19 de septiembre de 2010


-Papá, ¿te imaginas el mundo al revés?
-¿Cómo?
-Pues lunes, martes, miércoles, jueves y viernes sería el fin de semana, y sábado y domingo vamos al cole.

Rubén, cinco años.

18 de septiembre de 2010



SI TE DICEN QUE CAÍ

Cantábamos de niños en la escuela,
Formados a la entrada, el Padrenuestro.
Con voces inocentes elevábamos
Al cielo nuestros ruegos infantiles:
Perdónanos, Señor, por nuestras deudas
Y líbranos del mal, sin comprender
Cuál era nuestro débito o pecado
Ni en qué infierno moraba lo malvado.
Seguido el Cara al Sol, ¡arriba España!, Que empieza amanecer al paso alegre De aquellos que, en su infame represalia, No cejan, impasible el ademán, De no otorgar la paz al derrotado.
Después las cuatro tablas aritméticas;
Dos más tres, cinco, dos más cuatro, seis, La leche del franquismo en los recreos, Tres por tres, nueve, tres por cuatro, doce, En una España hurtada y dividida, Asqueada de opresión en su miseria.
Más tarde, los linderos de la patria,
De la Una, la Grandiosa, la Libérrima:
Al norte la memoria de los muertos,
Al este una voz libre, la palabra,
Al sur la libertad, y hacia el oeste
¡Santiago y cierra España!, el Campeador, La inicua dictadura portuguesa.
Al cabo, con los años, comprendimos
El vil significado de esos cánticos:
Que el mal estaba en las camisas nuevas
De sucios patrioteros criminales,
Bordadas con el rojo de la sangre
De carne de penal y paredones;
Que aquella deuda, estigma, no eran otros Que ser los herederos del vencido; Que la Una, Grande y Libre era un presidio Herido y dividido, miserable, Sin paz tras la victoria, donde el llanto Se había de disfrazar tras himnos, loores, Fingiendo que en el fondo de su ergástula Volvía a sonreír la primavera.
Cantábamos de niños en la escuela
Y hoy vemos con horror que aquellos cantos, En voz de los cachorros sucesores De aquel perro rabioso e impasible, Regresan nuevamente a nuestra tierra, Ocultos tras disfraces de cordero Y un falso pedigrí de democracia.
Así que si te dicen que caí,
No pienses que fue causa el abandono
Del puesto al que te digan me debía,
Será por entonar mis propios cánticos.

17 de septiembre de 2010

HUELGA


UGT acaba de dar el paso definitivo en la solicitud de huelga: en una demostración de que la imaginación no tiene límites ha pedido a los abuelos que el día de la huelga general no cuiden a sus nietos. Se me ocurren muchas más ideas de este tipo. Por ejemplo, que los dueños de los perros se olviden de ellos y la ciudad amanezca plagada de canes abandonados y de cagadas...bueno, eso ocurre cualquier día. Que los padres no cuiden a sus hijos y que estos vaguen por las calles desamparados mientras sus progenitores enarbolan una pancarta en alguna manifestación legítima. Que las madres recién paridas dejen de amamantar a sus polluelos y que un ejército de bebés hambrientos y plañideros remueva la conciencia de los gobernantes. Y ya puestos, podríamos pedirle a las gónadas que dejen de hacer su trabajo, que el riñón no cumpla los servicios mínimos y que el cerebro secunde la convocatoria, como el que más. Así los zurdos, (la izquierda se pondrá de huelga y la derecha no, claro) y tendrán que aprender a comer, atarse los zapatos, rascarse y escribir con su mano diestra. En definitiva, además de solicitar que los abuelos acudan a la huelga, deberían pedir, ya puestos, que éstos denuncien a sus hijos, hijas, nueros y nueras por tenerlos trabajando sin contrato y sin seguridad social ¡ a la carga con ellos, Manuel Pastrana ! Bastante será si una buena parte de los trabajadores de izquierdas os creemos y acudimos a la huelga. Pero, puestos a pedir, Manolo, puestos a pedir ¡no te faltan cojones!

MICROS


Su pistola iba cargada de argumentos, pero disparaba balas, como todas las demás.

16 de septiembre de 2010

MALAS MANERAS

Algunas veces tenemos accesos de malas formas con las personas inadecuadas. Se me ocurren un par de situaciones muy comunes. Estas en un paso de cebra, pasa un coche que acelera al verte para que no tengas la más mínima intención de adentrarte en el siempre peligroso terreno "cebril". Llega un segundo coche que debe participar en la misma carrera que el anterior y sigue su estela decidido. Suerte amigo ¡¡¡ y cuidado con el safety car ". Un tercero y un cuarto que, aun algo remolones, no quieren ser especiales y piensan, si ellos no paran yo tampoco, a lo mejor es que han cambiado las normas de circulación y los pasos de cebra son decorativos, o al tipo ese con carrito de bebé lo ha puesto el ayuntamiento en memoria del día del padre. El caso es que media docena de coches después, por no alargar el post, un alma caritativa se para y entonces miras al coche con los ojos encendidos en cólera y maldices, joder, ya era hora, coño. La pobre mujer te devuelve la mirada sorprendida y seguro que con ganas de decirte, oiga, joven, que yo me he parado. Otro ejemplo: llamas a cualquier servicio de atención al cliente, pasa la máquina, luego de un lado a otro, que si es de otro departamento, que si es asunto de un tercero, al final cuando alguien te coge el teléfono con decisión de escucharte bramas por que ya era hora de que alguien te hiciera caso de una puta vez. Es el sino del buen gestor / conductor, comerse las broncas de los demás...

MICROS


15 de septiembre de 2010

ME SALE CARO


Mi coche consume de media unos 7 litros a los 100Km. Esto es, algo más de 7 euros. Lo que da una media de 7 céntimos el kilómetro. Es un consumo razonable, pero diría que me sale caro. Pues aun así, no es el vehículo más costoso de mi casa. Yo, que soy una especie de Bombero Torero de la motivación infantil, tuve una brillante idea para aunar el compromiso con un proyecto (empezar y terminar algo: la colección de cromos de fútbol) y el deporte (bicicleta) de prometerle a mi hijo (5 años) un sobre de cromos por cada kilómetro que hiciéramos en bicicleta. 8 el primer domingo. 10 el segundo. Así la bicicleta de mi hijo me sale a 60 céntimos el kilómetro, lo que si fuera un coche supondría un viaje a Cádiz por unos 375 euros (50 en coche). Pese a ello, aun haciéndonos un Madrid-Barcelona ida y vuelta no terminaríamos la colección, pero claro, mi hijo entonces sería el niño con más repes del patio del cole y mi kioskero me pondría un monumento. La consecuencia es que aunque la bicicleta de mi hijo es, con diferencia, el vehículo más caro de mi casa, lo consideraré una especie de cuota ecológica. Un impuesto indirecto a mi conciencia. Y directo a la suya. Y también, la próxima vez haré números antes de lanzar un reto.

