Rubén está viendo el partido de semifinales de Real Madrid-Bayerm. Antes del minuto veinte se levante de golpe:
- Papi, para el partido, que me estoy haciendo pis...
Rubén, siete años.
29 de abril de 2012
MÁS ALLÁ DEL ÉXODO
CARGA
Los veo llegar muy pulcros y elegantes,
el gesto amable y plena la sonrisa.
Pero algo no me cuadra:
sus manos están sucias, manchadas de pasado.
Y qué son esos fardos. Qué contienen.
Por qué la precaución con que los cargan.
Por qué razón se están metiendo ahora
con su inquietante carga, como ratas,
debajo de la casa de los sueños.
Qué están urdiendo allí, por qué taladran,
metódicos, columnas y cimientos.
Oh no, por qué, qué es este horrible estrépito.
-Están dinamitando,
sicarios del ayer, nuestro futuro.
27 de abril de 2012
APRENDER
Después de 120 minutos de partido, que no necesariamente de fútbol, y una tanda de penaltis, me quedé, derrotado, en el sofá unos minutos. Soy un merengue garrafón, no lo niego, pero tengo mi corazoncito y, además, a mi hijo mayor le hacía especial ilusión que repitiéramos en casa la fiesta de la final del mundial. Así que a mí también. No será este año, hijo. Después me fui a la cama donde me esperaba mi pareja, que os puedo asegurar tiene las piernas más bonitas que las de Ronaldo. Porque la vida sigue. A la mañana siguiente nuestros hijos se levantaron y como solo tienen permiso para ver la primera parte, lo hicieron con la pregunta "ganó el Madrid ¿verdad?". Su madre les explicó que no. Mi hijo mayor se fue a desayunar al salón, descolocado, triste, llorando. Pero no un llando infantil, no una pataleta, sino lagrimones de sincera tristeza. No lo podía entender, no podía entender cómo el Madrid no había logrado ganar, y encima Ronaldo fallando un panlti. Su madre le explicó que en el deporte, como en la vida, unas veces se gana y otras se pierde, que lo que importa de verdad es intentarlo y creer que lo puedes conseguir. Y que, además, hasta los mejores fallan alguna vez, ¡cómo no vas a fallar tú, hijo! Así que la derrota del Madrid tuvo su lado educativo, la aprovechamos para enseñarle la filosofía deportiva y vital que creemos es la esencia de nuestra forma de verla. Pero claro, yo me pregunto, para esta meta, para este objetivo ¿no nos hubiera bastado con el penalti fallado por Messi? En fin, todo sea por el futuro de nuestros hijos.
26 de abril de 2012
LA PARTE CONTRATANTE
Cuando no estás casado ¿cómo denominar a la parte contratante? Tiene nombre, por su puesto, pero cuando te refieres a ella (o él) hablando con quien no la conoce ¿cómo la llamas? Porque si dices "mi pareja" la tentación es pensar que eres homosexual. Si dices "mi nena" parece que te has escapado de una escena de Grease. Si dices "mi chica" parece que tienes un ibiza tuneado y vas de polígonos los domingos por la mañana. Si dices "la madre de mis hijos" parece que te has separado de ella. Si dices "mi novia" pareces un adolescente lleno de granos que se acaba de enamorar. Si dices "mi mujer" técnicamente estás mintiendo porque no lo es, lo cual nos lleva a una reflexión sobre el carácter masculino y posesivo del matrimonio. Si mi casa es la casa que es mía, ¿mi mujer es la mujer que es mía? Es decir, ¿es una posesión de mi persona?¿quizá por eso no se utilice "mi hombre" para hablar del matrimonio? Una mujer ¿dueña de un hombre? No, se dice mi mujer y mi marido. ¿No es curioso? no es mi mujer y mi hombre, es mi mujer y mi marido. Así que no sé muy bien que decir cuando me refiero a ella. La tentación es decir "el amor de mi vida" aunque parezcas salido de una postal de San Valentín...pero si es verdad ¿por qué mentir?
25 de abril de 2012
CAZAR
Creo que cazar es un instinto. Pero como muchos otros lo tamizamos con la inteligencia que nos diferencia del resto de los seres vivos. También es verdad que esa misma inteligencia viene con el regalo de unas aristas de ponzoña que no son propias de otras especies. Así somos, y que me corrijan si me equivoco, el único animal que hace daño a otro por el simple hecho de verlo sufrir. Los depredadores aniquilan a su futuro alimento a la mayor velocidad y con el menor sufrimiento posible, siempre. El ser humano no. Es más, el ser humano es capaz de matar sin tener el alimento como objetivo. De ahí que recele de cualquier argumento que ponga el instinto para defender la caza. Y entiendo como caza lo que un labrador hace saliendo con una escopeta y su perro y que después termina en la cazuela de la señora María. Lo demás es un divertimento, más o menos natural, más o menos prisionero, más o menos cruel. Y después está lo que hace el Rey y los que como él tienen en la caza un mero divertimento, un lujo y un snobismo más, un colmillo con el que alimentar su arrogancia humana. Sería incapaz de apuntar a un animal con un arma y disparar. Pero también soy carnívoro, con lo que soy consciente de que alguien tiene que hacerlo por mi. Así que sin gustarme la caza ¿qué puedo decir...?
