2 de junio de 2007

GIGOLO; capítulo primero. La noche del pizzero


Se siente poderoso en su Yamaha, como si montara a una mujer. Presionar el depósito entre sus piernas es excitante. La ciudad, mientras tanto, se va difuminando a su paso. Las fachadas tienen un breve reinado antes de salir despedidas al olvido, el recuerdo impreso un instante más en el retrovisor. Piensa en su última amante, la dulce Sara, tan aficionada a los gritos y a los juegos que si fuera su novia tendría que rogarle de discreción. Por lo vecinos. Por el qué dirán. Por los rumores que puedan llegarle a su madre. Pero no es su novia. Ni tiene intención de volver a verla, no al menos si el hambre no acecha, y parece que las cosas van demasiado bien para retornar a puertos conocidos. Recuerda su capacidad para tragárselo todo sin pestañear y, sobre todo, sus pechos. Ni muy grandes, ni muy pequeños. Jugosos, con areola y pezón de fresa. Porque así los divide, en dos: los de fresa y los de chocolate. O son de un bando, o son del otro. Prefiere los de fresa, y no es que tenga nada contra las pieles oscuras, pero los más bonitos que ha tenido entre sus manos han sido los de fresa. Los de Lorena, la compañera del instituto. Los de Susi, la novia de su primo, el del pueblo. Los de Alicia, los de Virginia, sin olvidar los de Azucena, y los de su hermana, a cual mejor. Sí, me gustan los pezones de fresa, se dice mientras intenta adivinar dónde narices está la dirección.
Lo que no le gusta es este trabajo, ni el de becario en una multinacional. Pero le dan para pagar los vicios, que son, la moto, las mujeres, a veces dolorosamente caras, y alguna que otra droga. No necesariamente por ese orden. La moto es, quizá, el más prescindible. No es que le guste el transporte público, pero si tuviera que dejar a las mujeres seguro que las echaría antes de menos. Ellas, las que gimen, las de fresa y las de chocolate, porque no ha hecho una estadística sobre cuales son más caras, se llevan la partida presupuestaria más importante. La ropa, la colonia, el gimnasio, y las copas con las que le toca ablandar más de una conciencia, son siempre por ellas. No tiene ni remordimientos ni intención alguna de cambiar. No hay nada como el sabor del cuerpo de una mujer, ni sensación más placentera que verla entregar las naves, desnudarse, gemir, como la escandalosa de Sara, gritar, pedir más. Todo lo demás está a años luz de las sensaciones que le provoca el vértigo de un escote, el mareo de unas caderas, la carencia de unas nalgas, que a veces parecen bailar cuando su dueña anda. Curiosamente, piensa, abordando una nueva calle, haciendo rugir su moto, las de pezón de chocolate suelen ser las que mejor mecen sus nalgas. Zoe, el mejor que ha probado en su vida. Cariño, tienes un culo al que habría que hacerle un monumento, le dijo aquella noche de carnavales. ¿Te gusta?. Más que una pregunta parecía una invitación, un tal vez podríamos probar. Nunca lo he hecho, le dijo, sin más, para que entendiera que se estaba planteando cambiar la trayectoria del trenecito en el tercer encuentro de la noche. Lo hicieron despacio, porque esas cosas requieren su tiempo y él lo sabe. Las sensaciones fueron encontradas. Él se sintió maravillosamente preso y poderoso al mismo tiempo, partiendo en dos aquellas celestiales nalgas. Y ella turbadoramente invadida. Más despacio, no salgas del todo, me duele cuando vuelves a entrar. Zoe no sintió un orgasmo. Él sí, por eso supo compensarla. Adrián sabe dejar a las mujeres satisfechas. Es su gran virtud. Su arte. Su carné de identidad. Un cuerpo preparado para el esfuerzo. Una mente que conoce los recovecos del ser al que sirve, y tanto o más los de quien están en frente, o sobre, o debajo, o junto a. Muchas tardes de lectura, intentando encontrar en los misterios del tantra, los recursos para entrar siempre acompañado a la meta. Y muchas ganas de escuchar y aprender de cada amante, a las que trata como si fueran un mundo en si mismas, y durante unas horas el centro del suyo. Todas esas cualidades lo han convertido, para su propio regocijo y de momento sólo para el de medio centenar de mujeres, en el mejor amante del mundo. Pero es cuestión de tiempo, piensa mientras por fin aparca frente al número seis de la calle Tercera República Española, su destino, que el resto de las mujeres lo descubran, sólo cuestión de tiempo.
Está frente a un edificio que debe de tener dos o tres años. Rodeado de casas bajas, y de otros edificios de media altura y medio siglo. Parece como si hubiera llegado aquí por equivocación. Ático b. Aprieta el botón. Ni se han preocupado en confirmar nada, un timbre eléctrico le flanquea la entrada sin más. Echa un último vistazo a la moto, lo que le faltaría sería que alguien se la robara. La pizza en una mano, en la otra, el casco. Algunos compañeros no se molestan en quitárselo. Él siempre lo hace. No sabe lo que le puede esperar. Un buen cazador considera que el mundo entero es su coto privado. Suelen ser grupos, tal vez una pareja, pero no se perdonaría estar frente a una mujer solitaria, y quien sabe en cuantos sentidos hambrienta, con el casco puesto. Hubiera sido un error imperdonable. Y él no suele equivocarse. Lo calcula todo. Mira hasta el último detalle, la ropa, el calzado, la colonia, el afeitado, la sonrisa, las primeras palabras, las últimas, el tono de voz, los primeros contactos, los incisivos avances, todo está calculado, ocupando su lugar en una elaborada y aprendida estrategia de acoso y derribo. Es el mejor, no tiene la menor duda. Y si es el mejor es porque es consciente de que, frente a una mujer, como frente a un toro que diría un torero, todo es importante, nada está ahí por casualidad, un descuido, una mala postura en el quite, una palabra a destiempo, o tarde, o que no llega, o que sobra, y una cornada te manda a la enfermería. Fin de la corrida, y nunca mejor dicho. Antes de que el ascensor se detenga, revisa su imagen frente al espejo. El chaquetón de la pizzería no del todo subido, para que en la camiseta interior, al estilo Marlon Brando, se adivine que tiene tiempo, entre pizza y pizza, de visitar el gimnasio. El pelo corto, rubio, despeinado. Una falsa dejadez en el afeitado, maquinilla al cuatro cada mañana, muy al estilo Bosé. Tejanos algo ajustados, para que las virtudes salten lo antes posible. Botas. Todo un galán de tu tiempo, eh, se dice abandonando el ascensor. El recibidor es amplio y luminoso. Con un enorme ventanal desde el que se aprecian las luces de la ciudad. Es bonita, me gusta vivir aquí. Llama a la puerta con timidez. Hasta ese gesto forma parte del plan, ser progresivo en sus avances en algo tan simple como llamar a una puerta. Si no hay respuesta, recurrirá al timbre. Mientras tanto, espera. No hay música al otro lado. Ni se escuchan conversaciones. Una pareja, debe de ser una parejita de tortolitos perezosos, que hartos de comerse el uno al otro no tienen ganas de cocinar. Unos pasos se acercan, manifiestamente femeninos, probablemente descalzos, por la suavidad del golpeo. Son pies sin prisa, que se acercan a la puerta, abren y ofrecen el esplendor generoso de su dueña. Cabe una posibilidad, piensa mientras traga saliva, no está sola, su novio, o marido, o amante, está dentro y ha salido, pagará, tal vez hasta le sonreirá y se meterá dentro, a buscar a quien espera, tal vez para dejar que la pizza se enfríe, esfuerzo inútil, ironiza, el nuestro de comprometernos a traerlas todavía humeantes. Buenas noches, señorita. Demasiado profesional, tal vez hasta caduco, a juzgar por la sonrisa de María, que es quien ha desconcertado a Adrián, apoyada en la puerta, con una copa en la mano, enormes calcetines de invierno blancos y arrugados en los tobillos, una camiseta de rugby media docena de tallas más grandes de lo necesario, unos pechos grandes, que agradecen la atención de quien los mira con la erección de unos pezones que bien hubieran podido ser arietes de barco en otra vida. No lleva pantalones, y eso nubla la razón de Adrián más de lo que está acostumbrado. Es cazador, pero hasta el más avezado se sorprendería al ver a un ciervo sonriendo, ofreciéndole el lomo sobre el que disparar. Tiene que haber algún, alguna contra ante tanto pro. Como ha sido consciente del traspiés de sus primeras palabras, con profesionalidad enmienda el borrón. Es lo que nos obligan a decir, no es que nos guste, pero de algo hay que vivir. María sigue sonriendo, pero ahora se adentra en su salón, contoneando las caderas, bajo la camiseta, como él creía solo las mujeres de pezones de chocolate podían hacer. El pelo, rojizo, como si los aires de algún ancestral infierno lo agitaran a su espalda, saben muy bien llevar el paso de las caderas. Si no fuera porque siente un ligero parpadeo de su ojo, molesto e indigno tic para un profesional, pensaría que está en medio de una película, de esas que tanto le gustan a su amigo Eduardo, las que tienen como frase más larga un “vengo a arreglar la antena y lo que la señora quiera”. Puede que tal vez esté en medio de su propia fantasía. Sí, eso parece más sensato. Una mujer madura, seductora y al tiempo como queriendo dejarse seducir. Esa camiseta de los Dallas Cowboy y los calcetines a lo Jennifer Beals. La mano, reminiscencias de la tentación vive arriba, aunque sin pelo rubio, alzada al aire como el mástil de una bandera enarbolando el reinado de una copa de whisky. Los pasos, medidos, certeros, como cerbatanas en sus sentidos, en sus defensas. Los dos misiles ojos-entrepierna escondidos, aunque demasiado frescos en la memoria. Y el estudiado silencio. Ni en el más eficaz y lírico ejercicio de onanismo hubiera sido capaz de alcanzar tal grado de sensualidad, de sexualidad y deseo como el que desborda el fresco que se representa ante sus ojos. Porque ahora María, la mujer, madura, recordará él, hermosa, recordaría cualquiera en su sano juicio, ha desaparecido un instante por el pasillo, a la derecha del salón. Un salón que ni es bonito, ni feo, ni grande, ni pequeño, ni tan siquiera todo lo contrario, para él no es más que el brumoso escenario de un sueño. Vuelve, y con ella los zumbidos en el corazón, en la sienes, entre las piernas, como no podía ser de otro modo. Acomoda una incipiente erección, maldiciendo su manía de buscarse los pantalones demasiado ajustados para estos casos de emergencia, donde cualquier evidencia inoportuna puede dar al traste con una perspectiva maravillosa. ¿Cuánto me van a costar las pizzas?. Es la primera vez que escucha su voz. Y es como la esperaba, aterciopelada, pero con ciertos ecos de ronquera, como si la noche anterior no la hubiera pasado velando el buen sueño de un hijo. El silencio es voluntario en ella, y fruto de los nervios en él. Pues, son, creo, treinta euros, pero tampoco, no sé...Le resulta molesto hablar de dinero. Está ahí por eso, no hay duda, al menos los quince primeros segundos. El dinero, es importante, claro, pero le da la impresión que ha roto un poco la magia de un momento de esos maravillosos que le gustaría guardar siempre un recuerdo perenne y pétreo, por el que nunca pase el tiempo, al que nunca le llegue el olvido. María, con esa estudiada pose de mujer fatal, que algún purista en el arte de la interpretación podría tildar de sobreactuada, deja cien euros sobre la mesa. Es un billete, verde, y significa algo más. Vaya, ahí hay demasiado dinero...el caso es que no tengo cambio, y es mucho para una propina.... Esto último más bien lo piensa, aunque vuelve a sentirse seguro. La sangre le fluye a borbotones, como los pensamientos, que tienden a ser un poquito más rápidos cada vez, como si fueran el motor de un enorme barco y por fin estuviera cogiendo las olas a la velocidad adecuada, ascendente y firme. No puede reflexionar sobre lo que le está ocurriendo, porque antes de que el barco se estabilice de la ola anterior llegará la siguiente