COMPAÑIA:
Que los animales domésticos hacen compañía no es una novedad. Que los perros lo hagan especialmente, también es sabido. Que algunas razas son los mejores en ello, otra evidencia. Y que mi perro es un profesional, ya os lo confirmo yo.
Hoy he pensado en esto. Os resumo: nuestro peludo está siempre donde estamos nosotros. Si cierras la puerta, se queda al otro lado lloriqueando, esperando que abras. Incluso si está solo abierta un resquicio, no se atreve y llora pidiendo que le des permiso abriéndola del todo.
Y luego es un animal de costumbres. Y como lo es, se adapta a las tuyas. Y eso genera una afinidad especial, al menos yo lo agradezco. Todos los días, después de mi rato de ejercicio (físico) me preparo un café para entregarme al ejercicio (mental, de la lectura). Me hago un café doble, es decir, suena una vez la máquina, y luego, una segunda. El perro espera tumbado mientras trajino por la cocina. Cuando escucha la cafetera levanta la cabeza, cuando la escucha por segunda vez ya se pone en pie y se acerca a la puerta, esperando que la abra para irnos al sillón de lectura. Entonces yo tomo el libro, sonrío, y él se tumba a mi lado resoplando de felicidad.
Pues eso, compañía...





