Días como ayer me da por escribir sobre la igualdad. Cómo voy a gestionar mis recursos para colaborar en la humilde medida de mis posibilidades. Y no han pasado ni 24 horas y ya he caído en la trampa. Hablando con mi hijo mayor le expliqué que para resolver los conflictos en el colegio nunca había que recurrir a la violencia, que pegar era parte del problema, sobre todo si era una chica. Es decir, concretamente dije: no hay que pegar nunca y menos a una chica. A parte de que es una tontería en sí misma, si es nunca, sobre el sobre todo, en realidad va en contra de mis principios. Esa discriminación positiva es en realidad negativa, porque lo que pretendo explicar a mis hijos es que niños y niñas iguales son, así que si no hay que pegar, no hay que pegar y poco importa si es chico o chica. Lo sé, socialmente está bien visto esa deferencia para con las mujeres (¡ las mujeres y los niños primero) pero lleva implícito una consideración de inferioridad que supone más gasolina para la discriminación. Soy consciente de que me cuesta explicarme, pero no perderé la esperanza de hacerlo ¿qué me queda si no?
31 de mayo de 2013
30 de mayo de 2013
MACHISMO 2.0
Ayer el periódico me confirmó una pesadilla que me ronda la cabeza: el machismo sigue vivo. Estamos presenciando algo así como su refundación, el nacimiento del Machismo 2.0. Hace unos días leí que la imagen idílica que proyectamos los hombres sobre la mujer es culpa de Playboy y la de la mujer de Disney. Y como no le falta razón y puestos a preocuparse, lo de Disney, con diferencia, me parece mucho más peligroso. Esa idealización del príncipe azul (confirmo, no existimos) hace que perdure la figura de hombre dominante y protector como objetivo. Vamos, el salvoconducto al macarra misógino. Encima ahora las nuevas tecnologías ejercen de acicate. Por un lado permiten un mayor control, en el artículo se habla de cosas tan ridículas como un ¿dónde estás? En el baño. Pues tira de la cadena para que me lo crea. Las nuevas tecnologías permiten, no solo auditar tu ubicación en todo momento, sino que las redes sociales son el altavoz perfecto para que el maltratador psicológico encuentre nuevas herramientas de humillación, control y chantaje. La edad es cada vez más temprana y eso es lo que me chirría y me preocupa. Porque quienes ahora controlan el maquillaje, la ropa, las amistades de sus novias son hijos de una generación culta. Han sido educados en los valores de igualdad que creíamos imparables. Pero parece ser que no es así. Y es esa disneysiana concepción del amor la que tiene buena culpa según los expertos, porque condena a parte de nuestras adolescentes a creer que tienen un contrato de por vida con ese amor, sea como fuere, y así la violencia es, en realidad, parte del pago o incluso algo merecido y buscado, lo que hace que el sentimiento de culpa sea un ingrediente más del sometimiento. Hay que desterrar definitivamente ese absurdo grial del encontrar un hombre bueno. De eso nada, hija, todos somos buenos, y a poco que veas que no lo somos ¡ puerta ! Y a todo esto hay que añadir la mercantilista visión de nuestros gobernantes, el tijeretazo y ahí te apañes que ha recortado hasta el paroxismo, hace que muchas de estas niñas tengan donde acudir, sí, pero para ser recibidas con los recursos secos. Y muchos ahora sacan pecho una vez eliminada la temidísima Educación para la Ciudadanía. Cuando el machismo siga y las adolescentes de ahora sean carne de cañón para el maltrato, habría que pedirle explicaciones a muchos con la biblia en la mano, por haber eliminado del temario la única asignatura que se atrevía a afrontar la verdadera igualdad. Yo, mientras tanto, me comprometo a lo único que se me ocurre: como padre de dos hijos varones, me dejaré las pestañas, el alma, los dos brazos y las dos piernas, para educarlos en la tolerancia y el respeto. Y en la indiferencia. Es decir, en la más absoluta igualdad, porque espero que les sea indiferente que frente a ellos haya un hombre o una mujer. Personas. Eso es lo que prometo, porque estoy con los expertos, la única vacuna que existe contra la violencia es la educación.
