
Rafa suele mandarme mediada la semana el poema del sábado. Su pluma es siempre certera, pero esta vez lo es de forma más dolorosa que nunca...
La sangre emponzoñada de la víbora
Ha descartado salir esta noche;
Durante todo el día se ha sentido algo enfermo
Y al fin ha decidido cancelar
Todos los compromisos que aún restaban
En su agenda política a destajo.
Así que ha despedido, hasta mañana,
A sus dos guardaespaldas y a su chófer,
Ha silenciado el timbre del teléfono,
Y se ha colocado las zapatillas
Y ese horrible pijama azul marino,
Regalo postrero de su ex-esposa
Como celebración de su divorcio.
"Lo mejor es irse a la cama" -piensa,
Ajeno a las seis balas que lo esperan
Al fondo del garaje subterráneo-;
Entra en el baño, se lava los dientes
Y después se dirige al dormitorio -
Parece que la suerte le sonríe
Sin haberla buscado ni saberlo-,
Pero da media vuelta para oír los mensajes
Que, sin lugar a dudas,
Tendrá en el contestador automático.
¡Vaya mala fortuna!,
Lo esperan con urgencia
En la sede del partido.
Se viste,
Febril y con desgana,
Y se encamina hacia los ascensores.
La bestia encapuchada que lo aguarda
Comienza mientras tanto a impacientarse,
Y no tardará mucho en renunciar,
Por el momento, a sus viles propósitos;
Su vida, pues, depende Sólo de unos segundos-.
La alimaña al fin decide marcharse,
Mas cuando se dirige a la salida
Ve como el ascensor viene bajando
Y se embosca de nuevo con premura
Tras una furgoneta de reparto.
De pronto se detiene el ascensor;
Se ha olvidado del teléfono móvil
Y apresurado regresa a buscarlo;
El asesino está desconcertado,
Pero decide seguir esperando
Aún por unos minutos.
Ya baja de nuevo, llega el instante
De la sangre vertida y el estruendo;
Mas el centro a estas horas debe estar atestado
Y será muy difícil encontrar
Un solo aparcamiento;
De modo que, de súbito,
Justo a la altura de la planta baja,
Detiene el ascensor, sale a la calle
Y dirige sus pasos
A una de las paradas más cercanas
Del autobús urbano.
Sí, por esta vez ha tenido suerte,
Aunque sólo se trate de una prórroga;
Mañana la alimaña volverá
Con su veneno a esperarlo de nuevo
Apostada al abrigo de las sombras.