con una nueva exigencia. Pero cree empezar a entender la mar esta noche. Supongo que habrá que buscar una solución a este problema, tú has venido a traerme algo que cuesta dinero, y por lo tanto yo he de pagarte. María se ha sentado, sin recato, dejando adivinar entre sus piernas cruzadas unas braguitas blancas que han causado mella en su “enemigo”, tocado, diría Adrián si este fuera el juego de barcos. Tengo que pagarte, continúa, porque tu madre te habrá dicho que no mezcles trabajo y placer...Trabajo, dinero y placer, tres ideas, juzga Adrián, que no han surgido por casualidad. Si no tienes cambio tendremos que encontrar la manera de que te ganes esos setenta euros de diferencia, las pizzas cuestan treinta euros, tú me dirás qué vas a ofrecerme para los setenta euros restantes. No duda ni un instante, se lanza a por ella dejando el casco en el suelo, las pizzas sobre la mesa, en precario e intrascendente equilibrio. Ella tampoco lo duda. Quieto. Ni tan si quiera ha necesitado decirlo. Ha bastado un gesto, el de su mano, la que todavía tiene la copa brillante y helada, para detenerlo. No tan deprisa, dice la coreografía, no tan deprisa. Se siente confuso, si ahora la mujer, de la que desconoce todavía su nombre, le dijera que se trata de un malentendido, no sabe si sería capaz de controlar su rabia, y su vergüenza, igual de peligrosas ambas. La inercia provocada por el movimiento ha hecho, al detenerse, que su cuerpo se balanceara ligeramente. A María le ha gustado el juego. Silencio, una seca orden y la respuesta eficiente del soldado. Ahora le señala un lugar del salón, ligeramente hacia la izquierda amigo, le dice el dedo índice. Adrián, todavía desconcertado, y a la vez tan excitado que teme que en algún momento deje de llegarle suficiente sangre al cerebro, da dos ligeros pasos hacia el lugar indicado. Persiste el silencio. Un espeso y a la vez excitante silencio. Quiero que te desnudes. ¿Qué me desnude?, ¿así?, ¿ahora?, ¿sin tan siquiera un beso?, ¿sin ver yo antes tus tetas?. Pero no dice nada. Lentamente se quita los zapatos. Hay algo en este juego que le gusta, aunque aun no sepa el qué. Por eso no tiene prisa, si quiere juego, piensa mientras deja caer los zapatos lejos, lo tendrá. Sabe de las excelencias de su cuerpo, que no surgen de la nada, sino del esfuerzo diario. Por eso, cada vez que en una piscina, o en cualquier otro lugar, se quita la camiseta, con discreción, intenta observar las reacciones de las féminas del entorno. Suelen ser positivas. Le gusta sentirse observado, cuando la que observa goza. Ahora lo hace. María no se ha sentido en absoluto decepcionada cuando la camiseta ha liberado la musculatura de Adrián. Tal vez la depilación haya sido la única sorpresa. Ahora los pantalones, le dice con la mirada. Obedece. Pese al silencio, entiende perfectamente cada orden. Ahora los calzoncillos. Vuelve a obedecer, con más profesionalidad, dejando que la goma se enredara un poco en su erección. Está desnudo, frente a una mujer desconocida, que lo mira con deseo, que ha sonreído, que abre las piernas, que deja la copa, que pasea su mano por la camiseta, allá donde los senos la deforman completamente. Está muy excitado. Ya estoy desnudo. Hace tanto tiempo que no habla que le ha costado reconocer su propia voz. Ya lo veo. María sigue dueña de la situación. Me gusta, mucho, lo que veo. Habla entrecortada, entre otras razones porque la creciente excitación exige un inmenso esfuerzo respiratorio. Quiero que te masturbes para mí. ¡Joder, la zorra!, piensa. Y vuelve a no decir nada. Tampoco hace nada, permanece ahí, sorprendido y erecto. María, también en silencio, abre más sus piernas, tanto que la izquierda se recuesta sobre el respaldo del sillón, y comienza a acariciarse, con mucha suavidad, por debajo de las braguitas blancas. El tacto con su propio sexo, unido a la belleza erecta que tiene apenas a un par de metros, la embriagan totalmente. Adrián acepta el juego. Abraza su polla entre los dedos y comienza a moverla. Sin prisas. María ya mueve la pelvis para ayudar a los dedos. Tiene dos dentro pero no busca el orgasmo, por eso se olvida de su clítoris. Lo que busca es la excitación de Adrián, lograr que se corra, que manche el parqué recién estrenado. No se le ocurre mejor forma de hacerlo. Por eso acelera sus movimientos, evidenciando innecesariamente la penetración. Adrián siente el creciente calor en sus mejillas, y sus movimientos son acelerados, constantes y rotundos. La mano golpea la base de su pene en cada nueva embestida. Siente que se va a correr, y decelera un instante. Sigue, sigue, le indican los ojos de María, que multiplica por mil la excitación de su lejano amante, acelerando su ritmo pélvico y sus gemidos. Sigue moviendo su mano hasta que el orgasmo le hace temblar ligeramente las rodillas, y un ojo, y gime, con disimulo, con cierto pudor, apurando el placer con las últimas gotas. Después mira al suelo y ve la evidencia de su “derrota” en forma de cuatro artísticas gotas blanquecinas sobre el inmaculado parqué. Necesita sostenerse en la mesa para asegurar su equilibrio, mientras María, loca de excitación, se arrodilla y como una leona, se acerca hacia él, hacia las manchas. Se inclina ligeramente y desliza su lengua sobre una de ellas. Ha sido un breve contacto, intrascendente para su paladar, y hasta para su lengua, pero no para el resto de los sentidos, incluyendo los de Adrián, que abre los ojos repleto de asombro. Después extiende las manchas con dos dedos, hasta convertirlas en una sola y deja que los restos de semen que quedan en ellos los saboree de nuevo su lengua. Sigue sin decir nada. Callada vuelve a su redil, a su reinado. En pie se quita las braguitas, dejándolas, en un estudiado gesto, sobre una mesa baja. Lentamente se sienta en una esquina del sofá y abre de nuevo sus piernas, inclinando la cabeza, para abrir después sus labios de su sexo con las dos manos. Es una invitación que Adrián entiende al instante. Es tu turno, le dice una sonrisa. Se acerca. Ahora quiere ser él quien domine el asunto, quien juegue con las carencias, con la falta de premura, con el tiempo. Se arrodilla frente al sexo orante, y se recrea primero la vista. El color es encarnado, la sangre fluyendo a gran velocidad. Acaricia las piernas, como si fuera obligado un recorrido previo hasta el centro del placer. María quiere que su boca se lance, que muerda sus labios, que devore su clítoris. Pero Adrián no tiene prisa. Como un recién llegado a la tierra sagrada del maná explora todo con infantil entusiasmo, como si andara por sendas desconocidas. Primero los muslos, después los aledaños del sexo, tímidos acercamientos al convulsionado ano, un espacio reservado para otras hazañas, después los labios superiores, sonrojados de agradecimiento. La pelvis de María es una noria reclamante. Va y viene, sube y baja en busca de su regalo. Con la misma lentitud aproxima su rostro al sexo y se deja embriagar por su aroma. Dulce, pesado, espeso, como un caramelo. Dentro de su propia boca humedece la lengua, no se perdonaría un desliz semejante. La extiende por completo sobre su labio inferior y la desliza lentamente entre las piernas de María. Ella suspira, y agradece el contacto. Gime, fuerte, segura, agarrando con fuerza la cabeza de Adrián, asegurándose que no haya marcha atrás. Se repite el juego. La lengua que vuelve del infinito al principio y de allí al más allá, dejando pequeñas descargas eléctricas a su paso. Ahora el coño entero se abre en espera lo que pueda ocurrir, completamente entregado, fuera del control de su propia portadora, que grita con fuerza, más, quiero más, me gusta, así, me gusta. La lengua, en su nuevo recorrido, hace un inciso, una pequeña fiesta en el interior de la vagina. Es sólo un segundo, un breve instante en el que pierde su horizontalidad y convertida en un estilete se abre paso, como un general victorioso ante las huestes derrotadas. María quisiera que ese general se instalara dentro, y que otro general siguiera el camino perdido y otros se lanzaran a sus pechos, y algo atravesara su boca y la llenara por completo. Quisiera que miles de pollas se postraran ante ella esperando su turno. Pero está Adrián. Y está su lengua. Y ahora sus dedos, que como esperados refuerzos han acudido a la cita justo en el momento apropiado. Los dos están de nuevo excitados, porque lo que antes no era más que recuerdo de un orgasmo es ahora entre las piernas de Adrián un mástil orgulloso. Uno de los dedos, mientras la lengua prosigue su peregrinaje, masajea ese espacio entre la vagina y el ano, un espacio para expertos, desestimado por los torpes amantes del sota, caballo y rey. Con la lengua comienza la definitiva conquista del clítoris. Sin prisas, al tiempo que un dedo, y después otro, entran en la vagina, provocando un pequeño grito de María. Dentro de esa cueva, mientras la lengua intima maravillosamente con esa pequeña y misteriosa lenteja de las sensaciones, se giran sobre si mismos y buscan un lugar conocido, familiar, una pequeña rugosidad apenas a ocho centímetros de la entrada, y allí se instalan. Comienza el baile. La lengua, los dedos, la mano, el coño, la pelvis, los senos, los brazos, las nalgas. Una danza ancestralmente coordinada, aderezada con gemidos, cada vez más salvajes, y respiraciones, profundas, salvadoras. Me voy a correr, me voy a correr, grita María, aplastando la cabeza de Adrián contra sus piernas, con mucha fuerza, con las dos manos, dejando caer el rostro en el reposabrazos, los ojos cerrados, la boca abierta y el gemido en el cielo. Adrián detiene su ritmo, pero no la incisión, la potencia de sus movimientos. Con la boca conquista todo el espacio, dejando que la lengua roce suave y rítmicamente el clítoris, los dedos hagan lo mismos en el interior, y sus labios completen el trabajo. Una especie de gruñido y la invasión del calor por su boca, le informa del triunfo final. Dos. Tres. Cuatro gemidos más. Un par de golpes de cadera y observa la victoria, porque así lo siente, en forma de mujer jadeante completamente fuera de sí. Joder. Es lo primero que la escucha cuando por fin incorpora su rostro. Joder, repite, recomponiendo su figura. Adrián se pone en pie. Sonríe, pero no la besa. María permanece ligeramente recostada. También se siente victoriosa. Le gusta que un hombre se entregue entre sus piernas y si lo hace con la sabiduría de este que acaba de hacerlo, mejor que mejor. Le gusta Adrián. No tiene ganas de moverse y observa con calma como recupera sus prendas y el decoro con ellas sobre el cuerpazo que tanto ha penetrado en sus sentidos. Me gustas, le diría. Pero no es mujer de decir nada a los hombres. Órdenes tal vez, porque le gusta dominarlos, sentir el poder que ejerce sobre ellos, y si es necesario el dinero, lo utiliza, nunca ha tenido problemas con eso. Es más, es cómodo, y limpio, evita problemas. Una buena mamada ha faltado, podría decirle, o que me la metieras hasta el fondo, o que me partieras en dos este culito que seguro que te ha gustado. Sigue sin decir nada. Observa como se aleja, y abre la puerta. Oye, se te olvida algo. Adrián, que gozaba en silencio de la nueva conquista, una muesca más en sus pistoleras, tuerce el gesto y se promete que no volverá hacia ella, pase lo que pase, para darle un beso de despedida. Gira el rostro, solo los grados suficientes como para poder verla. Un gesto estudiado con el que quiere hacerla llegar la indiferencia en sus ojos. Has dejado sobre la mesa tu sueldo. Ahora se gira hacia el otro lado y ve el billete. Ahí está la pizza también. Se acerca lentamente y se lo guarda en el bolsillo, dedicando una última mirada, y ahora sí, una sonrisa, a María, que sigue, feliz, en el sofá. Antes de salir y que la puerta los separé del todo, escucha una última frase que hace que se suma en un extraño desconcierto, el próximo jueves a la misma hora.