MICROS


El mundo no se acababa con lo que le había ocurrido, ante su sorpresa, empezó de nuevo.

14 de septiembre de 2010

ALMAS RETENIDAS


Desde mi ateísmo reflexivo nunca entendí que un católico creyera además en los fantasmas. Pero ahora lo veo como si el cielo fuera un departamento de Crédito y Dios el director. Las almas, en vida, tienen un Límite de Crédito Pecacional. Cuando a la muerte ha sido superado, esa alma queda retenida, convirtiéndose en un fantasma. De ahí que se diga eso de que tiene que pagar por sus pecados. Así Dios mandará bianualmente, aunque en la eternidad el concepto tiempo es muy ambiguo, un correo celestial a sus arcángeles con el informe de Almas Retenidas. Os recuerdo, apostillaría, que no se pueden tener almas a más de tres cientos años. Así los fantasmas más recalcitrantes no son más que despistes de los arcángeles. Estos tendrán que ir haciendo balance de qué almas liberar y cuales no, e incluso aquellas que quedarán definitivamente bloqueadas en lo que los humanos llamamos infierno. Así San Pedro, a las puertas del cielo, podrá recibir reclamaciones. Pero verán, les dirá a las almas todavía retenidas, yo no soy más que el portero, tienen que hablar con su arcángel, ellos son los que gestionan las almas retenidas. Pase, señora, ya era hora, que llevaba usted cuatrocientos años penando, este San Gabriel es de un despistado. Ahora lo entiendo todo.

MICROS


13 de septiembre de 2010

EN EL CINE


Está solo en la sala. Apenas una docena de espectadores más espera el comienzo del film. Antes de que la publicidad termine una pareja entra en la sala. Ella es alta, muy atractiva, unas largas piernas tostadas al sol se lanzan camicaces desde su cadera, despedidas por una diminuta minifalda. Sube del brazo de un hombre que parece sobrepasado por la situación, tal vez sorprendido de la belleza que prende de su brazo. Se sientan a su lado. Ella sonríe. La sala se oscurece. Las luces juguetonas de la película, que ha pasado a segundo plano, juguetean con la piel de las piernas de la mujer. Cambian de postura y sus rodillas colisionan en esa especie de baile imprevisto. Se quedan ahí, rozándose. Es verano y con sus pantalones cortos siente la dolorosa presencia de la piel de la mujer. Se lanza al vacío y lleva su mano al muslo. La mujer mira. No parece sorprendida. Bromea con el hombre con el que ha entrado, comentando, tal vez, pura estrategia, algún aspecto de la película, pero al tiempo descruza las piernas en una clara invitación. Él la acepta sin pensarlo, dejándose llevar por la erección salvaje que atenaza su polla bajo los pantalones. Lentamente lleva los dedos entre las piernas, que con la ligera separación han legitimado la invasión. No lleva ropa interior, así que no le cuesta lo más mínimo adentrarse en la cueva, que parecía estar esperando a sus dedos, húmeda y abierta. Entra con facilidad, sitúa su mano para poder dejar los dedos dentro, tecleando sinuosos, mientras la palma de la mano fricciona contra el clítoris. Ella devuelve la jugada, y con la mano certera y directa logra rescatar el pene y comienza a masajearlo con violencia. Mientras los actores de la película se afanan por evidenciar la presentación de la historia, ellos se masturban con fuerza. No pueden evitar toda una suerte de movimientos adyacentes, incluso gemidos incontrolados cuando el orgasmo se hace cada vez más latente. Es él quien lo alcanza primero. Ella, al sentir la evidencia del placer en forma de caldo caliente sobre sus dedos, cede un poco el ritmo y sonríe satisfecha para entregarse a su propio placer. Pero el hombre que está a su lado se percata del juego, grita algo que, pese a retumbar en la sala, nadie logra entender y, levantándose como un resorte de la butaca, sale despedido hacia la puerta de salida. Ya a lo lejos el grito de “eres una zorra” se escucha con más nitidez. Ella suspira, lo siento, cariño, la próxima vez elegiré mejor. Él también sonríe, la polla todavía fuera, y lleva su mano de nuevo entre las piernas de su mujer, no puedes quedarte así, ¿verdad? y comienza otra vez el baile…

MICROS


La buena noticia fue que por fin encontró el camino para animarse: recopilar todos los momentos buenos. Lo malo es que terminó demasiado pronto.

12 de septiembre de 2010


Papá el sol es buenísimo para los hombres, ! porque nos podemos bañar en la piscina ¡ Rubén, cinco años.

11 de septiembre de 2010



PREÁMBULO PARA UNA LECTURA POÉTICA

Damas y caballeros,
amigos, familiares,
a todos
buenas noches
y gracias por venir a compartir
la voz y la palabra.
Sin duda,
no debieron;
seguro que tendrán cosas mejores
que hacer que estar aquí para escuchar
los sórdidos lamentos de un poeta,
sus dudas,
frustraciones,
su inconsolable queja.
No sé. Fregar los suelos,
limpiar el polvo a fondo, hacer la cena, la colada, el amor -quizá alguno una guerra-, ver por televisión hasta altas horas algún programa rosa o un concurso, la predicción del tiempo, el fútbol, las noticias e, incluso, los anuncios o la carta de ajuste.
Y, acaso, si prefieren
estar un rato ociosos
y no les apetece
permanecer en casa,
hay tanto bar abierto que lo sano
sería estar tomando unos cubatas
y, sin decirse nada, hablando a gritos
a causa del volumen
tan elevado siempre de la música.
También están los clubes
de alterne: droga, sexo,
a precios asequibles
para un bolsillo medio.
En fin, hay tantas cosas
que pueden ayudarnos a olvidar
la cáustica y asaz monotonía
que inunda nuestras vidas,
el hambre, la miseria,
las guerras, la tortura,
los ojos de ese niño que nos mira
sabiéndose ya muerto en su agonía,
la obscena multitud que nos envuelve,
haciéndonos sentir, saber, no obstante,
tan solos y apocados.
Mas qué mariconada la poesía,
qué pérdida de tiempo la palabra
en este lupanar de sordomudos
del mundo cotidiano poblado de alimañas
y estúpidos corderos que, sedados,
aguardan complacidos
su turno, su hora D en el matadero.
Así que una vez más les doy las gracias.
Ya veo que, como ocurre en estos actos
con siempre reducida concurrencia,
no son muy numerosos. Sin embargo,
ni los más de 100.000 espectadores
de un Barça-Real Madrid o una final de Copa podrían otorgar a este poeta tan grata y calurosa compañía.