29 de mayo de 2013
EL CASCO Y LA BICI
Quieren hacer obligatorio el uso del casco en la bicicleta y eso ha generado cierta polémica. Muchos defensores de las ciudades ciclables se han echado las manos a la cabeza porque dicen que eso va a reducir, y mucho, el uso común de la bicicleta como medio de transporte. Y ponen como ejemplo otras ciudades donde la bici es común y el casco no obligatorio (como Amsterdam). Yo jamás salgo de casa sin mi casco. Jamás. Ni me cuesta más, ni me cuesta menos. Si me despeino o tengo que cargar con él todo el día, pues llevo una mochila y un peine. Si hay una sóla persona en esta ciudad que dejaría su bicicleta en casa deseando usarla porque el casco es obligatorio, es que somos tontos. Y también estoy con los que piensan que esta legislación no busca salvar nuestra cabeza sino reprimir un poquito y recaudar un muchito. Pero no seamos tan simples. Hubo un tiempo no muy lejano que con las motos no era obligatorio el casco, también se habló entonces de que atentaba contra los ciclomotores hacerlo obligatorio. Hoy nos chirría, sin más, cuando vemos a un motorista descascado. Si reclamamos un espacio para las bicicletas en la ciudad, un espacio legítimo que implique el respeto de los coches y sus conductores, debemos empezar a hacer ciertas concesiones como asumir que una bicicleta es un vehículo y como todos, debe comtemplar ciertas condiciones mínimas de seguridad. E igual que no debemos saltarnos los semáforos (y lo hacemos) debemos llevar luces si queremos ir por la noche y casco ¿por qué no? De verdad, con sinceridad, ciclista ¿crees que el casco es el problema? Yo, llevándolo puesto, me quejaría de que estos gobiernos siempre legislan en la misma dirección, la cohercitiva, pero mientras tanto, llevaría mi bici y mi casco. Y sobre todo hay una cosa importante, igual que cuando vamos en coche, debemos recordar una cosa: conductores hay muchos, muchísimos. Ciclistas también. Unos son conductores y ciclistas, otros sólo conductores, o sólo ciclistas. Pero todos, absolutamente todos, sin excepción, somos en algún momento del día peatones. Y los peatones no llevamos casco. La solución a todo esto, como siempre, es el sentido común, ese que puede proteger tu casco. Si todos lo usamos tal vez no haga falta legislarlo. El casco no es obligatorio, pero desde mi humilde y pedalera opinión, es más que lógico. Sería triste que tú, que dices que el casco no es necesario, terminaras dentro de unos años participando con tu silla de ruedas en una campaña de concienciación del uso del casco ciclista.
28 de mayo de 2013
EL YATE
Es genial ahora ver a los generosos empresarios que le pusieron un yate al Rey reclamando su inversión. Que no, amigos, que esto no era una donación, que era un préstamo a Su Graciosa Majestad. Con la que está cayendo la verdad es que es algo anecdótico, y por mi que se lo pongan en la puerta de sus mansiones, pero a ser posible tirado desde un par de helicópteros. Pero dan ganas de decir, se siente, santa Rita, lo que se da no se quita, y haberlo pensado antes. Ahora esto es patrimonio de todos los españoles y si queremos convertirlo en un chiringuito de playa y ponerlo en Gandía, pues te jodes. Lo suyo sería alquilarlo y con ese dinero invertir en infraestructuras en todas las ciudades donde el Fortuna fondeó por la cara (por su graciosa cara). Esto no lo sabe mucha gente, pero amén de mi histórico republicanismo, tengo un odio especial a los yates reales. Mientras estuve en la mili fondeó una semana su predecesor en nuestra base. Tres veces al día los buceadores nos teníamos que meter para revisar que no hubieran puesto algún artefacto explosivo. Y yo, mientras pasaba por debajo de la quilla, me decía a mí mismo y si lo hay ¿qué hago?¿lo desactivo?¿salgo cagando leches?¿digo algo o me lo callo? Tenéis que entenderlo, obligado a cumplir con la patria, republicano y limpiándole el culo a la monarquía. Para mear y no echar gota. La historia del dichoso barquito no es más que una esquela esperpéntica del sinsentido monárquico. El servilismo y el patriotismo de pastel de los que arriman el ascua a la corona mientras se pueda estar calentito. Durante un tiempo tuve una ilusión, diría que casi un sueño, Don Felipe, nuestro heredero, era maricón, homosexual para los ilustrados, y se enamoraba de un marchante noruego y abdicaba por amor. Después llegó la Leti y me desperté. Ahora la pesadilla sigue, tengamos o no yate desde el que vomitar. Que mala fortuna la nuestra...