MICROS

Sol, cuestas, lluvia, barro, polvo y piedas. Cuando terminó de andar el largo camino de su vida se dio cuenta de que se había equivocado en el primer desvío.

1 de junio de 2007

EL GRAN PROGRAMA


Hay un programa de telerealidad (vamos a castellanizar el término, que uno anda cansado de...de...de...snobismos, leñe) que, valiente él, ha dado un paso más allá. Fue (o es) en Holanda, y trataba sencillamente de que una enferma terminal (hay que ver los intereses que pudiera tener esta mujer por participar, verdaderamente novelesco e inquietante este aspecto) va a donar su riñón y mediante el programa decidirá quien es su receptor. A mi la idea me parece genial y abre la puerta a nuevos formatos. ¿Por qué no Regalo a mi hijo?. Una madre pasa el último mes de embarazo con cuatro matrimoníos que no pueden tener hijos. Ella, y por su puesto el público, decidirá que pareja entrará en el parto y se quedará después con la custodia del bebé. Si incluyes en el programa alguna que otra arma, herramienta o demás, seguro que tienen la chicha asegurada. Todavía mejor, una mujer con quintillizos y seis parejas, solo una se quedarán sin peque. También podrían pensar, esto ya en países con pena de muerte, en un casting para verdugos. ¿Siempre soñaste con ser el sheriff?, ¿crees en la justicia divina?¿crees que hay personas que merecen morir por su crimen?, apúntate a Verdugo, y haz justicia. Sería un éxito seguro. Se me ocurren más, incluso legales: hay un trabajo para ti. Un casting para entregar un contrato fijo, mostrando, como cámera café, todas las miserias y grandezas del mundo laboral. Cuanto más humilles a tu contrincante, mayor será tu salario. Yonkis a la carrera, una docena de toxicómanos y cantidades siempre insuficientes de droga. Venganza, un violador, los padres de las víctimas y una casa; quizá corto el programa, pero muy intenso. Podría seguir, porque una vez que se han superado las mínimas barreras que quedaban de moralidad, la oferta es inacabable. Porque si algo caracteriza al ser humano es su capacidad de humillarse, sufrir, hacer lo que sea, cuando se ve en la necesidad. ¿No hay programas donde una mujer se come un insecto por un coche?, busquemos personas con verdaderos problemas y démosle la solución a cambio de unos puntos de audiencia. Se han abierto las compuertas, que rebose la mierda...¡ acción !.

MICROS


Se detiene el metro. Las puertas abren y sus miradas se cruzan. Uno trajeado en su asiento. El otro barbudo y sucio, tumbado y adormilado en el suelo del andén. Se reconocen. El mendigo al instante. El hombre trajeado vágamente. Cuando se cierran las puertas podría haber terminado de hacerlo, pero le falta valor y vuelve a la sección salmón del periódico, pensando, simplemente, que no puede ser.

EL CULTURETA



Hoy, nuestro amigo Dudu nos ha regalado una proposición de lo más interesante. E interesante sería que si alguno la acepta, el lunes nos contara como le fue. Ahí va...

