, decidió que no, que allí no se tenían que elegir las cosas entre todos porque era un desastre, y se lio a mamporros con el que mandaba. Éste se defendió como pudo, pidiendo ayuda a parte de la familia, y digo parte, porque la otra consideró más oportuno ponerse de parte del abuelo agresor. Durante tres años estuvieron a la gresca, matándose unos a otros, hasta que una parte, la agredida, entendió que era imposible ganar y se rindió. Durante cuarenta años tuvo que plegarse a la voluntad del abuelo agresor y de parte de su familia. Humillaciones, dolor, represión, no faltó nada del catálogo al uso. Los derrotados que no huyeron de casa o habían muerto en la guerra, apenas podían levantar la vista del suelo para no llamar la atención. Incluso ni llorar a sus muertos les dejaban en algunos casos porque no sabían donde estaban enterrados. Y hasta hoy...Así sí, Alberto, así sí. Eso está en los libros. Basta con leer.  Ah, y que no se me olvide otro recordatorio, aunque más bien es una pregunta. Cuando usted dice que hemos de olvidarnos de los muertos ¿se refiere a todos? Espero que esto no lo escuchasen los familiares de asesinados por otro tipo de violencia, como la de Miguel Ángel Blanco o Marta del Castillo. ¿O es que no todos los muertos por violencia son iguales y de unos sí hemos de acordarnos y de otros no? 

4 de noviembre de 2022

 PIERDO EL HILO: 

Cuando hablé de que no me gustaba el teatro conté que me pasaba algo muy particular con el cine, o con las series, la ficción en la pantalla, vamos. Os pongo un ejemplo, en una serie reciente, una madre sale de casa a toda velocidad porque alguien se ha llevado a su hijo. Para darle dramatismo a la escena hay un primer plano de los pies descalzos de la madre pisando la calle. Cuando encuentra a su hijo, unos diez segundos después, ya iba con zapatillas de estar por casa. Era un momento dramático y yo no dejaba de ver, una y otra vez, los pies descalzos y luego calzados, otra vez descalzos, luego calzados...Y dejo de creerme la ficción, pierdo el hilo, trastabillo como espectador, le veo los palos al sombrajo, el truco al mago. Me ocurre desde que tengo uso de razón y durante un sibarita periodo de mi vida, hacía que me perdiera buena parte del espectáculo. En cierta medida, a la fuerza ahorcan, he mejorado en esta cojera. Y me ocurre lo mismo con la grandilocuencia y los argumentos políticos, en cuanto un político menta en su argumento ideas del tipo es la mayor de la historia de, el más grande de la historia de...pierdo el hilo. Pero esta es otra historia, aunque de esta cojera no veo cura tan sencilla. 

3 de noviembre de 2022

DE MEMORIA: 


No niego que me alegro de que los restos mortales de un genocida desaparezcan de un espacio público; pero entended que con cuatro décadas de retraso a uno se le adormecen las palmas. Hay más suspiro de alivio que otra cosa. Sí que tengo que reconocer que me importa poco, o mucho menos, donde estén sus restos que encontrar los de todos aquellos a los que este desgraciado mandó matar y que sus familiares todavía no han encontrado. Entre otras cosas por la desidia de una parte de la población y por la voluntaria, torticera e inhumana, intercepción de la lógica universal por parte de un grupo de políticos rancios y descolocados. Si el precio a pagar fuera a ese, para que pudiéramos abrir de una maldita vez las cunetas de la memoria, rescatar los cuerpos y permitir a los familiares despedirse de sus seres queridos asesinados en una guerra fruto, no me cansaré de escribirlo con la legitimidad que me da mi licenciatura en Historia, un golpe de estado, poco me parece. Pero como lo otro no llega, de momento, habremos de conformarnos con lo uno...que no es poco, visto lo visto. 

28 de octubre de 2022

 TEATRO: 

Si soy sincero, y sobre todo si lo comparo con el cine, he de reconocer que no me gusta el teatro.

