NEGACIONISTAS Y VACUNAS:
Es muy difícil argumentar con un negacionista. Y no voy al chascarrillo fácil de que te hará rebajarte a su idiotez y ahí te ganará por experiencia. No. Su fe se nutre de un axioma tan absurdo como difícil de desmotar: la ciencia miente. Es muy difícil demostrar que la ciencia es rigurosa si la propia realidad te hace dudar. ¿Cómo explicarle a un tipo de estos de dónde sale el humo blanco de los aviones si ellos siguen pensando que nos fumigan sin más argumento que su fe y que la respuesta científica forma parte de una pescadilla que se muer...digo de una confabulación interplanetaria?
Con las vacunas ocurre lo mismo: no vacuno a mi hijo, no tiene la enfermedad !tengo razón! ¿Cómo explicarle que eso es gracias a que el resto sí lo hacemos? Pues mira, alguna vez, por desgracia, la realidad les va a quitando la razón sin posibilidad de dudas: el sarampión en España deja de ser una enfermedad erradicada. ¿La razón? Que se ha superado el umbral inocuo de insolidarios, digo, de individuos no vacunados.
Hala, ahí tenéis la realidad, cenutrios.
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