10 de septiembre de 2010

RUTINA


Me fijo en los detalles. Recientemente fue el aniversario del accidente aéreo en el aeropuerto de Barajas. Hubo una conmemoriación a la que acudieron muchos familiares. Observé una foto en la prensa en la que se veía a varios de ellos, entristecidos, abrazándose. Había ropa bonita y conjuntada, aniños, gafas de diseño, pelo bien cuidado. Daba la impresión de que aquellas personas se habían preocupado de su aspecto. Me hizo pensar en la fuerza de la rutina, del día a día. Por muy doloroso que sea el suceso que nos sobrecoja, al final la vida puede con todo. Esas personas han visto su futuro partirse en un antes y un después, habrán perdido quizá a su ser más querido, pero hay que volver a trabajar, a comer, a ver a la familia, a los amigos...a vivir; porque la vida es un rodillo insensible e inapelable.

MICROS


Aquel gobierno ultraprotector prohibió la fabricación de coches para no terminar con la industria del caballo.

9 de septiembre de 2010

SEPTIEMBRE


Septiembre. Mira que me gustaba este mes. Dejaba la piscina y hasta el comienzo de la universidad gozaba de la libertad después de meses de JASP (julio, agosto y septiembre puteado). Pues desde que soy padre es duro. Muy duro. Tengo una amiga que me comenta que su hija lleva diez días escolarizada y que ayer fue la primera vez que entró en la escuela sin vomitar antes. Yo le dije que entendía perfectamente a su hija, que si yo pudiera también vomitaría antes de entrar a trabajar. Vomitaría incluso dentro. Vomitaría sobre...En fin, septiembre, que duro.

MICROS


Si tu no me hubieras... yo no te habría...

Ya, pero yo no te habría...si tu no me hubieras...

8 de septiembre de 2010

EL RALPH DE CÁNDIDO


Llamadme demagogo. Llamadme rencoroso. Llamadme ideólogo. Llamadme nostálgico. Llamadme ¡ lo que queráis ! Pero la foto de Cándido Méndez (UGT) saliendo del Ministerio de Trabajo me ha puesto triste. Salen de legalizar la futura jornada de huelga. A su lado también está Toxo (CCOO). La foto tiene todos los ingredientes, todos los detalles, menos uno, de una estampa constumbrista y sindicalista: los carteles, las pegatinas, la ausencia de corbatas, hasta las gafas parecen darle a la imagen enjundia obrera. Salvo, digo, un detalle. Nimio, pero significativo, sobre todo en momentos de dura crisis en los que nos movemos. En la parte superior izquierda de la chaqueta de Cándido se puede apreciar un tipo subido en un caballo, justo en el momento en el que va a golpear con su palo a una pelota de polo. Inconfundible icono de una marca, y más que de una marca, de una idea. Y vuelvo al principio, llamadme...pero me pone triste que en uno de los momentos más relevantes de la historia reciente del sindicalismo español, a las puertas de una huelga general, y con cuatro millones de parados comiéndose las uñas, el representante sindical nos salga con una chaqueta que muy probablemente cueste un cuarto de lo que recibe un despedido por subsidio. Lo dicho, llamadme lo que queráis, pero no hubiera escrito esto si esa chaqueta no hubiera llevado el dichosito caballo. Por ahí alguien escribió que la verdad estaba en los detalles. Llamadme lo que queráis...

MICROS


Su forma de dormir era toda una metáfora de sus vidas: él acurrucado en un rincón, ella esparcida en toda la cama.

7 de septiembre de 2010

POR EL FORRO DE LOS...


Hoy empieza mi hijo, el mayor, el cole, cole, el de mayores. Así que este fin de semana ha sido el fin de semana del forro. Porque yo me pregunto ¿es normal que un niño que todavía no tiene seis años tenga 19 libros de texto? Así que su madre y yo hemos estado preparando el material escolar. Parece que el ser humano está condenado siempre a decidir entre arriba y abajo, entre izquierda y derecha, entre a y b, entre primero y segundo, entre dentro o fuera. El caso es que puestos a la tarea surgió un problema: ¿forro adhesivo o no adhesivo? No es baladí, que la cosa tiene entrañas. Yo soy más de no, mi pareja, estudiante en escuela concertada, del sí, más caro. Mis argumentos, básicos ¡¡¡¡ odiaba a los niños que llevaban los libros forrados con adhesivo !!! No, en serio, creo que un libro forrado con adhesivo está roto. Acabas de adherir el protector a la tapa, si se rompe el protector, se rompe la tapa. En cambio, si lo forras sin adhesivo, si el forro se rompe, con suerte la tapa sobrevive y basta con cambiar el forro. Además, no hay nada más triste que un libro forrado y con burbujas. Así que forramos cada uno uno a nuestro gusto, y a tenor de los resultados han terminado todos con adhesivo. Eso o que donde hay patrón no manda marinero...Me queda otra pregunta, con lo que ha evolucionado la humanidad ¿nadie ha inventado ya una máquina para forrar libros de texto?

MICROS


Así empezó el primer día de su nueva vida: ¿me da el "segundamano" por favor?