27 de mayo de 2013
EL BAR DE AITOR
Aitor es un camarero de los de antes. Y no sólo porque tenga la barra como la patena siempre o se conozca los platos del menú al dedillo. Es un camarero de los de antes porque sabe de qué pie cojea cada cliente. Sabe al instante si un café será el primero de muchos o un me lo tomo aquí porque me pilla de paso. Antes de que un cliente fijo se manifieste ya está preparando su comanda. Las tostadas con mermelada de la quiosquera. El cruasán con mantequilla de Manolo, el del taller. Si es lunes y ganó el Atleti, copita de anís. El pincho de tortilla de los de la gestoría. Los cafés de los profesores del colegio…No se le escapa una. Y no siempre los clientes lo ponen fácil. Como el muchacho de la esquina. Cada día la misma rutina: llega a las diez, pide un café con leche en vaso y una tostada de pan con tomate. Se sienta justo en el ventanal, donde está la tentación del trajín de la calle. Pero él jamás mira hacia fuera. Desayuna como ensimismado, está poco más de media hora y después se va. No le ha escuchado nada más allá de un el café en vaso, por favor, o gracias. Aun así siempre se le vio sereno, diría que hasta feliz. Como si la media hora en el bar de Aitor fuera el mejor momento del día. En cambio lleva un par de semanas cabizbajo. Ya ni se molesta en pedir el desayuno, Aitor se lo lleva a la mesa, y el joven apenas si esboza un amago de sonrisa. Y ahora mira tanto a la calle como al bar. Pareciera que busca algo. Aitor está desconcertado, pero no se atreve a preguntar. Hoy el joven parece más alicaído que nunca. Aitor trata de entender, de hacer memoria. Quizá falte algo…¡ o alguien ¡ Es cuando cae la cuenta. Hace una línea recta con la mirada del muchacho y su bar y ahí está, el asiento vacío. Su memoria fotográfica es envidiable y no tarda en darse cuenta: es la muchacha dulce de la boina y aspecto delicado, la que desayunaba todos los días una taza de café y una tostada de pan con aceite y azúcar, media hora justa y vuelta al trabajo. A las diez. Hace un par de semanas dejó de venir. Algo escuchó sobre una enfermedad fulminante. Trabajaba de administrativa en el colegio. Apenas si tiene tiempo de seguir atando cabos. El joven taciturno se acerca a la barra para pagar. Cuando Aitor le da las vueltas no puede controlar su acceso de empatía: Lo siento, le dice con la voz quebrada. El joven mira a los ojos al camarero y le da las gracias con la primera sonrisa en meses. Nunca más volverá al bar de Aitor.
25 de mayo de 2013
MÁS ALLÁ DEL ÉXODO (El poeta de guardia)
El loco Varela
Rouco Varela, el prelado,
según diarios y revistas,
quiere adiestrar exorcistas
porque hay mucho endemoniado
reclamando sea expulsado
de su alma Pedro Botero.
Ay, Cardenal, le sugiero
que abandone de inmediato
su propósito insensato
y se busque un buen loquero.
Rouco Varela, el prelado,
según diarios y revistas,
quiere adiestrar exorcistas
porque hay mucho endemoniado
reclamando sea expulsado
de su alma Pedro Botero.
Ay, Cardenal, le sugiero
que abandone de inmediato
su propósito insensato
y se busque un buen loquero.
