LA FRASE:
En cuanto tengo diez minutos de sofá (hay veces que el cuerpo me lo pide...) y tiro de mando, lo que suelo hacer es un sondeo: busco películas, series o documentales que puedan interesarme y los pincho para esa mañana de sábado y/o domingo (ventajas de madrugador) disfrutar de lo encontrado. Ayer creía que estaba en esta rutina cuando puse unos minutos el documental sobre la vida de Eloy de la Iglesia, para mí siempre el director del cine quinqui que tanto me enganchó en la adolescencia. Normalmente en cinco o diez minutos me doy cuenta si es candidato y paso a otro. Pero avanzaba, avanzaba, y no le daba al botoncito para pararlo. A la media hora me di cuenta de que iba a ser una tarde de lunes rara y cedí a la tentación de casi dos horas de tele. Miré con pena esas últimas diez páginas de "Cuando era divertido" que aun me quedaban. El documental me gustó mucho, pero no escribo por eso, ni para desglosar mis rutinas de ocio, sino para explicar como una frase, una sola frase, puede subyugar el conjunto entero de una obra, en este caso un docu. La dice un ayudante del director: los comunistas de la transición eran homófobos porque la homosexualidad era un pecado burgués. Os prometo que me acosté recordando, una y otra vez la frase, los comunistas eran homófobos, homófobos...Y me he levantado con ganas de contarlo, así que ahí sigue la frase, los comunistas eran homófobos...
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