22 de junio de 2022

 NO ES SUFICIENTE:

Un hombre ha matado, en Sevilla, a una mujer, su ex pareja, y después ha tratado de deshacerse de las pruebas, y del cuerpo, entre unos juncos del río. Hombre mata a mujer. Punto. Esta pobre mujer estaba adscrita a un programa de protección de las mujeres contra la violencia de género. Pues no funciona. Ni mucho ni poco, porque si esta mujer ha terminado muerta no se ha logrado el mínimo para darle validez a su uso: que sigan vivas. Por mucho que ahora se mejore ella no podrá beneficiarse de las mejoras. Si este hombre, vigilado, ha matado a esta mujer (sí, mujer, no unidad ni miembro de la familia, coño), es que la vigilancia no llega al mínimo. Si tuviera la solución, como digo otras veces, estaría poniéndola en práctica, o como mínimo, intentándolo, quizá en política, que digo yo que no todos se meten para robar. Pero como no la tengo, solo me queda votar, cabrearme y quejarme. Pero tenemos que hacer algo, y lo tenemos que hacer ya, porque no es suficiente lo que estamos haciendo. Siguen matando. Siguen muriendo. Los mismos. Las mismas. 

15 de junio de 2022

PEQUEÑA REVISIÓN DE LA PUBLICIDAD CLÁSICA AL ESTILO EL TRASTERO...





14 de junio de 2022

 NOMBRES:

A poco que tengáis una edad y un grupo de amigos razonable, conocéis a alguna Socorro, Angustias, Dolores o Soledad. Me cuesta mucho imaginar, hoy en día, a unos padres condenando a una hija con esta nomenclatura (desde el respeto, claro), que uno puede pensar, bueno, si tengo una la llamo Dolores y a la segunda Remedios, y compenso. O Angustias y a la segunda Milagros. Ahora ¿y si te sale hombre? Porque los habrá, digo yo, pero nombres de hombres de ese palo no me salen, así de primeras. Es más, puede Soledad tener un hermano que se llame Agustín, o Angustias a Amador, o Dolores  a Inocencio, o Socorro a Prudencio. No me gusta ver fantasmas, pero como no creo en las casualidades, como casi siempre, como mínimo, me da que pensar... 

9 de junio de 2022

 PROSTITUCIÓN: 

En este rinconcito me siento libre al 100%, por lo que me permito la arrogancia de opinar de casi todo. Eso no quiere decir que siempre tenga una opinión. Me pasa con la prostitución. ¿Abolición o legalización? Pues me doy mus. Porque pienso que si hubiera mujeres que voluntariamente quisieran ejercer ese oficio, igual que no abolimos el cine para adultos, debemos legalizar su profesión. Perdón, olvidé los signos, porque más bien era una pregunta. ¿Existen esas mujeres?¿puede ser legal, siempre que el dueño del mismo lo haga de modo voluntario, poner en venta tu cuerpo?¿podríamos bajo la misma premisa permitir la venta de órganos siempre que el donante sea voluntario? ¿Sirve de algo ilegalizar a quien lo ejerce sin dar alternativas? Sabemos, que la historia nos ha dado pistas, que la prohibición suele ser el campo abonado para el consumo bajo cuerda, no para la desaparición. Así que, más allá de pensar, con el gesto torcido, en los puteros, sobre todo aquellos que se sienten en la posición de poder humillar, cosificar e incluso maltratar a quién está ahí justo para darle el placer que él no es capaz de encontrar en el mundo del intercambio libre de fluidos, y en ellas, como víctimas, se mire por donde se mire...no sé que opinión dejaros.  