6 de septiembre de 2010

FOOTING


A mi mujer le dio estas vacaciones por mantener la forma. Así que me obligó, digo, propuso, salir cada mañana a primera hora a trotar un poquito. Así que ahí nos veis, pleno mes de agosto y con pantalones cortos y zapatillas a las ocho de la mañana. Salíamos a correr por los caminos cercanos a la casa de veraneo. Ella iba con unos pantalones ajustados hasta las rodillas y un top. Mirando su culo apretado moverse en cada zancada no entendía muy bien que necesidad teníamos de sufrir. Pero uno es muy bien mandado y a regañadientes le seguí el ritom. El camino era bonito, rodeado de olivares que intuyo centenarios, pero no dejaba de ser hacer deporte ¡y en vacaciones ¡. El sol salpicando el horizonte y, sobre todo, los pechos de mi mujer botando en cada golpe de talón. Era una estampa preciosa ver su cuerpo sudoroso moverse al son de la carrera. Me fijé el primer día en que los olivos tenían una especie de montaña alrededor, como si fueran una sombrilla de playa recién plantada. Tentador. De vuelta, la segunda mañana, no pude resistirme. Ven, hoy vamos por aquí. Y la cogí de la mano sacándola del camino. No entendió nada hasta que comencé a besarla junto al árbol. Ella reía, pensando que era una pequeña broma. Y no dejaba de mirar de un lado a otro. Pero la cosa era seria, le decía mi entrepierna, mostrando una erección salvaje. Entonces, no sin mirar de nuevo a un lado y a otro, se entregó al juego. Quiso sacarme la polla y metérsela en la boca, pero no había tiempo para preliminares. Así que la tumbé sobre la pequeña montaña, saqué una pernera de sus pantalones ajustadoS y por entre la tela del culót logré meterme dentro. Estábamos sudando y nuestros cuerpos se fusionaban con fuerza. Ella levantaba el suyo para recibirme en cada embestida. Yo me agarraba al olivo para volver con toda mi fuerza. La excitación era tal que apenas tardamos en alcanzar un orgasmo, tras el que vino un acceso de timidez de mi mujer, que se vistió en apenas dos movimientos y después un tremendo ataque de risa que casi no nos dejó correr lo que nos quedaba hasta la casa. A la mañana siguiente volvimos a repetir el ritual, incluso teníamos tantas ganas que no hizo falta despertador, y yo fui el primero que me calcé las deportivas. Y la siguiente igual, y la siguiente…Este verano hemos vuelvo en mejor forma que ningún año ¡adoro el footing rural ¡


MICROS


5 de septiembre de 2010


Anda, mamá, que frase más graciosa has dicho, esa para el trastero de papá. Rubén, cinco años.

3 de septiembre de 2010

ORDENADO MUNDO


El día que mi hijo pequeño va a empezar a ser educado por terceras personas, ajenas a la familia, me hago esta sencilla pregunta: ¿qué clase de mundo les estamos dejando? No es una diatriba filosófica de grandes alturas, ya sabéis que el trastero se mueve más bien a ras del suelo. A mi peque le encanta jugar con los coches. Los tiene de todos los colores, tipos, modelos y utilidades. Sin el más mínimo respeto a las escala los va colocando en ordenadas filas. Sabemos que este juego le ayuda a clasificar su mundo, a que las cosas estén en su sitio y por ende a buscar su propio espacio en él. La cosa ha empezado a preocuparme cuando a una primera fila le añade una segunda. No alarga la primera, sino que a su derecha (o izquierda) añade una nueva. Y junto a esa nueva una tercera, y junto a la tercera una cuarta. A lo ancho no hay paralelismos, porque la furgoneta amarilla ocupa lo que tres de los utilitarios pequeños. Me alejo y observo. Está claro, no hay la menor duda, como haces con los cuadros de dos dimensiones no te cuesta situarte en un ¡ atasco ! Por suerte todavía no he escuchado pitidos, ni insultos, ni veo coches zigzagueando en busca del hueco imposible, así que no os puedo determinar si se trata o no de Madrid...

MICROS



Su armario era luminoso, funcional, moderno...¿para qué salir?

2 de septiembre de 2010

LOS PELIGROS DEL TRASTERO (II)


Como dije ayer los trasteros me parecen lugares peligrosos. Y vengativos. Están cansados de fagocitar nuestros objetos poco útiles y sus malas digestiones son sucesos extraños. Golpes imprevistos. Hace unas semanas me regalaron un soporte para las bicis (gracias Foche). Al intentar colocarlo cometí algunos errores básicos de los que quiero advertir a futuros incautos y/o chulitos como yo. En procesos de este tipo, sobre todo cuando haya un trastero de por medio, jamás utilicéis expresiones del tipo "yo no necesito escalera". Sobreestimé la capacidad de resistencia del plástico y comprendí cuan liviana puede ser la consistencia de una pared. Armado con mi taladro prestado tenía un aspecto maquiavélico, vas a ver, amigo trastero, voy a dejar tu pared como un bebedero de patos. No sabía todavía cuanto. Primer problema. La pared es una mierda. Los tacos no valen. Busco unos especiales para techos, de esos que se abrazan a sí mismos como un saltador de trampolín y luego se abre como una flor. Pero no había espacio para que se abrieran. Nuevos taladros. Nuevos tacos. Nuevo fracaso. Todo esto sin escalera. Al final encuentro un híbrido entre abanico y paraguas que parece sujetar la estructura. Repito, un tupper por escalera. Como era lógico el plástico que guardaba la ropa de invierno cede. Mi pie lo atraviesa y decide descansar sobre la gabardina marrón que nunca terminó de gustarme. Curado de espanto pensé que el tupper era la puerta a un nuevo mundo y yo una especie de Alicia de cien kilos armada con taladro. Así que busqué un lugar por el que asirme al mundo ¿cual? el soporte que acababa de colocar. Entonces el trastero decide escupir tres de los cuatro tacos y la estructura cede, no del todo, solo lo suficiente para darme por culo y perder el equilibrio. No suelto el taladro en la caída porque en un segundo visualicé la broca taladrando mi córnea, así que solo tenía una mano para intentar no estamparme contra el resto de objetos. Mano que no logró encontrar nada con lo que di con mis huesos en el suelo. Bueno, solo la rodilla, porque como tenemos el trastero de aquella manera, la cadera terminó su viaje sobre la pila de cds, la pierna no presa de la ropa de invierno sobre la madera de la cuna, la cabeza sobre los botes de pintura. Por suerte al trastero dejó de parecerle divertido o sintió lástima y salvo una pequeña lámpara que hizo las veces de sombrero, ningún objeto más entro en el baile. Ni que decir tiene que aquella estampa era dantesca y que sería incapaz de repetir el escorzo dibujado por mi cuerpo, no sin perder alguna articulación en el intento. Lo dicho, los trasteros son peligrosos y vengativos.