24 de mayo de 2013
EL SUEÑO, EL GRITO Y EL ABRAZO
El otro día, al volver a casa, lo primero que hice fue abrazarme a mi hijo pequeño. No hay rutinas en este sentido, el primero que llega besa y abraza y después el siguiente. Ya estamos superando la etapa de carrera total donde hasta el primer beso de retorno paterno era puntuable. Esta vez fui yo intencionadamente quien busqué el abrazo del pequeño. Y no le soltaba. Él hacía pequeños amagos, como diciendo ¿ya? Normalmente los abrazos no suelen ser tan largos. Son mi gasolina, pero tampoco quiero tiranizar el cariño. No es que en esto del amor sea democrático, pero entiendo que ellos no lo necesitan tanto como yo, así que moderación. El caso es que mi negativa a zanjar el abrazo tenía una explicación: la noche anterior había soñado que se moría. No recuerdo la razón de la muerte, porque en realidad para Morfeo Productions no debía ser relevante. Mi pesadilla comenzaba ante la evidencia de que había muerto. En realidad el guión era bastante sencillo: padre lanza un desgarrador grito cuando conoce la muerte de su vástago. El grito desconozco si superó las barreras de la lógica y terminó aterrizando en el mundo real, porque, para su fortuna, mi pareja tiene un dormir espectacular, pero recuerdo perfectamente el dolor instalado en el pecho y como en el grito buscaba desahogo inútilmente. El sueño fue breve. El grito apenas, y el dolor que permanecía. Y esa letanía de no puede ser, tiene que ser una pesadilla, es una pesadilla. Desperté de golpe, estaba al borde de la taquicardia y con la garganta seca. Mis hijos dormían plácidamente. Cuando a la tarde solté a mi hijo, habiendo cerciorado mediante un largo abrazo que todo había sido un mal sueño, me sentí enormemente aliviado. Por suerte, pese a este onírico simulacro, sigo sin saber el tremendo dolor que debe suponer perder un hijo.
23 de mayo de 2013
MEA CULPA
-No pongas esos ojos, sabes que no lo soporto, me derrites y ya no sé lo que me digo. No hace falta que me lo vuelvas a contar. Nos conocemos, hace tanto ya mi vida. Sé lo que piensas de estas mujeres ¿cómo las llamas tú?¿de vida alegre? Que graciosa eres. Sé que te da asco pensar que yo puedo encontrar en ellas consuelo. Y no es consuelo lo que busco y mucho menos lo que encuentro. Es algo más físico, química pura, vasos que rebosan y deben canalizarse. ¿Eres consciente de que no hay amor? ni cariño, pura gimnasia. Como cuando quedaba con Cesar para jugar al tenis. No siento nada más allá de eso. Bien lo sabes, me conoces. No me mires con esos ojos, no soportaría que te sintieras decepcionada. Esto lo hago porque creo que es lo único que puedo hacer ¿Qué esperas, que salga a la calle a buscar el amor? Sabes que eso jamás podría. Esta es la única forma de que al menos mi cuerpo encuentre consuelo y me deje un poco tranquilo. Él tiene sus ritmos, yo los míos…- deja la foto sobre la mesilla, después del tierno beso. El frío cristal le recuerda la ausencia.- Buenas noches, cariño. – Cuando apaga la luz sabe que tendrá los mismos problemas para dormir de siempre, desde hace más de diez años.- Mañana sería tu cumpleaños, mi vida…
22 de mayo de 2013
NOS LA METEN DOBLADITA
El otro día hablaba con mi amigo Toni, una de las personas más sensatas que conozco. Me quedaba a gusto recordando las nuevas iniciativas para reformar la ley del aborto de nuestro queridísimo ex alcalde. Se me encendía la vena del cuello como a un cataor hablando de la prohibición a abortar para casos de malformación grave que pretendía el Monagillo Tunelador. Que si condenan a un niño al sufrimiento, a unos padres a traerlo al mundo, que si encima recortan hasta la risa las ayudas de la ley de dependencia que en Madrid son como las brujas, que haberlas hailas pero nadie las ha visto...Mi amigo me miró y me dijo que nos estaban haciendo el viejo truco. Que nos estaban haciendo discutir sobre lo más grave, poniéndonos a todos sobre aviso de una auténtica barbaridad, para que luego echaran un pasito atrás y nos entrara todo con mucha más facilidad. Es la vaselina de la alarma excesiva. El viejo truco de papá, he suspendido todas...¡ que no, hombre, que no ! que sólo he suspendido tres. Hoy he escuchado que el ínclito Ruiz Faraón ya está echando marcha atrás. Ya ha dicho que probablemente la reforma no toque los supuestos en malformación. Hala, ya hemos caído, como tontos, que no, hombre, que no, sólo vamos a putearos con el resto. Hemos suspendido tres, pero estamos tan contentos...
21 de mayo de 2013
EL QUE NO QUIERA...
