30 de abril de 2011



RENACIMIENTO

A Merce

Volver al XVI.
Que haya un Renacimiento
del Arte y la Cultura;
de ese ansia por Saber
que empuja al Ser Humano
a romper las cadenas;
a cuestionar sus límites;
a buscar sin descanso,
la Verdad por delante,
alternativas nobles
frente a los oropeles
de valores falaces
que impuestos por profetas
comemierda y hampones,
ocultan tras su brillo
el hedor de unas heces
sin valor y aberrantes;
a descubrir que el mundo
comienza tras la línea
que finge el horizonte.
Volver al XVI
y que este Cinquecento
del siglo XXI
se lleve por delante
a la horda de cabrones
que engorda asesinando
las parcas Esperanzas
que aún restan a los Pueblos.
Volver al XVI;
que ahuyentando a los perros,
al fin Renazca el Hombre.

29 de abril de 2011

COMO EXCEL

La vida es un poco como un programa informático. Yo me di cuenta de mi dependencia cuando una noche eché de menos un "buscar V" para encontrar en la nevera los yogueres de coco. Tengo una amiga que dice que le encantaría que los humanos lleváramos de serie la función "copipaste" (copia y pega). Los ojos de éste, el pelo de aquel, la boca de aquel otro, de cintura para abajo...éste...ah, el elemento a copiar ocupa más espacio que...pues nada, me quedo con él. En el fondo, si la vida fuera como un sistema informático estaríamos todo el tiempo fuera para volver a entrar. Eh, que estoy atascado con mi futuro, pues nada, cierralo y vuelve a entrar, que verás como se soluciona. Los humanos ¿no estamos creados como un programa? Tenemos nuestro disco duro, nuestros virus y nuestros antivirus, tenemos hasta nuestro firewall al que alguien decidió llamar conciencia. Las mujeres tienen su puerto USB y nosotros tenemos nuestro pendrive ¿no os parece? Ahora que lo pienso, no entiendo como la SGAE no ha metido ya mano a este asunto, con lo que es ella para las descargas. Que tiempo al tiempo...

MICROS (HUMOR PROPIO)



28 de abril de 2011

LLORANDO VOY, LLORANDO VENGO

Hoy toca hablar de fútbol. Por que me gusta. Y por que me gusta tengo que hablar de él sin hablar de él. De Mou, el pesado. Los que somos futboleros y merengones hemos reprochado el victimismo tradicional de los aficionados del Atlético. Nos ha parecido que siempre tenían una excusa, una razón ajena a la falta de cualidades y resultados, para explicar la derrota. Esto es un juego, y como en todos los juegos, unos ganan y otros pierden. A nuestra camiseta le están saliendo franjas rojas, rojas de lágrimas mediáticas y de impotencia impostada. Pero los que saben de fútbol y no tienen la sesera nublada por un escudo saben que el balón es el que manda. Y que un equipo que da más patadas a la espinilla que pases al hueco tiene casi siempre las de perder. Ayer el Madrid me recordó a la Holanda de la final, con la premisa de bajar el juego más abajo del césped, a donde reside la camorra y la tangana, conscientes de que a fútbol no se les ganaba. Ni falta que hace. Hay que jugar, y jugar, y jugar, que ya habrá tiempo de ganar. No le puedo explicar a mi hijo nada de este deporte con partidos como estos, se estiraba en el sofá aburrido preguntándose a qué tanta emoción sin aquello era un pestiño.
¿Y Mou? Pues Mou es como el amigo macarra que tienes que aceptar, agachas la cabeza y dices pues es que es mi amigo. Eso nos pasa a muchos, es que es nuestro entrenador... Pero si ves este deporte como una herramienta de educación Mou es un ejemplo claro para una sentencia del tipo "¿ves? así no hijo, así no". Echo de menos el señorío de Del Bosque. Y el fútbol, echo de menos un equipo que salga al campo contra los culés convencido de que se les puede robar la pelota. Quizá si empezaran por ahí terminarían antes el trabajo y la fantasmagoria abandonaría la Castellana.
Cansa. Mou cansa. Y mucho.

