FEIJOO Y EL SMI:
Alberto ha dicho que la subida indiscriminada del SMI supone una carga impositiva excesiva para los trabajadores. Esto es, que al cobrar más, tienen que pagar más impuestos. Entiendo que considera que esta carga no es rentable para los trabajadores, por lo que no nos queda otra que agradecerle el esfuerzo de ganar más de 90 mil euros al año, una generosidad impositiva que debe ponerlo a la altura de San Sebastián. De no ser así, de no ser tan generoso, él y otros tantos políticos que reniegan de la subida del salario de los que, por ley, ya no pueden cobrar menos (ojo, tenemos que obligar a un pago mínimo...), estarían renunciando a sus salarios, unas cinco veces mayores al SMI y dejar así de soportar la insufrible carga impositiva del buen CEO.
Con estas diatribas me acuerdo de Alfonso, el abuelo de mis hijos. Trabajó toda la vida para la misma empresa y siempre decía lo mismo: estoy deseando pagar más impuestos. Y lo decía por la sensata razón de que eso suponía que estaría ganando más salario. Una lógica matemática aplastante.
¿Sabéis quienes no tenían ninguna carga impositiva? Los esclavos.
En mi pueblo dicen que quien tiene hambre sueña con bollos, y ya me sé yo, que empiezo a entrar en la categoría de perro viejo, con qué bollos sueñan estos. Y mientras tanto, en el club de Campo el IBEX 35 brindando con Armand de Brignac por la pleitesía de Frijolito.

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