MICROS


Dejó de percibir el aroma de las rosas y pensó, vaya extraño virus. Después se percató de que tampoco las petunias tenían aroma. Ni los lirios. Así que dio por sentado que todas las flores habían perdido su aroma. Pero en la cocina tampoco pudo oler la albahaca, ni el tomillo. Y pensó que una extraña enfermedad había afectado a todos los olores de su hogar. Hasta que se acercó a su pareja y ¿el virus afecta también a los humanos? Fue entonces cuando se dio cuenta de que quien había perdido el olfato había sido ella.


NOTA: Este micro es una metáfora sobre la incapacidad que a veces asola al ser humano, incapaz de darse cuenta que es parte del problema, sino el todo.

1 de septiembre de 2010

LOS PELIGROS DEL TRASTERO (I)


El trastero es un lugar peligroso. Intencionadamente peligroso. Angosto. Oscuro. Silencioso. Húmedo. ¡¡¡ Sin cobertura !!! No deberían llamarlo trastero sino escenario de película de miedo. Para los chulitos más. Quizá por eso nos cuesta tanto bajar. He aprovechado mi período de Rodríguez para hacer una limpieza. Primer objetivo: libros leídos. Hablé con mis compañeros de almacén para que me dieran una caja. Si la vas a llenar de libros, me advirtió uno, que no sea muy grande. Pero yo soy un chulito y llevo medio año yendo al gimnasio. Además, los libros ya estaban en una caja que en su día bajé ¿por qué no iba a poder subirla? No vas a poder moverla, sentenció sabio. Bajé con mi caja, la abrí correctamente en el trastero y la llené de libros, orgulloso de mis años de tetris porque logré meterlos todos. Ahí empezó el desastre. Para ser directos: no tuve cojones a moverla. La empujaba con todas mis fuerzas y apenas si lograba deslizarla unos centímetros. Llegué a plantearme quemarla allí mismo. Diez minutos tardé en sacarla al pasillo, que se me hizo angosto e interminable solo de imaginármelo a empujones de caja. Así que, ingenioso que soy, se me ocurrió subirla, ay que ver lo que pesa la cultura, a uno de esos tupper con ruedas inmensos para la ropa. Cuando la hube puesto, con el consiguiente pinzamiento lumbar, me limpié el sudor y disfruté del resultado de mi ingenio. Soy un tipo listo, me decía mientras pasaba el dorso de la mano por la frente. Comencé a moverla con cautela cuando algo salió disparado. Una de las ruedas, demasiado peso. No importa, me dije, vamos torcidos, ya tengo experiencia con los carros de los súper. Pero otra rueda siguió el mismo camino y se estampó contra la pared. Triste final para un objeto que había cambiado el rumbo del ser humano. Así que hube de bajarla de nuevo. Media hora después, cuatro metros de cinta adhesiva para reforzarla y poder dejarla caer en las escaleras, estaba en el portal ¿Te ayudo? se ofreció al verme resoplar un vecino. No, tranquilo, contuve la respiración, ya puedo yo, si me abres la puerta...Ni por asomo quise imaginarme que por un casual mientras me ayudaba se abriera la caja y El amante bilingüe le seccionara un tendón. Como si fuera una pesada pelota cuadrada a la que con cada vuelta debía hacerle un adesiva revisión, llegué a la calle. El coche estaba cerca, solo debía cruzar un paso de cebra. ¿100 km de paso de cebra? Eso me pareció. Y también al coche que esperaba. Estuvo en un tris, lo sé, de bajarse y ayudarme, pero debió parecerle gracioso ver a un tipo de 1,90 y 100 kilos dando vueltecitas interminables a una caja. Invoqué al espíritu de Perurena para subirla al maletero y lo cerré con la esperanza de que nadie más me hubiera visto. Ya en su destino, busqué cuatro pequeñas cajas y sin salir del coche, coloqué en convenientes y saludables packs toda la cultura del mundo. El ibuprofeno hizo el resto.

MICROS


Por números no eran tan distintos: uno había enamorado a miles de mujeres en su vida, el otro había enamorado miles de veces a la misma mujer.

31 de agosto de 2010

OJO A LOS CARTELES


Cuando alguien, que no es la DGT, se molesta en poner un cartel, que no es obligatorio, para salvaguardarnos: tomadlo en serio.

Esto me ocurrió hace unos días, comprando una bicicleta en el decalón. Lo que ocurrió bien puede resumirse, al más puro estilo clásico, en tres actos:


PRESENTACIÓN Y/O SOBERBIA: Un incauto acude a comprar una bicicleta. Estas están situadas en el suelo, en una larga hilera, sobre rieles que tienen una especie de U doblada hacia fuera de hierro. Sobre cada doble U una bici. Y en medio de esta hilera un cartel bastante grande "por su propia seguridad no cruce la hilera de bicicletas" El soberbio piensa qué clase de persona no va a ver un trozo de hierro de más de 20 cm y se ríe.

NUDO (EN LA GARGANTA): El incauto soberbio elige una bicicleta y se interesa por sus características. Un amable operario le explica las excelencias del producto, ya que no se conoce vendedor que no las reconozca, junto a la propia bicicleta, esto es, frente a la hilera en la que hay algunos huecos esperando bicicletas. El incauto no sabe qué es lo que hay en una parte de la bicicleta. Pregunta. El operario no sabe de qué habla. Indica con el dedo. El operario topo sigue sin saberlo, así que el incauto, haciendo honor a su sobrenombre y soberbia adelanta con decisión su pierna para señalar con el dedo el espacio de goma incomprensible. En ese momento, con toda su fuerza, la pierna impacta con violencia contra uno de esos soportes. El incauto nota el hachazo, como si el mismísimo Arteche, aleccionado por Goigoetxea, hubiera decidido hacerle una entrada salvaje. El hachazo casi termina con el incauto en el suelo, o sobre una hilera de bicis descuajeringadas si no hubiera sido por el presteza del operario que lo sujeta, comprensivo, con el brazo.

DESENLACE O GRITO: El incauto contiene las lágrimas tras el hachazo con la poca hombría y dignidad que le queda, con los huevos de corbata dice que sí, que le gusta la bicicleta (no tanto el soporte, todo sea dicho). El operario le indica que en quince minutos la tiene lista. El incauto agradece el tiempo muerto y acude a la sección de alta montaña, donde intuye, dada la canícula, habrá menos movimiento. Nada más doblar la esquina, perdido el pudor, grita como un niño chico acordándose de la madre del topo, que no es otra que topota madre. Ahora sí, las lágrimas de dolor brotan sin pudor y el incauto comprueba como la pierna empieza a amoratarse y tiene un tajo sangrante de considerables proporciones.


