EL REGALO SORPRESA:
Para un republicano, tan ateo como adulto, digamos que los Reyes Magos son la rueda del molino. Y como con tantas otras cosas tragas. Hay cicutas por las que no pasas, esto pongámoslo en el haber, como el Belén en casa, pero el resto...
El caso es que en el árbol (en el debe) están los regalos, esperando a que los herederos se suelten de Morfeo y podamos abrirlos juntos. La mitad sabemos la mitad que tenemos y casi todos saben quien compró casi todos (en el debe) pero sigue siendo un momento divertido y en familia, que siempre fueron avis, pero ahora rara.
Eso sí, no escribo esto para contar lo evidente en casa de un ateo no practicante por unos días, sino por algo curioso que ha ocurrido mientras intentaba recordar de qué quería escribir hoy. No había actualizado la web de amazon, que cuando saco un libro suelo hacerlo casi a diario, por si, oiga, de pronto un influencer de esos que tiene miles de millones de seguidores ha puesto mi novela por las nubes (si es que éstos, los influencer, saben leer o donde están las nubes) y el informe se ha vuelto loco. Imaginad, no ha pasado. Pero es la frase que he pensando (puede que incluso dicho, el perro, si pudiera hablar daría fe) antes de actualizar el informe lo me lleva a escribir estas letras. Llevo tres o cuatro semanas sin una mísera venta, y me he dicho ¿y si los Reyes me han regalado la venta de un ejemplar...?
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