FEMINISMO:
Desde la comodidad de no tener que tomar decisiones, suelo ser bastante crítico con casi todos los movimientos asociativos que conozco. A todos, desde mi propia cojera, les adivino las suyas. No es una verdad absoluta, ni mucho menos, es una crítica de crucero que me permite estar despierto. Desconfío. Sí, esa es la palabra.
Con el feminismo he decidido echar un pie en tierra. Porque mis dudas, más que dudas, quejas, sobre el funcionamiento de los movimientos feministas que conozco, me sitúan en una parte de la película, me obligan a compartir teórico argumentario, aunque solo sea por una frase, una idea, un reclamo, con personas que me invitarían a subir a un décimo andando con las bolsas de la compra antes que compartir con ellos el ascensor. Así que para evitar esa engorrosa confluencia y, sobre todo, hasta que no haya violaciones, humillaciones por ser mujer, discriminación laboral, familiar, etc, me parecerá todo bien. Sí a todo. Porque nos jugamos mucho. Incluso vidas, que es lo único que no se puede reponer.
Así que sí a todo.
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