MICROS (HUMOR PROPIO)



27 de abril de 2011

NOSTALGIA

Naranjito no era ni un proyecto de clementina cuando faltó mi profesora de tercero o cuarto. Corría el año ochenta, a lo sumo. Nos repartieron por el resto de clases y a mí me tocó sentarme junto a una niña rubia preciosa, que no paró de mirarme nerviosa y de reírse. Después, durante recreos y recreos, no dejamos de mirarnos, y de reírnos, y de ponernos colorados, hasta que un día me atreví y llevé sus libros de natu y de soci camino de su casa. Aquel camino nunca se me había hecho tan corto. Creo que no me atreví ni a cogerla de la mano. Con diez años la saqué a bailar en una pista helada y me temblaron las piernas. Llegaron algunos besos, algunas caricias y nos hicimos mayores. Nos cruzaríamos alguna vez, por casualidad, y siempre había una sonrisa que dedicarnos. Ahora, más de quince años después del último y casual encuentro, gracias a las redes sociales, hemos vuelto a reencontrarnos. Y ha sido una dulzura. Porque lo reconozco, me hago mayor y no solo soy un nostálgico empedernido, sino que me gusta serlo. Además he descubierto, al contrario de lo que pensaba, que la nostalgia no es un lastre, porque la nostalgia me obliga a sonreír, y sonreír siempre hace el camino más llevadero. Sí, me gusta sonreír y soy un nostálgico ¿qué le vamos a hacer?

MICROS (HUMOR PROPIO)



26 de abril de 2011

PIN (pan púm)



Que te roben el móvil, conseguir uno a coste cero, con una tarjeta nueva con su correspondiente pin, dejar la caja del aparato en un mueble, irte de vacaciones sin acordarte del dichoso numerito, dejar el cacharro en el coche un día, acordarte de él de casualidad, estar a 500 kilómetros del mueble blanco y que se haya gastado la batería y te pida el pin ¡ no tiene precio ! He estado toda la Semana Santa sin teléfono móvil. Por pardillo, sí. Y cuando digo sin teléfono es sin teléfono, con el aparatejo descansando inútil en la guantera del coche. Y he sobrevivido. He estado aquí, allá, sin problemas y sin miedo a estar lejos del mundo. Una paradita en el barwifi de Rafa para ver el caralibro y actualizar el blog y me he sentido más libre que nunca. Prometo hacerlo más a menudo. No pienso memorizar el pin...¿o sí?

MICROS




Por miedo a fracasar, elaboró un plan consistente en no iniciar proyecto alguno. Su primer éxito fue fallar en ese proyecto.

25 de abril de 2011

Papá, ¿a qué edad voy a poder ponerme la ropa que me de la gana?
Rubén, seis años y medio

23 de abril de 2011

ESCUPIR A DIOS



De todo Dios es sabido que las cosas hay que hacerlas como Dios manda. Ay, Dios mío de quien no lo haga, porque aunque no se pueda estar en misa y repicando sí que conviene vivir a Dios rogando y con el mazo dando. Que eso no lo entiende ni Dios, porque Dios sabe dónde estará la verdad, que si la buscas, madre de Dios, que la fe mueve montañas, Dios mediante la terminas encontrando. Y aunque esto sea un infierno, como Dios aprieta pero no ahoga, cuando encuentras la verdad te sabe a gloria bendita…¿Alguien me puede explicar como se expulsa a Dios de mi lengua?