El título de esta obra bien pudiera ser: el incauto soberbio y el cartel desestimado. Iñaki Miramón iría que ni al pelo en el papel de incauto.

MICROS


Tomaba tantas precauciones para que no le ocurriera nada malo, que apenas tenía tiempo para que le ocurriera algo.

30 de agosto de 2010

EL MENSAJE


Hace apenas diez minutos estaba arrodillado entre sus piernas. Les gusta verlas, sentirlas así, expectantes ante lo que va a ocurrir. Su amante de esta noche era alta y muy delgada, demasiado para su gusto, fibrosa, deportista, tal vez Pilates. El pecho pequeño y firme, casi pareciera el de una adolescente en crecimiento. La piel tostada, la respiración entrecortada, toda una metáfora al placer. Como en un ritual se inclinó sobre ella y susurró al oído las palabras mágicas: voy a hacerte gritar de placer. Se enfundó entonces el pene en un preservativo y con el dedo gordo de su mano correctamente humedecido comenzó los movimientos circulares sobre el clítoris. Ella arqueó el cuerpo y se agarró con fuerza a las sábanas, clavando en la seda su manicura francesa. La polla entró con una facilidad pasmosa. Los movimientos eran estudiados. Primero profundidad, lenta, intensa. El dedo firme en sus movimientos circulares, siempre húmedo, nunca incisivo en exceso. En cambio el pene sí entraba y salía con rotundidad, hasta lo más profundo de la cueva. Ella estaba completamente entregada al placer, perdido el poco pudor que le quedara, gritando, apretando los dientes, entusiasmada de tener por fin un amante a la altura. Tan a la altura que la lleva al orgasmo antes de lo que tenía previsto. Él se detuvo un instante, como el cazador orgulloso que es. Tranquila, esto no ha terminado. Y comenzó de nuevo los movimientos circulares y la penetración, ahora mucho más intensa y acelerada. En los ojos de ella estudiaba la cercanía de un segundo orgasmo, que llegue con prontitud. Tiene su propio código de conducta con las amantes recién estrenadas, y en su escala de valores un doble orgasmo le permite dejar su huella. Así que sin mediar palabra, después de gozar con el rostro desencajado de placer y sorpresa, sacó su polla, se deshizo del preservativo y comenzó a masturbarse sobre el pubis y el vientre. Ella, recuperado el aliento, entendió el final y se apuntó a la fiesta. Se fue colando, poquito a poco, entre sus piernas hasta poder alcanzar la polla con la mano y apuntarla directamente a sus pechos. El orgasmo fue profuso, dentelladas largas que surcaron sus tetas, su rostro, que recibió el semen son sorprendente naturalidad, como si fuera una práctica habitual, y no algo extremadamente extraño. Después ejerció sus encantos postcoitales habituales, todos enfocados a la huída rápida. Ella se quedó en la cama, semidormida, todavía con los restos del placer sobre su cuerpo. Él se vistió, escribió en una nota su frase acostumbrada: “si quieres volver a gritar de placer solo tienes que decirme cuando”. Y su número de teléfono. Lo de siempre. De eso hace diez minutos. Apenas el ascensor le ha facilitado el acceso a la calle cuando recibe un mensaje escueto y directo: “mañana”.

MICROS


NOTA: este micro ha surgido después de que un mosquito y/0 bicho nos haya atacado a toda la familia solo a los tobillos.

28 de agosto de 2010

Cancelaciones

La impuntualidad y la informalidad son dos de las peores características de los brasileños.
Trabajo como profesor (de español) durante el día, y soy alumno durante la noche.
Como profesor es frecuente que los alumnos cancelen sus clases con unas pocas horas de antelación. Esta semana he tenido suerte: tres alumnos han cancelado y todos ellos han avisado con, al menos, un día de margen.
Como alumno, voy todas las noches al Senac (Redes de ordenadores). Esta semana he tenido mala suerte. El martes avisaron de la cancelación; el miércoles, no. Viaje en balde.
En total, tres clases que no doy y dos clases que no me dan.

26 de agosto de 2010

LA FAMILIA


Coincidimos en un semáforo. Era una monovolumen. Detrás iban dos adolescentes de entre doce y quince años. Ambos a los mandos de una máquina electrónica tipo DS o PSP. Ambos con unos cascos conectados al aparato para no perder un solo vatio de potencia musical del juego. Pero también ambos totalmente aislados del mundo y la realidad. Formada, básicamente, por un semáforo en rojo y unos padres. Ellos ocupaban los asientos delanteroS. El conductor se aferraba al volante como si lo tuviera que sujetar incluso parado. Ella miraba por la ventanilla. Ajenos el uno en el otro. Sin decir nada. Dentro de aquel monovolumen había cuatro personas y un profundo silencio. Cuando el semáforo se puso en verde aceleré, quería alejarme de ellos lo antes posible, convencido de que eso jamás me pasaría a mí ¡¡¡ yo hablaré con mi pareja !!!

MICROS


Soy la cara que pongo cuando te veo.

25 de agosto de 2010

POLÍTICO CAMPANA


No niego que soy un vampiro de ideas. Esta se la robo a Fernando Royuela y su novela Violeta en el cielo con diamantes. He decidido hacer una encuesta abierta, que tendrá un par de respuestas tipo, pero de la que espero bastantes más ideas.

Se trata de encontrar el POLÍTICO CAMPANA de este país. ¿Qué es un POLÍTICO CAMPANA? Pues sencillo: el que es TAN-TON-TIN.

Esta es mi propuesta. Si tienes otras...


1.- El AZNAR de las armas masivas, las botas sobre la mesa del mundo y el estamos trabajando en ello.

2.- El socialista ZP del yo ni de coña subo los impuestos, joder, que soy de izquierdas y el follarse a turistas rusos.

3.- El RAJOY de yo no me lo pongo porque no me sale. Por decir uno.

4.- El BONO de misa y divorcio en el mismo pack.

5.- El TRILLO de viva honduras.


Ya sabes, vota o propón más candidatos.

MICROS


Siempre se decía "este será mi último trabajo". Hasta que una bala decidió por él.

