
Murió aquella fatídica tarde. Unos años después su corazón también decidió pararse.


Se podría decir que la vida le iba bien. En cambio él estaba sumido en una tediosa tristeza. Se sentó a comenzar su novela y lo hizo por el título: en la gran oscuridad... No tuvo tiempo a escribir más, unos días después una grave enfermedad lo tuvo al borde de la muerte durante unos meses. Cuando volvió a sentirse con fuerzas retomó la novela, y lo hizo ampliando el título...encontré la luz de lo cotidiano.
¿Quien se lo iba a decir?, aquella idea empresarial le ha llevado a las puertas de la Gran Academia Sueca. MFPS, así la llamó (muertos ficticios para alarma social), recogiendo la frase de su padre, el más sabio de todos: en este país hasta que no muere alguién no se solucionan las cosas. Los sindicatos de la construcción y el Estado fueron sus primeros clientes. Ahora tiene toda una multinacional.