Más del 70% de la superficie del planeta es agua. Un líquidoelemento que ha recorrido sin cesar el fotógrafo Philip Plisson, cuyotrabajo recoge ahora la editorial Lunwerg en un libro de gran formatotitulado 'Planeta mar', y que puede verse también en el madrileño parquedel Retiro, donde los visitantes pueden contemplar una muestra de casi 70instantáneas de la relación del hombre con el mar.A través de una espectacular selección de fotografías -buena parte de ellastomadas desde el aire- el autor invita a revivir la fuerza del mar y labelleza de los elementos, "que se desatan o apaciguan a voluntad de losvientos y las mareas", así como el trabajo y la vida de los hombres en estemedio marino.La exposición 'Vivir el mar', que se puede ver en el madrileño parque delRetiro hasta el próximo 22 de junio, recorre las diferentes facetas delmar, empezando por el modo en que ha ido modelando la Tierra y creandoarrecifes, playas o bahías, y dando origen a fenómenos extraordinarios,como la 'Calzada de los Gigantes', en Irlanda. Después, las imágenes secentran en la intervención del hombre en el medio marino, con laconstrucción de canales y puentes como los de Venecia o Florida.La muestra hace referencia también a los navegantes y los apoyos que desdesiempre han necesitado para sus andaduras: los faros, desde los másantiguos, como el de Hércules en La Coruña, hasta los más modernos, como elde Eddystone en el Reino Unido, para luego encontrar imágenes de algunos delos mayores desastres ecológicos sucedidos en los mares de todo el mundo.En la exposición hay hueco también para los testimonios de formas de vidatradicionales relacionadas en el mar, como pequeñas comunidades pesquerasque aún practican una pesca sostenible, e incluso diferentes y modernascompeticiones de navegación a vela, que tratan de reflejar el punto deencuentro entra la naturaleza y el hombre en un espacio común.El libro de la exposición, editado por Lunwerg, tiene más de 260fotografías, y los textos -tanto del volumen como de la exposición- hansido elaborados por el científico francés Christian Buchet, director delCentro de Estudios del Mar en el Instituto Católico de París, y quepretende en esta obra concienciar a los ciudadanos de la necesidad deavanzar hacia un desarrollo sostenible del mar y sus recursos.

31 de mayo de 2007

AGARRENSE, QUE VIENEN CURVAS


Madrid es una ciudad extraña. Los son sus políticos, yo diría que en demasía. Simancas parece que ha tomado una decisión sensata, la de asumir la derrota y presentar una dimisión más que razonable. Sebastián parece que no va a imitarlo. Y yo me pregunto ¿qué es más digno?, ¿aceptar la derrota y seguir luchando por los que te votaron?. ¿O mirar para otro lado y dejar que sabia nueva asiente sus posaderas donde tú no lograste el objetivo?. Y, lo que es más importante ¿qué esperan sus votantes?. Sobre esto último poco podremos saber, salvo que le preguntemos a ellos. Y el caso es que ni ganar te asegura tranquilidad. Miren, sino, el PP en Madrid, donde el crecido y díscolo alcalde ha llamado a las puertas de las generales con una gallardía que ni su apellido puede sostener. Le han salido a Mariano, que si montara un circo le crecería los enanos (puedo asegurar que hasta bien entrada la adolescencia no entendí el refrán), dos gallitos de pelea muy poco rentables en el foro. Gallardón huele a candidato nacional desde hace más de una legislatura. El partido, que ve en él a alguien demasiado centrado, por no decir escorado a la izquierda (¡ madre, Gallardón de izquierdas!) lucha contra la evidencia, pero todos intuímos que su papel como candidato mejoraría los resultados de don Mariano (me asusta imagniar una España tunelada en cuatro años: Madrid-Cádiz en 680 kilómetros de túnel). Y por otro lado está la Espe, a la que Madrid se le queda manifiestamente pequeña (quedan pocos terrenos recalificables, intuyo). Y sería también una buena candidata, no solo porque las reelecciones avalan su gestión (madre, las cosas que me obliga a decir la lógica) sino porque es mujer y eso pudiera darle un punto de ventaja. El caso es que si Mariano no gana las próximas generales ¿qué pasaría?, ¿aguantaría cuatro años más en la oposición?.

Mientras tanto yo, en mi ciudad, tuve que pagar ayer los casi 130 euros del impuesto de circulación y el sábado no pude ir con mi hijo y otra niña pequeña a casa de unos amigos porque el alcalde había decidido que allí, con coche, solo pueden entrar los residentes. Y, por su puesto, no me imaginaba volviendo a las once de la noche en metro (o taxi sin silla, tal y como se conduce en esta ciudad) con dos criaturas de menos de cuatro años. Entonces yo me pregunto ¿a qué me da derecho ese impuesto?, ¿los que viven en ese barrio pagan más porque tienen más % de la ciudad operativa con su vehículo?. Me da derecho a protestar, eso es todo lo que me da derecho.

MICROS

Cuando cerró la puerta metálica, acto mil veces repetido, sintió frío. Mientras se alejaba miró hacia atrás y pudo ver un sturbacks café, tal vez un restaurante de comida rápida o una cadena de calzado. La neblina de la noche apenas le permitía ver el cartel de Librería.

EL EXTRANJERO


COSAS QUE DEJÉ DE USAR (VII)

A.M.C.

Mis tíos Juanito y Miguel tenían una tienda de ultramarinos en La fuente la teja, eso es un barrio de gente trabajadora al otro lado del Manzanares a la altura del Parque del Oeste. La tienda tenia una trastienda que servia de almacén y un pequeño patio semicubierto que servia para todo. En el patio medio oculta por trapos y cajas había una BICICLETA de paseo de mayores que nadie usaba. De vez en cuando bajaba a ayudarles, mi primera visita era a la bici y de mil formas trataba de convencerles que me la regalaran, hasta que un buen día Juanito mirando a Miguel me dijo: anda, llévatela. Desde la tienda hasta el barrio de estrecho, que era donde vivía, debe de haber como unos cinco kilómetros cuesta arriba así es que me tocó subirla casi todo el camino andando, luego dos pisos sin ascensor y en la puerta mi madre impidiéndome la entrada porque según ella si entraba la bici tenía que salir alguien; por fin la convencí que cabía en mi habitación y entramos los dos. La verdad es que era una heroicidad bajarla y subirla, y además el barrio no invitaba a dar grandes paseos, al final se la regalé a un amigo que se la llevó, no se como, al pueblo de su padre.

30 de mayo de 2007

EL ROCÍO



Hoy he leído una carta en El País que me ha recordado algo que siempre me ha fascinado, entendiendo la fascinación como algo también perfectamente deplorable. Hace tiempo hablaba con unos conocidos que son religiosos (católicos, para más señas). Y les comenté que había visto unas imágenes en la televisión de una celebración en un país musulmán donde miles de personas se apelotonaban en la puerta de un templo, algunos llegados desde muy lejos, para sacar a una deidad del mismo. Había tal devoción y tanta pasión por sentir el peso de ese Dios, que había golpes, empujones, puñetazos, lágrimas, desmayos. Pero les comenté que lo que más me había impactado fue que varios niños, impulsados por sus padres (es de suponer) volaban de mano en mano, a llanto perdido, hasta tocar una parte de la deidad y volver a las manos paternas. Ellos me miraban con una medio mueca y se encendían hablando sobre el fanatismo islámico y no tardamos en devenir la conversación en torno a los hombres bomba y el terrorismo. Sentí pena, y no tuve fuerzas para explicarles que lo que había visto no ocurría en realidad en un país musulmán, sino en uno católico, y no a miles de kilómetros de sus casas, sino muy cerca de su terraza...no tuve fuerzas para explicarles que hablaba del Rocío.

MICROS

Cuando abrió los ojos pensó: demasiada cerveza. Pero ahí estaban, unas con sus lujosas lápidas, otras más modestas, algunos nichos sin más, las noticias que un día fueron portada. El niño canario perdido, los papales de Salamanca, las bodas homosexuales, el Carmel, DeJuana...Cuando abrió los ojos de nuevo sintió el aliento familiar en la nuca. Bueno, Ruiz, ¿tenemos o no tenemos titular para la edición de mañana?

APAGA LA LUZ, ANDA


ADRIANA: ¿Has escuchado ese rúido?.

ADRIAN: ¡¡¡ ¿Ruido ?!!!, !!!¿ qué ruido?!!!. Espera, mierda, el niño, me levanto, voy, joder, no se habrá caído, la leche, espera...

ADRIANA: zzzzz

ADRIAN: Nada, el niño está bien, he echado un vistazo, no había nada en el suelo, no ha entrado nadie, joder que susto, tengo el corazón que se me sale del pecho. ¿Cómo era el ruído que has escuchado?, ¿era un golpe?

ADRIANA: zzzzz

ADRIAN: ¿Era como si estuvieran abriendo la puerta?.

ADRIANA: zzzzz

ADRIAN: ¿Como si se hubiera caído el niño?

ADRIANA: zzzzz

ADRIAN: ¿Adriana?, ¿cariño?

ADRIANA: zzzzz

ADRIAN: La madre que me parió, ya, ya apago yo la luz...