24 de agosto de 2010

DEMASIADO GRANDE

He descubierto que mi casa puede ser demasiado grande. El salón, libre de conatos de rebeldía de juguete alguno, se me muestra tan alargado como interminable. He descubierto que quepo entero en el sofá y que el mando tiene más de un canal y encima, los hay en los que no hay dibujos. Incluso he descubierto que el disco duro tiene películas para adultos. La habitación pequeña es desmedida. Ordenada se me antoja gigantesca. La mía es como una plaza de toros y mi cama, que siempre he considerado justita, acoge mi cuerpo con suficiencia, incluso me sobra espacio y parece inabarcable. La terraza es un campo de fútbol al que le faltan jugadores...Sí, lo has descubierto, estoy de Rodríguez...

Era el más cruel y certero de todos los francotiradores. Sólo falló un disparo en su vida, y aunque apuntó de muy cerca, curiosamente la bala pasó rozándole la sien.

23 de agosto de 2010

TRÍO


NOTA: Fragmento de la novela inconclusa "Mi amigo David"

(...)La mayoría volvió en el mismo día, porque el que más y el que menos tenía sus responsabilidades. Menos David, Sofía y yo, que quisimos alargar la fiesta al menos una noche más. Borrachos como estábamos decidimos abandonar una de las dos habitaciones porque Sofía decía que era injusto que durmiera sola. Juntamos las dos camas y nos dejamos caer, sudorosos y borrachos, desbordados por la felicidad de lo que nos estaba ocurriendo. Hacía calor, y con toda la naturalidad del mundo Sofía se quitó la ropa, quedándose solo con una deliciosa braguita estilo slip masculino. No estaba dotada de una exhuberancia natural, como Sandra. Su belleza era más bien la de una mujer serena, de curvas tranquilas. David comenzó a acariciarla. Ella se dejó hacer, cerrando los ojos y aspirando con parsimonia el humo del porro. Yo permanecía como espectador, y no niego que me resultaba excitante ver la mano de David recorriendo aquel cuerpo de piel blanca. Sofía se quitó el slip y nos mostró un sexo sorprendentemente cuidado, aquella diminuta mata de pelo coronando su coño se antojaba anacrónico con respecto al resto del conjunto, supuestamente llevado por la dejadez. David no dejaba un rincón sin recorrer, ya fuera con las manos o con la boca. Terminado el porro, las manos de Sofía estaban libres para centrarse en nuestros cuerpos. Así cogió nuestros penes, uno con cada mano, después de pedirnos, con una voz suave, que nos desnudáramos del todo. Mi erección no era total, pero mecida por su mano, mi pene se dejaba hacer feliz. Mi excitación fue aumentando de ver a David, erecto para mí por primera vez en nuestras vidas. La mano de Sofía se movía con maestría, arriba y abajo, con ritmo suave pero pronunciado, intenso, demorando con profundidad. Me faltó valor para robarle la polla de la mano. Me limité a excitarme con lo que estaba viendo, imaginando que era mi mano la que jugueteaba con la piel más íntima de David. Se besaban con pasión y David llevó su mano, después de pasarla por los labios de Sofía, a su coño. Vi como Sofía abría las piernas para facilitar la entrada y comenzaba a gemir. Iba aumentando el ritmo de sus manos, hasta que las tres, y por ende los sexos, se coordinaron en ritmo y velocidad. Era pura intuición, pero cuando ella necesitaba más velocidad, aceleraba la piel de nuestros penes y la mano de David respondía al instante. Si la petición era a la inversa, las manos de Sofía se disparaban y la de David invertía el ritmo. Con esta sincronización, coronada por los gemidos de Sofía, terminó en un orgasmo de nuestra amiga, que arqueó su cuerpo dejándose llevar sin pudor alguno por el placer. No dejó de mover sus manos, esperando que descargáramos nuestro placer sobre ella. Nos miraba a uno y a otro, esperando quien sería el primero en dejar caer el caldo de su orgasmo. Yo buscaba la excitación en los ojos y el cuerpo de David, que arrodillado miraba al techo henchido de placer. Sudoroso como estaba, si fibroso cuerpo se me mostró más hermoso que nunca, la musculatura tensada hasta el dolor pareciera una escultura griega. Fue él, lógicamente, el primero en correrse sobre la cintura de Sofía, que empezó a reír divertida mientras el orgasmo perlaba su piel de gotas blancas. Después, riendo más todavía, dijo que iba a pintar un cuadro con aquella brocha y aquella pintura, e hizo una especie de trazos. Después se incorporó para ponerse de rodillas frente a mí. Yo permanecía tumbado. Con ambas manos siguió los movimientos. Por detrás de su cintura entraron las manos de David, que se pusieron sobre las suyas. Aquella evidencia, que pese a que contra mi piel estaban lo dedos de Sofía, yo sentía dentro de mi cuerpo que eran las de David, hizo que yo también me acercara al orgasmo. Fue intenso y pese a ello luché por mantener los ojos abiertos, quería ver como el caldo de mi placer manchaba los dedos de David. Así fue. Durante unos segundos juguetearon en un baile de piel de dedos, penes y genitales. Después se besaron y ambos se acercaron a fusionarse con mis labios. Después, sin molestarse en limpiar los restos del placer, ligeramente abrazados, se dejaron caer en la cama y se quedaron profundamente dormidos. Yo, ni con todas las drogas del mundo hubiera podido conciliar el sueño aquella mágica noche, tan desconcertante como otras muchas en las que el deseo se mezclaba con David. El cuerpo de Sofía era tan blanco que casi relucía en la poca luz que entraba por la ventana. Era tan delgada como David, y con el pecho tan pequeño que resultaba complicado, si no fuera por el sexo flácido y dormido de David, quien era quien. Ya muy de mañana se despertó Sofía, que se levantó resacosa y directa se fue a la ducha. Antes de ocultarse tras la puerta me miró y sonrió ¿quieres ducharte conmigo? Pero yo prefería quedarme viendo el cuerpo dormido de David. Sofía salió secándose la rasta, desnuda todavía. David se desperezó y se quedó observándola. Eres hermosa, le dijo. Encendió la luz y con el bolígrafo que siempre tenía a mano hizo una silueta de comic, muy a su estilo, de una mujer delgada secándose el pelo. La dobló, la dejó en los pantalones de Sofía y se metió en la ducha.

MICROS


Curiosamente no escribía para sacar su mundo interior, sino para esconderse dentro.