21 de abril de 2011

SER ESPAÑOL

Me ha dado por ponerme patrio. Y va a hablar de España un tipo nacido en Valencia, que se siente más manchego que madrileño, auque lleve toda la vida en el foro, porque con la edad me tiran más los majuelos que las Vistillas, y que pasa sus veranos, desde hace veinte, a dos pasos de Cataluña. Con este mix de pequeñas patrias quería dar el salto a la división de honor disertando sobre la idea de ser español ¿Qué es en el fondo ser español?¿Un cruel bailarín vestido de luces?¿Un tipo con patillas y sin trabuco que canturrea por Camarón?¿Un chulito de playa babeando por una rubia sueca?¿Un futbolista talentoso sorprendido de no quedarse en el camino?¿Un soñador con gorro metálico que le reta a los molinos?¿Un político adicto con tentaciones prevaricadoras y a los traductores?¿Un inventor emigrado?¿Un poeta asesinado?¿un agricultor que mira con recelo a las nubes?¿el patrón que no se rasca el bolsillo aunque le pique?¿todos a la vez?¿ninguno? ¿Qué idea defendemos cuando alguien dice me siento orgulloso de ser español? ¿Sabéis la única vez en la que me sentí español al cien por cien? Cuando un tipo pequeñito que se llama como mi pueblo cogió una pelota fuera del área, la controló, miró al portero y lanzó un pelotazo que cuando tocó la red nos hizo pegar el grito de nuestras vidas. Quizá sea triste, quizá, pero en ese momento, abrazado a mis apátridas amigos, me sentí más español que nunca. Tiene pelotas esto de las patrias.

17 de abril de 2011

Hemos llegado hasta el vertedero de muertos (cementerio) Rubén, 6 años

15 de abril de 2011

ANUNCIOS


No me gustan los anuncios de ciencia ficción, ese robot que termina convirtiéndose en un coche y que en el camino me baila un funky maikeljacksonero me pone los pelos de punta. Mujeres a las que se les aparece un hada madrina de la limpieza y las convierte en un minúsculo átomo capaz de colarse en la ropa y, madre de mi alma, ¡¡¡ se preocupa en si está o no limpio de verdad y no en cómo cojones va a volver a su tamaño natural !!! Pero mi favorito, sin duda, es el ultimo anuncio de Orange. Parece que todo es real, como la vida misma, pero entonces aparece ella. Ella no existe, es de ciencia ficción, y si no que hablen los hombres ¿cuantas vecinas salen de esa guisa a correr? top de manga larga pero ajustadito a los pechos enseñando un perfecto ombligo y pantalones ajustados a juego de esos para sordomudos (que se pueden leer los labios). Y no sólo baja así a correr, sino que cuando se topa con el perfecto normal que sube las escaleras le sonríe coqueta. ¡ Mentira ! una mujer así, de existir, de bajar a correr de esa tentadora pinta, no le miraría a la cara. Es que ni se enteraría. Odio los anuncios de ciencia ficción. A todo esto, el anuncio era bastante largo (dejo evidencia) pero, qué casualidad, ha quedado reducido en la televisión al cruce del normalucho y la tipa imposible.
Ver anuncio.

MICROS (NARCOTICOS CONTRA EL MAR DE AMOR)


Cuando te pedí que fueras sincero no estaba practicando con el ejemplo.


A Sabina

14 de abril de 2011

DORMIR

Dormir es un misterio. Me llevo mal con Morfeo. Me parece un tipo esquivo y caprichoso, ahora sí, ahora no, ahora que tú puedes a mí no me da la gana, hombre. Quizá por eso no logro entenderlo ¿En qué momento estamos dormidos? Porque yo me paso mucho tiempo en esa especie de nube previa al sueño, que sí, que me voy a dormir, que lo sé, pero que aprieto los ojos y bueno, los pensamientos danzan, que son la psicotropia previa a la pérdida de contacto en el mundo, el LSD del cerebro, se desmelena y danza por mundos de colores e ideas extrañas de las que, no lo niego, salieron muchos de los artículos que jalonan este trastero. Otros se perdieron con el apagón y aun ando buscándolos. Pero ¿en qué momento justo el cerebro dice ¡ ya !?¿hay alguna voluntariedad real en ello? Porque me cuesta dormir, y me gustaría poder decirle a mi pareja, oye, ¿tienes algo importante que decirme? es que voy a desconectar el cerebro hasta mañana...hacer click y volver a la vida con el despertador. Pero no ocurre. Algunas veces estas viendo una película y Morfeo te obliga a preguntar con las letras de crédito quien era al final el asesino, y otras estás muerto de sueño y al ponerte en horizontal sobre la cama es como si se desatara una fiesta en tu cerebro ¿Qué tiene Morfeo con las comidas copiosas? Hay ahí una relación extraña a estudiar, porque levantarse de un sofá después de una buena comida resulta altamente complejo, vas como un mendigo del ronquido buscando un segundo de sueño. Pero resulta que te pegas un homenaje a modo de cena y pum, estás tan lleno que no puedes dormir ¿qué pasa?¿Morfeo es un cachondo?¿La siesta sí la noche no? Me tiene loco, y ya es accionista mayoritario de mis ojeras como torrijas, un día de estos hace una opa hostil e instala ahí su chiringuito ¿alguien me lo puede explicar?