29 de mayo de 2007

LA NOSTALGIA


El sábado dediqué la mañana a una de esas odiosas actividades de la que no esperas mayor beneficio que el logístico y práctivo que te obliga a trabajar: ordenar el trastero. Por suerte el flamenco de Atún y chocolate y la simpatía macarra y calé de La excepción (más que recomendables ambos) me animaron las horas de tetris y reciclaje. Lo que pasa es que toda actividad que implique la manipulación de objetos antiguos, algunos verdaderamente viejos, viene acompañada de una buena dosis de nostalgia. Vi mi colección de novelas (propias), aquellas primeras con letra caligráfica y obediente, simplonas en su resultado, pero muy intensas en su proceso y en su síntesis. También la documentación utilizada para aquellas que fueron llegando después, cuando aún aleteaba soñando con ganarme la vida con esto de la escritura. Las primeras copias con letra de ordenador, encanutadas, con portada, contraportada y nota bibiográfica. Los cuentos, infinidades de cuentos. Las colecciones de Fotogramas, las del As de cada final de liga (¡ desde 1981!), el periódico del día que nació el primero hijo en el grupo de amigos. Y fotos, miles de fotos que alargaron el proceso de ordenamiento y limpieza. Me vi delgado, guapo, con pelo largo, soñador. Tuve que sacar fuerzas de flaqueza para dedicarle el tiempo justo, o la misión del trastero hubiera quedado una vez más inconclusa.

Este proceso de nostalgia, que suele patinarme el alma un par de días, culminó con la visita a mi barrio. Mi barrio sigue siendo aquel en el que me crié. Están en fiestas y había títeres para los críos. Y ahí estábamos todos, los mismos que quince años atrás esperábamos el amanecer cantanto menos impuestos y más fiestuqui. Pero ya no apurábamos el último mini, ni tocábamos las palmas, ni teníamos la sensación de que el tiempo no se va a terminar jamás. No, teníamos carros, gorras para niños, baberos, biberones, enormes bolsas con pañales y mudas. Y prisa, mucha prisa. Estábamos más gordos, algunos más calvos, más feos. Ellas, no tanto, siempre se cuidaron más. No nos saludábamos porque de muchos no supimos ni los nombres. La noche invitaba a la intimidad con semi conocidos, con aquellos que te cruzabas en el patio del insti y sabías, como mucho, que no eran enemigos en la cancha, ni en el ligue y que iban a tal o a cual curso. Pero formábamos parte de la misma realidad, del mismo entorno, del mismo tiempo, y una sonrisa nos bastaba para identificarnos, para decir sé que estás ahí, te conozco. Con suerte hasta nos veremos por la noche, tal vez con una cerveza o una copa en la mano y bromeemos sobre como pasa el tiempo y todo sigue, en el fondo, siendo igual...¡ menos impuestos y más fistuqui !.

MICROS

Cogida a su vieja y cansada mano tiene que tragarse su orgullo y mentir. Si, abuela, todos tus nietos están de camino. Mira la puerta y llora de rabia pensando que no se abrirá.

EL CANCIONERO


No voy a renegar de mi pasado roquero, no. No solo eso, sino que me vanaglorio de él, me impulsó hacia lo que hoy es mi gusto musical. Además, me queda el regusto de algunos buenos artistas, una música que me obliga a moverme y a canturrerar y alguna que otra letra original e interesante. No he elegido al azar e incluyo en esta sección a Rosendo porque es quizá el roquero más significativo que ha dado este país en los últimos cuarenta años. Y esta letra porque, aun siendo de su etapa en Leño, que a mi me pilló casi en pañales, fue la primera canción que aprendí en mi vida. La primera de muchas, y aun hoy cuando la escucho, salto como un adolescente.

Maneras De Vivir
No pienses que estoy muy triste
si no me ves sonreír
es simplemente despiste
maneras de vivir.

Me sorprendo del bullicio
y ya no sé qué decir
cambio las cosas de sitio
maneras de vivir.
maneras de vivir.
Voy cruzando el calendario
con igual velocidad
subrayando en mi diario
muchas páginas.

Te busco y estás ausente
te quiero y no es para ti
a lo mejor no es decente
maneras de vivir.

Voy aprendiendo el oficio
olvidando el porvenir
me quejo sólo de vicio
maneras de vivir.
maneras de vivir.
Voy cruzando el calendario
con igual velocidad
subrayando en mi diario
muchas páginas.

No sé si estoy en lo cierto
lo cierto es que estoy aquí
otros por menos se han muerto
maneras de vivir.

Descuélgate del estante
y si te quieres venir
tengo una plaza vacante
maneras de vivir.
maneras de vivir.
maneras de vivir.

28 de mayo de 2007

MARÍAS


Aun siendo un gran escritor se puede ser un soberano imbécil...

No digamos ya con los textos inanes que sin embargo hacen fortuna, como el ya insoportable cuentecillo del dinosaurio de Monterroso, que encima ha dado lugar a toda una corriente imitativa aún más insoportable, la de los llamados "microrrelatos" o algo así, con los que muchos escritores chistosos se sienten ufanos y cómodos. Cuestan tan poco .
Esto lo escribió, entre otras muchas lindezas, en el País del domingo. Y no es que yo me sienta ofendido por lo personal, pero ¿quien se cree este escritor de artículos semanales y novelas de difícil comprensión?. Que te lean en Alemania con devoción no debería darte derecho a despreciar a escritores que, muy probablemente, estuvieran por encima de tu capacidad creadora. Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Jódete, Javier. No, mejor dicho, cuando cerró el libro, el imbécil seguía escribiendo.
GRACIAS, PETER.

LOS MADRILEÑOS


Los madrileños queremos un gobierno que hipoteque su ciudad por la egolatría tunelera de su alcalde, un gobierno que destroce la sanidad pública, primando escandalosa y objetivamente la privada, y va camino de repetir la jugada con la educación; queremos un gobierno incapaz de ofrecer educación gratuita a los niños menores de tres años y concede unas becas de ayuda que son, primero, propaganda insuficiente y segundo, un empujoncito más al sistema educativo privado; los madrileños queremos un gobierno que utilice las multas de tráfico como herramienta recaudatoria, que amplie el concepto parkímetro hasta el ridículo, que suba de manera brutal impuestos como el de circulación o el de vivienda; un gobierno que cree guetos de movilidad a los que solo pueden acceder los residentes; un gobierno que fomente la especulación inmobiliaria y favorezca a los sectores de riqueza que son los motores de la desigualdad social. Los madrileños queremos un gobierno con rutina retadora, desleal al central, capaz de inventar leyes con total de ir en contra de sus decisiones. Eso es lo que queremos los madrileños, lo queremos y con una mayoría aplastante, insultante, sonrojante diría yo. Ahora vendrán los de siempre a decirme que creo que los que no piensan como yo son idiotas, que en otros sitios hacen esto o lo otro, bla, bla, bla. Tengo todo el derecho del mundo a sentirme triste porque mi ciudad haya respondido así a la gestión de sus gobernantes. Es la democracia, desde luego, para eso está, no seré yo quien llame borregos a quienes votan a una determinan organización política. Ellos lo hacen porque quieren, porque se sienten contentos, porque no les gusta la alternativa o porque les da la real gana. Eso es la democracia. Pero a mi me entristece, me entristece vivir en una ciudad que quiere de forma masiva estos gobernantes. Me consuela pensar (y ya se sabe, el consuelo es de tontos) que al menos podré decir que vivo en la ciudad con el túnel de lavado más grande y caro del mundo.

Ahora lo que espero es dignidad torera por parte de los derrotados, que hagan las maletas con la misma sonrisa con la que han hecho el ridículo. Porque los madrileños no creemos en vuestro proyectos, así que entrad en el taller con vuestros mecánicos, arreglad el coche e id buscando nuevos conductores, porque los hay que estamos cansados.

MICROS

¿Cuanto llevaba paralizado frente a su casa, incapaz de mover un músculo?, ¿diez segundos?, ¿diez horas?, hasta que una voz amiga se abrió paso entre los bomberos y se abrazó, tranquilo, tu familia estaba fuera cuando explotó.

LAS PREGUNTAS DEL PEQUE


Mamá, ¿es verdad que Celia ha perdido su bebé?. Sí, cariño, lo ha perdido. ¿Y no va a poder encontarlo?