Esa es la evidencia, ahora vamos con la explicación. Escucho mucho la radio, cuando llama un oyente y se empieza a trabajar, o un periodista lo pasa mal, sobre todo cuando lo intuyo, mi primer impulso es apagar. Sí, prefiero no compartir su mal rato. Así soy de egoísta. Y me pasa lo mismo con los enviados especiales, los presentadores, no me gusta que se equivoquen, hago míos sus malos ratos. Tampoco llevo especialmente bien que me sirvan, en el sentido más servil de la palabra. Cuando he ido (sí, alguna vez he ido...) a uno de esos sitios de postín que te quitan la chaqueta, o te mueven la silla para que te sientes, en lugar de agradecerlo, me incomodo. Me pasaría igual si tuviera servicio en casa, dudo que pudiera comer teniendo a alguien a mi alrededor mirando si tengo la servilleta limpia, si el segundo plato ha tardado demasiado, si la copa está vacía. Al cine voy a escapar. Sí, cuando la película cumple unos mínimos de calidad (de eso hablaré en otro post) me olvido de todo durante dos horas, y hago la historia como mía. En cambio en el teatro no me ocurre lo mismo. Es como cuando te duermes, pero no te duermes, esa especie de duermevela. Pues así estoy yo en una butaca de un teatro, que me dejo, que no me dejo llevar por la historia, siempre sufriendo por el posible fallo, siempre incómodo porque están actuando para mí...Tranquilos, voy a terapia, se llama Inma, y me lleva de vez en cuando a un espectáculo para ver si me curo...

25 de octubre de 2022

 PROTESTAR:



Parto de una premisa casi histórica: ningún derecho se logró sentado en un sillón. El ruido, la lucha, incluso la violencia, son moneda de cambio para avanzar. Es así, negarlo sería absurdo. Eso no significa que todo valga. Lo digo por las protestas que se han realizado recientemente contra obras de arte. Y no me vale el argumento de que los cuadros no tienen la culpa de la desidia gubernamental y social generalizada contra el cambio climático. Porque tampoco tenían culpa los contenedores quemados de aquellos derechos logrados en marchas sindicales. Es simplemente lo colectivo, lo efímero y lo eterno. También harían ruido, mucho ruido, yendo a un famoso parque natural y talando el árbol más famoso. Pero no se les ocurriría, porque el árbol es insustituible. Eso pasa con una obra de arte. Es única y nos pertenece a todos. Un contenedor, al final, es una partida presupuestaria. Ocurre que mi pareja, hablando sobre esto, me preguntó si creía que era casualidad que todos los cuadros atacados estuvieran protegidos por un cristal, lo que ha hecho que la obra en sí no sufriera ningún daño. Porque la verdad, casi siempre, se esconde en los detalles...

24 de octubre de 2022

 TRIS TRAS:

Veo los movimientos en los banquillos de los gobiernos ajenos con una voluntaria distancia. Como el que acude a un estadio sin ser de ninguno de los dos equipos, pierda quien pierda, terminas disfrutando. No me ha ocurrido lo mismo con el primer ministro más breve de la historia de la Gran Bretaña, si descartamos uno que murió por tuberculosis. Hablo de Liz Truss, la efímera. Y no es que me uniera vinculación anímica, ideológica, personal o incluso biológica con una tipa que ni me iba ni me venía antes de llegar al gobierno y que después siguió en la misma línea. Son los motivos. Ha decidido abandonar porque su buque insignia, la reforma fiscal, casi genera un mini crack del 27 a la inglesa. Han estado a punto de salir los muy ricos con sus caballos a tratar de cortarle la cabeza a Liz con sus palos de polo. Mejor suerte hubieran tenido que los ricos en Madrid, hace no tanto, buscando en google que era una cacerola, al menos ellos sabrían donde guardaban el "arma". El caso es que haya tenido que salir por patas una política cuya única osadía ha sido mencionar, solo mencionar, la idea de bajarles los impuestos a los ricos, me parece, desde mi cojera de pie izquierdo, una funesta noticia. No sé con que hemos topado, amigo Sancho, pero molinos no son...y topamos, y topamos, y topamos...