24 de abril de 2012
MUELLE
Con la historia de Ruca, estuve recordando los muchos personajes míticos que tienen cada barrio. Aluche (o Campamento), el mío, tuvo uno por excelencia. El anonimato y el momento histórico (movida madrileña y nacimiento del grafitismo en el foro) ayudó a que Muelle fuera un mito entre nuestras calles. Juan Carlos era un tipo, unos años mayor que nosotros, que trajo al barrio algo que por aquel entonces nos sonaba a gueto neuyorkino: el graffiti. El Bronx ejercía de canto de sirena y todos queríamos ser los reyes del barrio chungo. Muelle representaba la rebeldía hecha pintura. Su productividad y su logo, de corte casi profesional, facilitaron la invasión y el salto a la fama misteriosa. Raro era ver un muro del barrio o incluso de Madrid en general, sin una pintada de Muelle. Con su creciente fama todos decían conocerlo, como quien conoce a un fantasma. Porque con doce años decir que eras amigo de Muelle en mi barrio era un prestigio. Después llegaron los imitadores y la ciudad, como lo es ahora, se llenó de mediocres que tratan de impulsarse por encima de su nimiedad a base de letras sin sentido. No digo que Muelle lo tuviera, pero, como Los Beatles en la música mundial, sin que la calidad estuviera muy por encima del resto, hicieron historia por hacer bien lo que hicieron en el momento oportuno. Eso mismo ocurrió con Muelle, estuvo en el lugar oportuno en el momento oportuno. Un cáncer se lo llevó, en un par de años hará 20, de una manera fulminante. Los que fuimos de su barrio y lo conocimos sin haberlo conocido, seguimos viendo una pintada suya y sintiéndola como nuestra, con su punzadita de nostalgia preceptiva. Yo hice mi pequeño homenaje en forma de breve aparición en una de mis novelas. No se me ocurrió otra cosa.
23 de abril de 2012
PUEDE QUE...
Y mira que hoy al levantarme he dicho, bueno, bueno, el Madrid ha ganado al Barsa, por fin, y la liga es más blanca que nunca. Todo va a ser diferente a partir de ahora. Las cosas van a mejorar. Ya no habrá atascos, los informes me saldrán a la primera. Mis hijos serán más obedientes y aplicados que nunca. Puede que me rebajen la hipoteca. Que Rajoy, madridista convencido, guarde la tijera durante unos meses. Puede que la gente por la calle sonría, sea educada, paciente, respetuosa. Puede que los clientes tengan paciencia con mi perezoso sistema informático. Puede que mis jefes le pongan unos cientos de euros de más a mi nómina...puede...puede. Pero no, esta mañana me he despistado medio segundo en la salida de un semáforo y un intenso pitido me ha recordado que, gane quien gane, todo sigue igual. Porque el fútbol es una cosa, y la vida otra.
22 de abril de 2012
LAS PREGUNTAS DEL PEQUE
Hugo tiene sed y pide agua. Le damos una botella medio vacía:
-¿Quieres más?
- No, papi, no te preocupes, tengo la misma sed que la botella.
Hugo, tres años.
-¿Quieres más?
- No, papi, no te preocupes, tengo la misma sed que la botella.
Hugo, tres años.
21 de abril de 2012
Génesis 19:26
“Miré hacia atrás por desamparo.
Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
Por deseo de gritar, de volver.”
Wislawa Szymborska
Desde la arena estéril y gastada
de este yermo antesala del destierro
siento áspera subiendo por mis venas
la sal de tu crueldad omnipresente.
No he de rogar piedad.
Si acaso
daré gracias
con mi postrer aliento
por este suave suave dulce bálsamo
que empieza ya a borrar de mis pupilas,
velada por un mar de desconsuelo,
la imagen de las ruinas de Sodoma.