27 de mayo de 2007

LA IMPORTANCIA DE SER X



Ayer venía un titular en el periódico: X (que será la incógnita), en contra de la globalización. Parece una frase clara, meridiana, independientemente del valor de la X. Un sujeto, un verbo y un predicado (¿era así?). Pero no es cierto. Vamos a descubrir la incógnita y entenderán lo que intento explicar. Digamos que la X es un conocido militante de izquierdas, tal vez de una ONG anticapitalista y antisistema. El significado está claro, X está en contra de la globalización porque está en contra del sistema imperante, que favorece las desigualdades sociales y fomenta realidades tan aterradoras como que 240 personas posean más riqueza que media humanidad (no es una hipérbole, es real, un cuarto de millar del primer mundo más que 3.000 millones de del llamado tercer mundo). La frase sigue siendo clara, ¿verdad?. Pero ¿y si les digo que X no era esa persona?. Ni tan siquiera esa persona, sino que ni ese perfil de persona. ¿Y si les dijera que X era Sarkozy?. ¿Está Sarkozy preocupado por esos 3.000 millones de personas que transitan por debajo del umbral de la pobreza?. Me da la impresión de que no. Eso demuestra que ser X puede ser muy, pero que muy distinto para saber lo que hace. Y también que los extremos se acaban tocando. No será un buen ejemplo la globalización, porque ni un militante antisistema tiene por qué ser necesariamente un extremista, ni Sarkozy, a no ser que el tiempo nos quite la razón, parece encajar en ese perfil. Pero es verdad que defender una idea desde polos opuestos puede llevar a un mismo destino, y cuando la violencia es parte del argumento, con mucha más facilidad y con muchos más argumentos es fácil hacer el paralelismo. ¿O es que nadie piensa que un miembro de la kale ocupa el mismo espacio y realiza acciones similares a grupos violentos de ultraderecha?. Al final son los mismos perros con distinto collar. Pues eso, la importancia de ser X.

MICROS

Osea, vamos, que es supercutre el restaurant, pero yu nou, nena. Cuando lo escuchó hablar pensó que pese haber ganado el premio, una cena íntima con tu ídolo, había salido perdiendo. Una cena por el fin de un sueño.

NUESTRO CUENTO


Poquito a poco va creciendo...

Y parece como si mi soledad se hiciera más patente y solitaria, como si dentro de una sordera resignada y cometida, se diera paso al hambre de alguna migaja de ruido por compasión. Y entonces decido ¡después de tanto tiempo! salir a la calle, perderme entre la gente empaparme de sus palabras, de sus gritos, de sus risas. Pero al llegar al portal empieza a llover con fuerza y ... no tengo paraguas. Nunca he tenido paraguas...el por qué no he tenido paraguas no lo he sabido nunca y mira que me lo he preguntado veces, quizá sea que la propia coraza que he ido urdiendo con el tiempo, ha cobijado el vulnerable organismo que he sido siempre. Quizá si hubiera tenido un paraguas hubiera salido antes de casa. Aunque ha debido ser otro el motivo que me ha hecho estar tanto tiempo paralizado sin decidirme a salir a chapotear en los charcos. Desde muy niño me gusta dejarme mojar por la lluvia y los aromas de la primavera. es esta maldita cadena de rutina y tristeza. Sí, hoy es un buen día para buscar la llave. Claro, que ya me lo dijo mi madre, un día de estos perderás la cabeza, como para encontrar la llave. Será por eso, por mi mala cabeza aún no perdida del todo, que no sé como he podido llegar aquí. Tengo frío; estoy completamente empapado, y el parque, solitario. A lo lejos se escuchan los murmullos metálicos que nacen en la estación de trenes. Rebusco en mis bolsillos, pero no encuentro el billete. Ese billete de color azul que no recuerdo haber sacado. Si lo recordara, me acordaría de que jamás lo había sacado. En el fondo no quiero ir a ningún sitio, ni quedarme aquí. No sé que quiero ni cual es mi misión, nunca supe qué hacer en esta vida. Los días me agotan y las noches me asustan. Creo que mi vocación siempre ha sido y será la misma, parasito social. Pero enfín, ¡algo tendré que hacer! no me voy a quedar aquí empapado y eso, sin saber cuánto tiempo me van a dejar aquí "ellos", ¡encima sin paraguas!. A mí, por sugerir algo, me gustaría que me invitaran a tomar un té caliente, o no, mejor un brandy doble. Si lo hicieran, podría hablarles de distintas cosas, por ejemplo una de ellas: lo mucho que me desconozco... Lo mucho que me desconozco ... y yo creyendo saberlo todo, entender de todo, tener todas las respuestas. Yo ... que me creía sujeto acabado, completo, perfilado y heme aquí dubitativo ... Creo hizo mella en mi y en el entorno que me rodea. Porque me encomendaron la mision ¿de cuidar al hombre?... Siempre fui un cobarde y Él lo sabe, aun asi... no entiende que yo no soy capaz de cuidarme yo mismo, como voy a cuidar de tan tamaño dislocacion...
Cuidar, que peregrina actividad, bastaría con que me cuidara a mí mismo para sentirme agotado.

Es el momento. No sé porqué lo siento, pero ahí está, es el momento de poner a todo esto un digno punto y final. Poner las cosas en orden. Cerrar las ventanas, las puertas y no mirar atrás. Así que hoy he decidido poner fin a tu recuerdo, cerrar el paraguas y dejarlo que camine solo y libre bajo la lluvia. Sólo esperando que, como yo, no sucumba de humedad acumulada en sus entrañas. Aunque sé que es más fuerte que yo misma pero tengo que poder, tengo que poder, me ahogo ¡ qué sentido tiene sufrir, sufrir, sufir! ya está bien no quiero saber nada de tí, quiero hacerte desaparecer desimpregnarme de tí...porque no puedo vivir así, no puedo, nop- u e- d- o-.-.-.-.-.-.-.-.-.- y mientras el aire helado hacia que mi penitencia se sintiera libre, cerre los ojos para pensar en ella por ultima vez... mientras el vertigo hacia estragos en mi estomago, decidi respirar esa paz que me daba poder volar...

26 de mayo de 2007

GIGOLO, la novela


Este blog me ha salvado la vida. Entiéndase esta como mi versión creativa. Los micros son mi pequeño reducto literario y los artículos mi espacio para el pataleo. Y en todo esto echo de menos algo: mis novelas. Hasta hoy, pese a que el poco reconocimiento literario que he logrado en mi vida, compuesto por media docena de premios, ha sido con los cuentos, me he sentido (o me empeñado en sentirme) novelista. Durante unos meses (qué nostalgia) lo fui a nivel profesional, esto es, que tuve la suerte de poder dedicarle más tiempo a escribir que a trabajar, pero fue casualidad forzada y no profesinalismo. Por eso voy a regalarle un espacio fijo a mi novela, a la que salió de aquellos meses. Son trece capítulos, algo largos para la rutina del blog, por eso quizá lo mejor es imprimirlos (en caso de que quieras leerlos). El sábado que viene llegará el capítulo primero, espero que os vaya gustando. Como escritor, vuestra opinión y lectura lo es todo.

VOTO ÚTIL


He de reconocer que la política municipal me interesa a nivel personal. El interés por la nacional es algo más mediático. Creo que una alcaldía puede cambiar un pueblo (no tan fácil una ciudad, por mucho empeño y Gallardía que pongan). Eso no supone que sea un cambio para bien (en el subjetivo y ciudadano concepto del bien). Por eso me cuesta menos inclinar la balanza en unas municipales y el voto en blanco se lleva el premio en las generales. Y de eso iba a hablar, para explicar porque iba a elegir a Sabanés, por ejemplo, y no a Simancas (amén de que el proyecto socialista no me gusta en absoluto), aun sabiendo que eso no sería útil para echar a Espe. Porque claro, ¿y si votara a Simancas y luego ganara Espe?¿para quien hubiera sido útil?.

Lo que pasa es que ayer dejó Sabi un comentario en uno de mis artículos, explicando el sistema de votación, tan interesante y tan relacionado con esto que ha podido con mi intención. Así que ella es la culpable de que no explique mi decisión...