Me ha gustado mucho un argumento esgrimido por un político del gobierno (siento no recordar quien) sobre la polémica de la religión: el gobierno no va a obligar a nadie a estudiar religión. Esto me recuerda un poco a ese axioma tan universal del "al que no le guste que no..." Es aplicable a cuestiones tan sencillas como al que no le guste la carne que no coma, por ejemplo, o a quien no le guste el fútbol que no lo vea, pero a otras no tan asépticas, por decirlo de algún modo, y sirve de herramienta justificativa para lo que desde la práxis de la ética humana no lo es tanto. Por ejemplo, los toros. Al que no le gustan los toros pues que no vaya. Ahora, mientras tanto, se seguirá torturando para diversión pública a un animal. Y yo doy un paso más allá, sin abandonar ni un ápice este argumentario: el que no quiera pegar a su pareja, que no la pegue ¿No es la misma idea?¿no es el mismo principio activo para limpiar la misma mierda? Pues eso están haciendo con la religión. Que sí, que es verdad que (de momento) no es obligatoria, pero ya nos la cuelan en la puntuación y de aquí a un par de legislaturas peperianas en el patio los estudiantes de Ética llevarán un jersey a rayas y una enorme "E" pintada a brochazos. He leído muchas quejas de padres que dicen que la alternativa a la religión es una pérdida de tiempo. Y lo es. Porque no tendría que tener alternativa quien no la merece. Pero también conozco un caso paradigmática: una profesoar de ética con altos conocimientos en inglés que decidió dar la asignatura en inglés. Las quejas de los padres religiosos se multiplicaron, los estudiantes de ética mejoraban considerablemente su inglés y eso era injusto para los de los panes y los peces. Para evitar todo esto hay una solución: ni religión ni alternativa, para eso están las parroquias. Estamos volviendo a los tiempo del palio y nos estamos dando cuenta todos, todo esto forma parte de una estrategia general que trarta de restaurar el poder de alienación de un Dios que con tanto twitter, tanta consola y tanta red social, estaba perdiendo poder. Que lo sepamos es lo verdaderamente alarmante, porque no podemos escudarnos en la ignorancia para nuestra pasmosa inmobilidad como país. Yo sé que la razón es la criptonita de la divinidad. Ayer, cuando mi hijo estuvo más de diez segundos señalando un edificio y diciendo, pues eso, en la, en la, en la...y su madre tuvo que terminar la frase ¿parroquia? me di cuenta de que al menos yo estoy haciendo mi parte. El cerebro de mis hijos está siendo adecuadamente amueblado con alarma AS (Anti-Sectas). Espero que funcione.
20 de mayo de 2013
EL NIÑO DEL MONOPATÍN
Era domingo. Además un domingo receloso de la primavera, más primo del invierno que otra cosa. Por las calles de Madrid se circulaba con tranquilidad, sin el agobio de los días lectivos. En una avenida amplia subíamos una cuesta considerable. En el carril contrario ni un sólo coche. Tan sólo un chaval bajaba con uno de esos monopatinetes enormes, longboard creo que se llaman, con tanta velocidad como pericia. Pasó a nuestro lado y nuestro hijo pequeño no perdió detalle. Mira, dijo una vez que el patinador sobrepasó nuestro coche, ese niño lo hace fatal porque no lleva casco. Estuvimos hablando unos segundos de si no pasaba nada por ir un domingo por la calzada, que si es mejor que la acera, que si el casco es obligatorio. Y nos dimos cuenta de un detalle, de un detalle en el que sólo mi hijo no se fijó, y ahí residió el detalle. Y es que el chaval era negro. Cualquiera de los otros habitantes del vehículo, seguro, hubiéramos dicho ese niño negro no lleva casco. Y no hay racismo en ello, no, no van por ahí los tiros, casi todo lo contrario. Lo fácil es tirar del color de la piel para identificar, igual que del color del pelo si, por ejemplo, hubiera sido pelirrojo. Pero para mi hijo pequeño, por suerte, ser negro o no serlo, al menos por ahora, no es un elemento determinante para identificar a las personas. Esa indiferencia es el camino para la igualdad verdadera, cuando ser negro, como ser mujer, homosexual o del Ateli, no sea relevante. Nos gustó, la verdad, dure lo que dure.
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