20 de octubre de 2022

 ESTAS COSAS...PASAN:


 

Cuando nació nuestro hijo mayor, en 10 días hará 18 años, el primer día, en el hospital, llegó una enfermera y nos dijo que se lo tenía que llevar a realizarle unas pruebas. Hubo un poco de miedo natural, ciertos prejuicios porque ¿cómo describirlo? el aspecto y las maneras de moverse y comunicarse de la profesional despertaron nuestro recelo (¿prejuicios?); y también la extrañeza de los novatos ante algo inesperado: nuestro hijo acababa de nacer y lo separaban de nuestro lado por primera vez. El caso es que fue una media hora, o poco más, bastante larga. Cuando la enfermera regresó con nuestro hijo, primero me sentí aliviado, y luego un poco enfadado conmigo mismo por mal pensar, por dejarme llevar por el miedo, por los prejuicios o por lo que fuera. Hoy, cuando he conocido el caso del bebé robado en el hospital de Basurto, se me han puesto los pelos como escarpias y he regresado, con un nudo en el estómago, a aquella habitación en la que nuestra vida acababa de cambiar para siempre y una enfermera, a la que no habíamos visto jamás, nos dijo que se lleva a nuestro hijo para hacerle unas pruebas...

19 de octubre de 2022

 BECARIOS: 

Se está negociando un nuevo estatuto del becario. Así, a bote pronto, he leído que va a suponer una remuneración obligatoria, la imposibilidad de trabajo por turnos o de horario nocturno; estos tendrán los mismos derechos que el resto de trabajadores. Deberán estar dados de alta en la Seguridad Social. No podrán superar el 22% de la plantilla. Que sea necesario regular esto significa que estas prácticas no son las habituales. Es decir, trabajan sin cobrar, por turnos, por la noche y las empresas preñan sus plantillas de aprendices para abaratar costes sin ningún interés académico. Eso, que ya es de por sí triste, no es lo más triste de todo, sino que la patronal haya entrado en una de sus pataletas rompiendo la baraja. Que no, que no quieren que los becarios tengan estos derechos. Muchos me decís que, camino de los cincuenta, es buen momento, no ya para limar mis cojeras, que estamos en ello, sin mucho afán, todo sea dicho, sino para abandonar de forma definitiva mi rencor de clase. Pero es que me lo ponen difícil, muy, muy difícil...

18 de octubre de 2022

 ELNAZ LA VALIENTE: 



Puede que os suene, se llama Elnaz Rakabi, y es una jovencísima escaladora iraní. Ella tuvo la sencilla, simple y desgarradora valentía de competir con el pelo suelto. Y digo desgarradora porque ahora, según algunos medios, está desaparecida. Y no es que tenga más datos que la intuición, casi matemática, pero tiene muy mala pinta. Ojala y esté escondida, por miedo, en algún rincón de Seul, donde competía, que de lo malo será lo menos malo. Porque si la desaparición tiene algo que ver con las autoridades tiránicas contra las que protesta, es muy probable que el ascenso del otro día, melena al viento, sea el último de su vida.  Perdonadme el pesimismo. Y en este sentido tengo una especie de dicotomía que me persigue desde hace décadas, en una coctelera que es mi sesera, en la que se mezclan los principios arraigados, la defensa a ultranza de la libertad y la igualdad y una cobardía y oportunismo solo superados por mi enraizado egoísmo. Porque pienso que sin personas como Elnaz no lograremos avanzar, que siempre se ha hecho gracias a estas y estos valientes, capaces de supeditar su propia seguridad por unos ideales o principios, o como los queramos llamar. Pero si me preguntas y he de contestarte con sinceridad, creo que ninguna idea merece una vida. Así que en estas me encuentro, aplaudiendo la valentía de la escaladora a la que, si hubiera podido, hubiera intentado convencer para que no lo hiciera...

17 de octubre de 2022

 EDUCAR EN LA MEMORIA: 



¿Os imagináis en España a los estudiantes acudiendo a campos de trabajo o a centros de represión franquistas? Veríamos a Abascal, al grito de ¡vamos a volver al 36! sacando espuma por la boca y a Ortega Smith colapsando después de cinco días seguidos fabricando, con sus propias manos ensangrentadas, pins parentales para inocular a la vulnerable población escolar. Pues eso hacen en Alemania. No lo de fabricar pins, ni cantar que van a volver al 33, cuando Hitler ganó las elecciones, entre otras cosas porque allí, raros que son los teutones, la exaltación del fascismo es delito. Digo que los estudiantes acuden a los campos de concentración, convertidos en museos, para que aprendan del pasado, para que no olviden. Y esto que parece de perogrullo, hoy en día, donde prolifera el terraplanismos y el negacionismo, es de vital importancia para crear generaciones educadas en la memoria. Aquello de no repetir errores ¿os suena? Pues eso, es que no se me ocurre más que decir sobre algo tan obvio...