MICROS (HUMOR PROPIO)


13 de abril de 2011

PELLAS

Digo yo que lo harán, matematicamente hay más probabilidades de que lo hagan a que no. Yo las hice. Las llamábamos pellas, no sé muy bien por qué. Y era faltar a clase. Recuerdo la primera, premonitoria, porque falté a religión. Miraba a las ventanas, a la gente por el patio, en la calle, porque pensaba que llevaba escrita la frase "está faltando a clase". Recuerdo otras con mi amigo Nono para ir a ver "Perros callejeros" en el único VHS del barrio. Tanto le cogí el gustillo que hubo hasta un día que no llegué ni a entrar. Fui un mal estudiante de instituto, y no por falta de capacidad, sino por falta de motivación. Después llegó la universidad y falté, bastante, a clase, pero curiosamente rara vez lo hice por unos botellines o un tumbarse en la pradera, cambiaba las clases poco rentables por los libros y la biblioteca. Y ahora soy un padre responsable, con un futuro profesional más o menos estable. Seguro que si mis padres hubieran sabido la cantidad de horas que pasé en la calle en lugar de sentado en mi pupitre, además de una reprimenda severa, habrían terminado preocupados camino de un especialista ¿Qué haré yo cuando sepa que mis hijos faltan a clase por una partida de futbolín o la wii en casa de un amigo? Sé lo que es, lo que supone, y el riesgo, pero no podré quedarme de brazos cruzados y obviar mi responsabilidad. Tendré que ponerme serio. Incluso, como nos ocurre casi siempre, terminaremos olvidándonos de nosotros mismos 3o años atrás y preocupándonos en exceso, tal vez camino de un especialista, ayudeme, doctor, mi hijo ha faltado a clase.

MICROS (HUMOR PROPIO)


12 de abril de 2011

EL HIJO DEL CHISPAS

No era un niño malo. Trasto sí, pero no malo. No recuerdo haber hecho daño a nadie por el placer de hacerlo. Pero ahora que ando intentando instalar los valores del respeto a mis hijos, que les quiero hacer entender que reírse del distinto es reírse de uno mismo porque todos somos tan distintos que parecemos iguales, me he acordado de él. En mi clase estaba Raúl, que tenía aquellos aparatos en las piernas que popularizó después Forrest Gump, y no recuerdo que se sintiera jamás marginado. Ni el gordito de la clase, o el gitano. Pero la memoria es como una pareja rencorosa. De quien os hablo era un espíritu de la golosina con pelo largo y lacio. Cuando nuestro mundo se ceñía a las dos plazoletas y la calle que bajaba al parque, su padre tenía una tienda de esas que lo mismo te arreglaba un televisor que te niquelaba un secador. Aunque eran de fuera, era el chispas del barrio. Si hijo pasaba muchas tardes en la tienda, en la puerta, en nuestro territorio, así que al final fue nuestro amigo. Y nos costó, porque era fácil caer en la tentación de reírse del raro, del de fuera, que no tenía más que el poco rentable “a que me chivo a mi padre” para defenderse. Recuerdo algunas perrerías, no fueron muchas, quizá pocas, porque al final terminó siendo nuestro amigo. Más por inercia que por méritos suyos o nuestros, que no dejábamos de ser unos cabroncetes de diez años. Después la tienda cerró y no supimos nada de él en algunos años. Rondando los quince nos fuimos a las fiestas de otro barrio y nos lo encontramos. Me contó que se había muerto su padre. Entonces, por el arte de magia de la empatía, lo vi más alto, más maduro, más sensato. Sentí pena. Pena por lo que le había pasado. Pero también pena por lo que le habíamos hecho pasar. Valga este pequeño artículo como el abrazo que no te di entonces, amigo.