A grandes rasgos el Sistema D´Hondt es un método electoral que se utiliza, generalmente, para repartir los escaños de un parlamento o congreso, bien es cierto que de un modo no puramente proporcional a los votos obtenidos (...). Aunque sobre todo es conocido en el ámbito de la política, no nos podemos olvidar que puede servir para cualquier tipo de distribución proporcional. Haber, no sólo se utiliza en España, para que os hagáis una idea se utiliza también en Argentina, Bulgaria, Austria, Chile,Finlandia, Paraguay, Polonia, Portugal, Venezuela, Guatemala, Países Bajos...creo recordar que también desde el 2006 en Colombia. Pero como anécdota, deciros que lo inventó un político belga (Víctor d´Hondt) y en este pais se emplea otro método de reparto je,je (el Sainte-Laguë).En líneas generales os sintetizo cómo funciona: - Tras escrutar todos los votos, se calculan una serie de DIVISORES para cada lista. La fórmula para los DIVISORES es A/Z, donde A es el número total de votos recibidos por la lista, y Z son números enteros que van desde "1" hasta el número de escaños de la circunscripción objeto de escrutinio. Una vez realizadas las divisiones de los votos de cada candidatura entre cada uno de los divisores desde 1 hasta N. La asignación de escaños se hace ordenando los cocientes de las divisiones de mayor a menor y asignando a cada uno un escaño hasta que estos se agoten.El orden en que se repartan los escaños a los individuos de cada lista es irrelevante: puede ser una decisión interna del partido (en un sistema de listas cerradas) o puede que los votantes tengan alguna influencia (en un sistema de listas abiertas).Mediante este método se pretende favorecer a los partidos con más votos para que obtengan un porcentaje de escaños que supere al de electores que les votaron. Con ello se pretende favorecer la creación de mayorías en los parlamentos y evitar que estos queden demasiado fraccionados. A veces se incluye además un umbral de porcentaje de votos por debajo del cual el partido queda excluido.(...) no creo que sea un sistema del todo perfecto, pero sí que es verdad que todos los partidos que participan en las elecciones son conocedores de esta forma de reparto, es decir no es una trampa, ni nada por el estilo, es sin más lo que en España a día de hoy se utiliza, que puede cambiar si así lo deciden los partidos intervinientes, como se regula por una Ley Orgánica, se realizaría conforme a sus exigencias previas (como para un posible cambio en la Constitución por ejemplo).No quiero enrollarme mucho más sólo deciros a la conclusión que he llegado una vez analizado dicho sistema (hace ya bastante tiempo je,je...):Tiene la ventaja de que favorece la creación de mayorías que puedan soportar gobiernos estables. De hecho con este método, la mayoría absoluta se puede obtener con apenas un 35% de votos y sacándole unos pocos puntos porcentuales al segundo. Si se le suma el umbral (generalmente, un 3% ó un 5%) se evitan los partidos extremadamente minoritarios.El incoveniente principal es que suele favorecer de tal manera los partidos grandes que empuja al sistema hacia el bipartidismo y limita la presencia de minorías que de esta forma quedan sin representación (que es lo que está sucediendo en la mayoría de Comunidades Autónomas, incluída la de Madrid)Como fenómeno colateral, produce grandes vuelcos entre los dos partidos mayoritarios ya que con pocas variaciones la mayoría absoluta cambia de lado (de aquí lo fácil que fue para Esperanza Aguirre obtener de nuevo la Presidencia de la Comunidad tras el escándalo de Tamayo..recordáis?)Otro problema que acarrea este sistema es que, si en un distrito electoral de 2 diputados se quiere castigar con el voto a un diputado, tendría que perder con menos de la mitad de votos del ganador, cosa que sería casi imposible (por lo que no creo demasiado en los votos de castigo...).Bueno, espero no haberos aburrido demasiado y haberos sacado de las posibles dudas, pero claro no es un tema que le guste a todo el mundo, je,je!!

Gracias, Sabi.

MICROS

Cualquier hecho científico, aseveró su profesor, ha de ser demostrado empíricamente. Y él quiso, por fin, demostrarle a su amigos que sabía volar.

25 de mayo de 2007

HÉROES ¿PARA QUÉ?


Cuando era más joven (he incluído el más como parte de mi terapia) gustaba de pensar que mi vida podía regirse por ideales utópicos, por frases célebres del tipo mejor morir de pie que vivir arrodillado. Con la edad (sí, terapeuta, la edad) he ido cambiando de parecer. Unos dicen que me aburguesado, yo pienso que el lastre de la rutina y la responsabilidad me ha condenado a la banalidad terrenal. Ahora si hay alguna frase que marca mi destino es la de más vale que digan aquí corrió un cobarde que aquí murió un valiente y por mi familia, lo que fuera. Pero no creo que haya una sola idea en el mundo que merezca una muerte. Ni una. Por eso no consigo entenderlos, no entiendo su heroicidad, una heroicidad que quedará probablemente en el anonimato e incluso a nivel general, acabará siendo inútil. Hoy venía en el periódico que hayaron un artefacto explosivo en el vehículo de un político no nacionalista vasco (socialista, pero lo mismo da). No es la primera vez que recibe una amenaza tan explícita como esta. Evidentemente si algo no entiendo en todo esto, es la utilización de la violencia como argumento (de cualquier tipo). Pero como alguien le dijo una vez a Eduardo Madina, a la sinrazón no se le puedo contraponer la razón. No puedo razonar lo que es irracional. Por eso me centro en ellos, los políticos que arriesgan su vida. De verdad ¿merece la pena?. En serio. Ya tengo una edad, ya he dejado atrás la búsqueda de utopías e ideales. ¿De verdad merece la pena sentirse amenazado de muerte por participar en la política vasca?. Yo, desde luego, hubiera dejado la política a la primera amenza. Soy un cobarde y las heroicidades las dejo para las películas. No sé que pasaría si todos esos políticos abandonaran su lucha, si todos los que se sienten amenazados dejaran sus casas (y los que han emigrado por una guerra sabrán lo que eso supone). ¿Quien y para quien gobernarían los que se quedaran?. ¿Sabrían vivir sin la violencia que han mamado y alimentado?. No lo sé, la idea colectiva de que abandonen es aterradora, pero me pongo en su piel y yo ya lo hubiera hecho, ¿cómo reprocharles pues si se fueran?. Me cuesta admirarlo porque no creo que la política merezca su esfuerzo y su miedo. Ellos lucharán por si tierra, por su libertad, por el futuro de sus hijos. Yo, ya hubiera abandonado.

MICROS ("ROBADO" A SABI)


Callejuela del centro de Madrid. Un hombre se detiene frente a un cartel electoral. Lo mira, hace una mueca y antes de continuar caminando masculla: no, si al final van a tener razón, la Esperanza es lo último que se pierde.

CONCURSO DE MICROS


EL GANADOR DEL I CONSCURSO DE SUSPIROS DEL TRASTERO

A.LARREY L.
34 AÑOS
MADRILEÑO DE ADOPCIÓN, MANCHEGO DE VOCACIÓN, VALENCIANO POR UNOS MESES.

LICENCIADO EN HISTORIA CONTEMPORÁNEA
CUENTISTA DE PROFESIÓN (HACE CUENTAS)
GUITARRISTA INFAME, MÚSICO GARRAFÓN, LETRISTA DEL MONTÓN, PINTOR AMATEUR Y GUADIANA. AFICIONADO A LA CERVEZA, LA LECTURA Y LA CHARLA.


Estos son los datos facilitados por el ganador del concurso de Micros organizado por este Blog. Con el tema de las elecciones, supongo que algunos pensarán en un pucherazo, claro, este aprendiz de escritor se hace sus concursos para ganarlos. Pero no es así. Mi relato participó anónimamente, como el resto, y en tres fases de clasificación (la tercera muy sosa, todo hay que decirlo) ha sido el más votado.


Aquí os dejo el relato, que pronto ocupará un lugar fijo en este blog hasta que en la segunda edición pierda la corona frente a una nueva treintena de buenas letras.



¿Crees que podremos resistir tanto dolor?. El silencio de sus ojos le dijo que no. Después se abrazaron a la fotografía de su hijo y se dejaron caer.

24 de mayo de 2007

MICROS


Sabía de sobra que volvería a ocurrir. Iba a engañarla de nuevo, defraudarla, tomarla el pelo. Aun así, con un suspiro, depositó su voto en la urna.

EL REY


No me fío de las estadísticas; y mucho menos de las que haga un programa de televisión o de radio, pues hay un sesgo previo entre los encuestados: los que ven (oyen) su programa y los que no. Pero dan para el chascarrillo y la anécdota. Lo último es la elección del personaje más relevante de la historia de España. Lo ha hecho Antena 3 y el resultado no puede ser más descorazonador para alguien como yo, que en su fuero interno, muy escondido en lo más profundo del pozo de la rutina, guarda un espíritu republicano. Para los españoles que participaron en la encuesta el personaje más relevante de la historia española es el Rey Don Juan Carlos de Borbón.

Vale, este no es el lugar ni el momento para cuestionar el papel del monarca en la Transición. No hay ni tiempo, ni motivos, ni energias para un empeño tan grande. Digamos que fue como fue, y que el Rey fue el pilar, la linternita, que nos alumbró a todos los españoles para pasar de la oscuridad de al dictadura a la penumbra de una transición, paso previo a la luz (¿?) democrática. Pero el caso es que de eso ha pasado mucho tiempo, y ahí terminan, siendo objetivo, los méritos de estado de nuestro monarca, el bonachón. Con él, como monarca, nos ha llegado una serie (iba a utilizar piara, pero temo sería ofensivo el símil) de personajes que viven más o menos del cuento (príncipes y princesa) y todo esto a cargo del dinero público, por su puesto. Antes de zanjar el asunto y centrarme en la encuesta, ¿por qué no buscar un patrocinio a la monarquía?, autofinanciación ya, por favor, en los tiempos que corren, ¿dónde están los halcones del márketing que no están llamando a las puertas de la Zarzuela?.

Volviendo a la encuesta. Es una lástima que no conozca los oponentes del Rey (creo que estaba incluso Bisbal), pero si salir de coronas, ¿no sería para el conjunto de la historia de España- entendida esta, supongo, desde los Católicos Reyes hasta hoy- la figura de Felipe II?. Por elegir uno de los monarcas que como tal ejercio, y no solo se dejó llevar o se bebió el tiempo de su reinado entre regata y regata. No es que Felipe II fuera, ni mucho menos, un paladín de lo democrático, pero sus acciones marcaron un antes y un después en nuestra historia.

Es lo que tienen las encuestas que intentan reflejar la opinión colectiva sobre aspector que engloban un espacio temporal muy grande. Nuestra memoria es frágil y solo podemos hablar de lo que hemos conocido de primera, o segunda mano, a lo sumo. Por eso el Rey tenía que luchar contra Julio Iglesias o Bisbal en esta curiosa encuesta. Tendremos que aceptar que para los españoles que estamos vivos la figura del Rey es un referente para una parte muy significativa. Hace tiempo que venía asumiendo esta realidad, cansado de soportar el peso de una ilusión yerma, la de que este país algún día volviera a ser una república. Soñar no cuesta dinero, de momento, pero en algunos casos es un ejercicio agotador, ¿verdad Juancar?.

