LEER:
Hoy es el día del libro. De los días de, casi el más importante. Porque un libro, en realidad, lo puede abarcar todo.
Tengo muchas personas en mi entorno que no leen porque no tienen tiempo. Con la madurez he aprendido que enmendar la plana a los demás es de un egocentrismo del que, por suerte, me he desembarazado. Pero sí que puedo hablar de mi experiencia personal. Lo sé, yo soy un tipo cuadriculado, y eso ayuda a algunas cosas, pocas, pero a algunas. El caso es que yo estaba en ese equipo, de los que leía poco porque no tenía tiempo. Ahora no es así. ¿El cambio? Algo de disciplina y cero redes sociales. El tiempo que no empleo en esas dichosas redes me da para leer decenas de miles de páginas al año. No hace falta mucho más. Buscar en tu horario un momento concreto, siempre lo hay, y ser riguroso. Yo, por ejemplo, madrugo mucho para antes de ponerme a trabajar, hacer algo de ejercicio y leer. Si luego el día me regala otro rato de lectura, mejor, pero si no, con esa velocidad de crucero sería suficiente.
Leer es una de las actividades humanas más maravillosas que existen. Como otras muchas cuesta al principio, pero después es maravillosamente adictiva...¡¡¡dale caña!!!