20 de abril de 2012
RUCA
Es una de esas figuras, sombras, incluso fantasmas, que hay en cada barrio. Se llamaba Miguel. Tuvo una infancia dolorosa y difícil, marcada por la muerte de sus padres y las drogas. Era de nuestra generación y con trece años vivía en la calle pegado a un bote de supergen. Nosotros lo conocimos porque tenía su sofá callejero pegado al patio de nuestro instituto. La gente del barrio, que al final eran sus vecinos, le echaban una mano de vez en cuando, nosotros le dábamos un bocata, un bollo o le invitábamos a una cerveza. Más allá de los delirios de las drogas, cada vez más duras, Ruca, o Rucaprén, como él se hacía llamar, no se metía en demasiados líos, no por lo menos con nosotros. La última vez que le vimos fue hace casi 20 años. Volviendo de una jarana nos lo encontramos en la calle. No tenía mal aspecto, estaba haciendo la mili y hasta que le echaron, suponemos, dormía y comía caliente todos los días. Después yo volví a encontrármelo una última vez. Él por su puesto no se acordaba de mi, era uno de los muchos chavales que alguna vez le habían echado una mano. Yo volvía de trabajar, con el traje, el maletín, y él, sucio, delgado, demacrado, pedía una ayuda en el metro. Le sugerí que se sentara a mi lado y charlamos. Sentí la mirada de recelo del resto del vagón, como si aquello no cuadrara, un tipo trajeado y un mendigo charlando de los viejos tiempos. Fingió que sabía quien era y me dijo que malvivía como podía. Le di una moneda de 100 pesetas y le dije que me haría ilusión que se la gastara en un bocadillo, por esos viejos tiempos. Y no volvimos a saber de él más allá de los cíclicos rumores sobre su muerte. Por casualidad encontré ayer una referencia a su nombre; irando del hilo terminé leyendo una artículo en un blog sobre su rehabilitación y buceando en su perfil de facebook. Me podréis llamar nostálgico impenitente y quijotesco, pero me dieron ganas de llorar. Y de alegría, de emoción, de pensar que le ha ganado el pulso al destino. Muy bien, Ruca, bien hecho. Bien hecho amigo.
19 de abril de 2012
¡ OPERADORA, OPERADORA !
Ayer hice una llamada de trabajo. Apareció una de esas odiosas maquinitas para decirme que no había nadie para atenderme. Que esperara. La frase exacta fue: "todas nuestras operadoras están ocupadas, en breve atenderán su llamada". Al principio no me di cuenta. Pero la tercera vez que la maquina repitió el mensaje caí ¿operadoras? Vaya, esta es la vuelta de tortilla del sexismo en el lenguaje, para compensar, aunque en la empresa atendiendo el teléfono pueda haber un par de hombres, pues ponemos que son todo mujeres y así compensamos tanto director y tan poca directora ¿O es una vuelta de tuerca? Porque no logro entender cómo será el careto del tipo que gritó en una reunión ¡ ya lo tengo ! ponemos que la operadora no puede atenderle en el contestador. Operadora, femenino. Es que es escucharlo y pensar en la cotilla de Sagrillas, la de Cuentame. Me parece una frase gratuitamente machista, forzosamente machista si me apuras. Meter la pata a roscachapa. Una cojera, como si la mesa tuviera una pata más corta. Con lo fácil que seríe haber puesto "en estos momentos no podemos atender su llamada, permanezca a la espera..." O si te gusta el concepto operadora por dar señales de grandeza, que tenemos muchas personas al teléfono, pues operadores, ya que mientras no cambiemos, cuando hay ambos géneros el genérico es el masculino. No soy de los de llamar dentisto a los doctores en odontología, pero creo que hay que cuidar los detalles para que a medio plazo vayan cayendo los tópicos. En este sentido he tenido una inquietud, que esta vez, por fortuna, me ha salido rana, porque en el BOE hablan de "la relación laboral entre el titular del hogar familiar y los trabajadores del hogar" y no trabajadoras...quizá tengamos que ser más optimistas.
18 de abril de 2012
REENCUENTROS
Hay momentos en los que no lo puedo negar: soy un voyeur reconocido. Me ocurre en las estaciones de tren y en los pasillos de los aeropuertos. Sobre todo cuando estoy solo. Tengo el ordenador. Internet. Un libro. La prensa. No importa, siempre termino observando a la gente, dibujando en los rincones de sus gestos los trazos de su vida. Me pregunto si van o vienen. Si esta es su casa o vuelven. A quién esperan. Si su impaciencia es por un aterrizaje o por la tarifa del parking. Y disfruto con ellos de una forma especial cada reencuentro. Ese abrazo. Esa carrera de los nietos para abrazarse a esa abuela a la que se le pasan todos los dolores y termina como si fuera un aizkolari levantándolos por los aires. Esos padres que recuperan a su hijo de su primera gran salida. Esa pareja que se reencuentra y se abraza, y se besa, y se mira, y se vuelve a besar, y se vuelve a mirar, y no terminan nunca. Y yo no puedo dejar de observarlos. Sé que no está bien, que es indiscreto, una muestra de falta de respeto a su intimidad, pero no puedo evitar obeservarlos y tratar de fagocitar parte de su felicidad. Ayer me ocurrió en Alicante. Creo que la felicidad de aquella pareja iluminó el andén de la estación. Pero por raro que parezca, a mí, que soy más dado a cotillear reencuentros, ayer me marcó una despedida. Dos jóvenes abrazados, más tiempo del natural. Ojos llorosos en ambos. Acento argentino. Una mujer a su lado, que también se despide del viajero con acento argentino. La pareja que se queda, viendo como el andén les roba a su amigo ambos llorando bajo unas enormes gafas de moda. Se me han ocurrido tantas variables que creo que aquel trío merece una novela.
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