19 de agosto de 2010

PUBLICIDAD


Cualquier trabajador de una multinacional está encantado de hacerle publicidad gratuita a su empresa. Ya sea con gorras, polos, mecheros, sudaderas, toallas...siempre que el departamento de marketing se estire, que los hay que se estiran menos que el portero de un futbolín, el trabajador estará encantado de ejercer de abanderado del producto. Pero estos días, viendo a la gente en la playa, con enormes toallas corporativas, se me ha ocurrido que depende un poco de la empresa para la que trabajes o el producto que decidan promocionar. Por ejemplo, si trabajas para Pfiezer y marketing decide promocionar el viagra, pues es posible que no tenga tanto éxito entre los trabajadores. Eso de levantarse de la toalla y que todo el mundo ve que usas mucho ese producto, o Hemoal, pues a lo mejor, lo dicho, no apetece tanto la publicidad gratuita ¿no? Supongo que si trabajas en Durex, por ejemplo, estarás encantado de que te den productos del nuevo preservativo XXL...

6 de agosto de 2010

IF A GÜERA RICHMAN


Es un juego que repito mucho ¿y si fuera rico? El caso es que nunca me hago la pregunta más importante, entre otras cosas porque el juego perdería encanto ¿cómo? porque no conozco a nadie que se haya hecho rico trabajando. El caso es que me imagino, lo primero, viajando a Argentina. Un mesecito con mi pareja, sin prisas. Mierda, soy padre, me digo después ¿cómo voy a estar un mes sin los pequeños? No puedo, soy adicto a ellos. Vale, pues nos los llevamos. Ya, pero ¿cómo van a perder un mes de curso? Nada, lo de Argentina descartado. Una semana en Nueva York. Después alguna que otra ciudad europea. Un buen coche con espacio. Una casa con espacio. Un despacho con espacio. Un ordenador con espacio...coño, ser rico es ¡tener espacio! Y entra en juego una novedad, más allá de la obviedad espacio+tiempo+dinero=ser rico. Se me ha ocurrido que si fuera multimillonario montaría una escuela de fútbol en mi barrio. Le compraría el campo al ayuntamiento, le pondría césped artificial, unos buenos vestuarios y a buscar en lo niños del barrio al futuro Messi. Ellos firmarían contratos mediante los cuales cederían a la escuela el 10% de su primer contrato profesional. La escuela tendría también talleres para futuros entrenadores, locales de reunión, sala de estudio etc. Y aunque fuera rico, buscaría, como reto, la autofinanciación, ímplicando a los comerciantes del barrio en el proyecto. Yo solo cobraría un impuesto, un pequeño y único guiño político: el nombre de la escuela. Y ahí barajo un par de posibilidades: Libertad FC, Tercera Res, El trastero FC...Ahí es cuando suena el teléfono y recuerdo que siempre, siempre, me despierto en el ¿cómo?...

MICROS


No paraba de dar vueltas frente a la puerta cerrada. Hasta que por fin salió, con ella en brazos. Me ha gustado, le dijo, mientras le devolvía la primera copia de su novela.

5 de agosto de 2010

DEJARSE


En mi casa se está dando una circunstancia esperable: el pequeño termina pegando al mayor. Al principio reprendíamos al pequeño. Después empezamos a explicarle al mayor que no debía ni alentar ni mucho menos dejarse, que tenía capacidad y agilidad para evitar los golpes sin agredir. Ahora hemos llegado a un punto que las reprimendas son iguales: a uno por pegar y al otro por dejarse. Y me pregunto si no me ocurrirá a mí, como a muchos de los españoles encuestados por el CIS, que delego cierta responsabilidad en la mujer maltratada por el hecho de dejarse humillar y pegar. Es simplificar en una realidad plana un entramado complejo, pero no lo niego, creo que ellas tienen la llave, que no la culpa, que es muy distinto. Y en esto soy muy sexista, creo que al menos la mujer, como madre, si los padres tenemos la tarea de educar a sus hijos en el respeto y la igualdad, ellas (y de ahí mi sexismo) tienen la tarea especial de remarcar en sus hijas que jamás, jamás, deben aceptar la humillación de un hombre por ser su pareja, que eso no es amor, que no existen los tortazos en singular y que quien grita hoy mañana pega y quien sabe si pasado mañana mata.

MICROS


No, de verdad, sinceramente, dime lo que piensas, inquirió unos segundos antes de enfadarse.

4 de agosto de 2010

COMO UN ANUNCIO


¿Os imagináis que la vida fuera un anuncio? Una pareja en un parque, oye, le dice ella, ¿ya no me quieres? ¿Qué no te quiero? Y zas, ambos se convierten en una diminuta partícula, como en el anuncio del detergente, entran en el cuerpo de él, llegando hasta su corazón. ¿Lo ves? le diría, ¿escuchas ese pum / pum? pues no es pum / pum, es un Marta / Marta, Marta / Marta. Mejor aun, esa misma pareja: Él está mirando al vacío y ella realiza la gran pregunta: ¿en qué piensas? El se vuelve solícito, si quieres la verdad manda verdad al 7755, si quieres una mentira piadosa manda mentira piadosa al 7755. Claro, que de ser la vida como un anuncio yo me pido el de Axe, menudo espectáculo en el metro. El problema es que si todos usáramos Axe ¿dónde irían las mujeres desesperadas?¿se volverían locas? Pensando en otros anuncios no parece que la idea fuera mala, todos felices, todos con ganas de solucionar los problemas, hasta la mancha más recalcitrante en la camisa favorita del más gruñón de los miembros del clan. Incluso Bush se juntaría con Bin Laden en una cocina inmensa: no te preocupes Bush, tú limpia sin miedo todo Afganistán, limpia sin miedo. Lo peor que llevaría de todo esto sería lo de los nombres, porque en los anuncios las cosas, sobre todo si son una colonia, no se llaman como se llaman, sino como si fuera del mismísimo París, ya te puedes llamar Ernesto Martínez, que con decir Egnestu Magtiné ya hueles mucho mejor ¿dónde vas a ir a parar? Tampoco llevaría bien que en cualquier momento pudiera presentarse en mi cocina un tipo disfrazado de mayordomo para recriminarme, algodón en mano, que no tengo los azulejos demasiado brillantes. Tampoco llevaría bien lo de los bailes colectivos tipo anuncio Affelou, menudo desconcierto, y vaya agravio comparativo para los que tenemos el sentido del ritmo en eterna reparación. Vamos, es que si escucho música en un centro comercial ¡¡ salgo pitando ¡!

MICROS