7 de junio de 2022

 EVAU Y LAS ARRUGAS:

Pues ahí va mi hijo, camino del examen previo a la universidad (por usar una denominación atemporal). Con una envergadura muy superior a la mía, ha escuchado mis dos únicos consejos de ex universitario: relax y buena letra (literal...). El trabajo ya está hecho, ahora a respirar y dejar el pabellón alto. Creo que es un tipo tranquilo, y jugarse un triple a diez segundos de terminar la final del campeonato de Madrid puede que le ayude a superar los nervios, en general, y en particular estos dos días tan especiales. Y yo, además de orgulloso de su talante y de su trabajo, amén de los resultados, me siento viejo. Todavía recuerdo cuando me asomé a la ventana para ver a mi hermana salir camino de ese santo grial que era la universidad para los hijos del portero de discoteca y la ama de casa del barrio del sur madrileño. El tiempo pasa para uno mismo por medio de evidencias personales como las canas o los ruidos que ya no puedes evitar para levantarte del sofá, pero también por los demás, y los hijos son los que más maravillosamente mayores nos harán sentir siempre. Es ley de vida. Y que dure. 

6 de junio de 2022

 EMPATÍA VARIABLE: 

Me defino como una persona ultra empática, lo cual no es ni bueno, ni malo, ni todo lo contrario. Es, sin más. Lo malo es que creo que ese exceso de empatía me hace vulnerable al engaño. Cuando era pequeño recuerdo cierta afición a los documentales de animales, hasta que de adulto descubrí los beneficios de una buena siesta. El caso es que veía uno en el que un guepardo perseguía a una presa, no sé si gacela, cebra, o cualquier otra de sus víctimas. El caso es que como siempre he sentido fascinación por la velocidad primero me quedé embelesado con la hermosura de los músculos tensados del depredador, esa potencia y coordinación que ya hubiera querido yo para subir la banda. Pero cuando falla en el primer intento empiezo a pensar en la presa, y me pongo de su lado, y quiero que en el segundo intento el guepardo falle de nuevo, y que siga viva. Permanezco atento a los cátodos hasta que el depredador falla ese segundo intento y como si Butragueño le hubiera metido a Bélgica el gol que nos faltó en Mexico, grito de alegría. Hasta que el narrador comenta, con esa voz tan narcótica para el adulto que suelen tener, que si el guepardo fallaba en el tercer intento, quedaríatan cansado, tan desfallecido, que posiblemente moriría de inanición sin tiempo a un cuarto intento. Y entonces me olvido de la presa, me pongo, cuan radical futbolero, de parte de la presa y cruzo los dedos (en aquel entonces era capaz de hacerlo con los de los pies también) animándolo en su nuevo intento. Como colofón a esta historia de empatía variable siento no poder aportar datos sobre el resultado final. Me da que algún sofisticado y secreto sistema de mi cerebro decide borrar según que recuerdos, al menos en parte. 

1 de junio de 2022

 LOS OTROS: 

Me estoy leyendo la última de Aramburu. Después del buen sabor de boca que me dejó Patria, se me hacían los dedos huéspedes. Resulta que va de un tipo que tiene decidido, con fecha y todo, suicidarse. En el interciso de la decisión pone en orden su vida, mientras se desprende de lo material (tendrás que leerla para entenderlo) y escribe sus pensamientos, pretéritos, presentes y poco de futuro, a tener de la decisión tomada. Lo relevante es que es un machista redomado. Pero un tipo inteligente, con argumentos, cierto ingenio y una buena dialéctica (¿el propio autor?). Y eso me ha situado en una deliciosa tesitura, la de disfrutar con lo que me cuenta alguien que está a años luz de mi universo ideológico. Recelo de los extremos (los alejados a mí, claro, porque los otros son llamados extremos por los demás) y rara vez muestro interés, casi ni literario, por cazurros, zopencos y demás caterva de machirulos que pueblan nuestra selva patria. Pero encontrar alguien que me entretenga contándome cosas que no me gustan, sin paños calientes, sin anestesia, está siendo muy, pero que muy interesante. Nunca es tarde, supongo, pero claro, la inteligencia, en según que planetas, es más bien escasa, por no decir anecdótica.