EL EXTRANJERO



“Cosas” que dejé de usar (VI)-1967
A.M.C.
Yo no hice la “mili”, hice la I.P.S., Instrucción Premilitar Superior, resumiendo; dos veranos en la Granja pateando el “llano amarillo” y cuatro meses de prácticas en Mallorca. El Ejército te proporcionaba todo el vestuario necesario excepto el TRAJE DE PASEO, nosotros le llamábamos traje de bonito, que era necesario para las prácticas. Era impensable, por la situación familiar, el hacerse uno a medida por lo que tuve que recurrir al mercado de segunda mano. En la Escuela había un tablón de anuncios donde se ofrecían y se solicitaban libros, estuches de dibujo y cÓmo no, de vez en cuando trajes de paseo de la IPS. El que yo compré debía ser de tercera o cuarta mano, aunque en buen uso y tras ligeros retoques en mangas y bajos de pantalones me quedó casi perfecto. Una vez terminadas las prácticas lo vendí de la misma forma que lo había comprado, y casi al mismo precio.

23 de mayo de 2007

EL CATAOR


Cada voto que no venga al PP servirá para consolidar a los terroristas a las instituciones.

Zapatero ha conseguido que media España no acepte a la otra media. Y eso (...) nos condujo a lo peor de nuestra historia hace 70 años.

La política irresponsable lleva a la guerra civil y a la memoria histórica


Este tipo de declaraciones ¿necesitan ser comentadas?. Me da la impresión de que este hombre decidió no salir de la bodega el otro día, y catando y catando, se le están saliendo los demonios que lleva dentro. Ha perdido el decoro y ahora dice lo que piensa. En fin, Rajoy, como buen cristiano tómalo con resignación, esta es la penitencia que te ha mandado tu señor, y nunca mejor dicho, lo de penitencia y lo de tu señor.

Sobran las palabras, pero dan ganas de...de...de...en fin, de votar.

MICROS

Sus ojos azul cielo y la barba de tres días decían, toda una vida. Su pelo largo, la voz temblorosa y confundir un número, tengo miedo. Te llamaré, adios. Si, adios.

APAGA LA LUZ, ANDA



ADRIANA: ¿En qué piensa, cari?

ADRIAN: No, nada, en la peli de Mar adentro.

ADRIANA: Ah

ADRIAN: ¿Tú me dejarías que siguiera vivo si dependiera totalmente de las máquinas?

ADRIANA: Claro, hijo, claro.

ADRIAN: ¿Ah, sí?

ADRIANA: Es que ya lo hago, dependes del MP3, del DVD, de la tele y el TDT, del TOMTOM, del PC, de la play...¿sigo?.

ADRIAN: Ay, pero que graciosa es mi niña, apaga, anda, apaga la luz.

22 de mayo de 2007

LOS FASCISTAS


A mi los políticos de derechas, por definición, me parecen fachas. Creo que defienden unos intereses muy concretos y que nunca van a beneficiar a la clase trabajadora. Por eso una de mis frases favoritas es aquella de no hay nada más triste que un obrero de derechas. En general, y si lees mi blog habrás llegado a la conclusión, no me gustan los políticos. Los de derechas por serlo y los de izquierdas por no serlo. A buen entendedor...

Por todo eso se me ocurren decenas de adjetivos para calificar la labor de un político, y más en campaña. Pero ni por asomo se me ocurre ir a un mitin a expresarlas. Me parece una falta de respeto (respetable, pese a todo, y siempre en cierta medida). Es como si entrara en una iglesia y manifestara mi ateismo. Pues no entres. O fuera a boicotear bodas y comuniones en pos de un ateismo militante. Tampoco me dan pena los políticos que sufren en un mitin una docena de frases malsonantes de un infiltrado. No, creo que forma parte del juego. Chistes en la red, crónicas irónicas en la prensa. En fin, hay muchas cosas que pueden trabar el correr de un candidato. Pero ¿asesino?. Ayer vi en la televisión las imágenes de la candidata del pp vasco que fue gritada (según telemadrid agredida, yo eso no lo vi) e insultada. Uno de los insultos empleados por una joven fue ese, asesina. Es cierto que hay políticos aficionados a la guerra (Aznar, sin ir más lejos) que serían algo así como asesinos subsidiarios. Pero ¿de verdad cree la gente que gritaba que la candidata de la derecha vasca es responsable de la muerte de alguien?. No es que vaya exigirle yo rigor a alguien que tiene tanto tiempo libre (o la subención adecuada) para ir persiguiendo políticos a los que gritarles. Pero hay otros insultos más inteligentes, que por el uso son en sí mismo un insulto y no una aseveración. Hijo de puta, por ejemplo, no significa hijo de una prostituta, y lo sabemos. Pero ¿qué significa asesina?.

Seguiré sin entenderlo. Por toda una vida que me pase viéndolo, jamás entenderé que se pueda defender la democracia y la libertad desde la violéncia, moral o física, desde la intimidación. A los que llevan décadas haciéndolo y viven de ello no les diría nada, entre otras cosas porque seguro que acabarían llamándome facha asesino, pero a los jóvenes que pasan de la consola a la Kale les pediría que de verdad hicieran una reflexión, que se sentaran y pensaran, por ejemplo, en el día 10 de abril (por poner uno). Que usen un boli y un papel y desde el momento en que se levantaron hasta que volvieron a la cama me enumeraran uno a uno los momentos en los que el Estado Español y los españoles le hemos amargado el día, que me expliquen de dónde sale todo ese odio, ese rencor, de dónde sale tanto ¡ asesino ! gratuito. Quizá, al ver el papel en blanco se piensen antes de volver a la violencia como herramienta de expresión. Los que no hemos llegado a los cuarenta tenemos la suerte de haber vivido prácticamente toda nuestra vida en la democracia, y ese es un valor que no debemos despreciar. Y usar la violencia como expresión no es más que un desprecio a los valores por los que otros tuvieron que morir.

EL CANCIONERO



Siempre he tenido una cierta sensación de orfandad por no haber podido jamás ir a un concierto de los Beatles. Esa sensación se une al reproche cuando pienso en Carlos Cano, porque a él sí que pude y no lo hice. Por la vergüenza adolescente primero y por el destino después. Es algo que me debo y valga esta letra como homenaje. Es algo más que una canción, es algo así como el himno de mi familia, entendida esta como enorme unidad de tíos, primos hermanos, primos segundos, retios, tíos abuelos etc, etc. Es la canción que todavía me pone la carne de gallina cuando la cantamos en torno a unas cervezas. Ahí va, Carlos, por tí.

Ay Señor la que armaron la que liaron con la salía
de la masonería y la subversión
la pelota, los toros, la lotería y las quinielas,
el Sevilla, las letras, el televisor
Do you speak english? el turismo sofrito renta a los alemanes
como en Palomares vaya por Dios¡
y ahora con el destape de teta y Rota los camuflajes
las serpientes con traje de santurrón
Y es que la dentadura ya no es tan dura falta huesura
y llega la rotura y el personal
que ha sentao en tiquela como se jala, de carca a carca
mientras cuece la jama suelta el cantar
María, coge las riendas de la Autonomía
Marcelo, que los paraos quieren currelo
Manuel, con el cacique que vas a hacer
pues le vamos a dar con el tra, traca, tra, pido para, chinpón y a currelar,
para pa para pa para pa pa pa
Esto es la murga de los currelantes que al respetable buenamente va a explicar
el mecanismo tira palante de la manera más bonita, popular
sacabe el paro y haiga trabajo escuela gratis, medicina y hospital
pan y alegría nunca nos falten
que vuelvan pronto los emigrantes
haiga cultura y prosperidad
Maroto, siembra la tierra que no es un coto
Falote, que ya esta bien de chupar del bote
Ramón, hay que acabar con tanto bribón
pues le vamos a dar con el tra, traca, tra, pido para, chinpón y a currelar,
Esto es la murga de los currelantes que al respetable buenamente va a explicar
el mecanismo tira palante de la manera más bonita, popular
sacabe el paro y haiga trabajo escuela gratis, medicina y hospital
pan y alegría nunca nos falten
que vuelvan pronto los emigrantes
haiga cultura y prosperidad

MICROS


¡ Habrá una biblioteca pública nueva !. Tímidos aplausos. El candidato sacó entonces la artillería pesada ¡ y los bares abrirán 24 horas !, y fue cuando el pueblo entero irrumpió en aplausos.

21 de mayo de 2007

LA TONADILLERA


Uno tiene un trabajo. El que sea, la oferta es variada. Suele estar sometido al régimen laboral vigente y con ello se gana la vida, unos mejor que otros. Estoy hablando de la empresa privada, de la pública habría mucho más que matizar y la mala leche rebrotaría probablemente hasta nivelar a la razón. Digamos por tanto que Isabel Pantoja tiene un trabajo, oficial, público, el de cantante. Y dicen que lo hace bien, muy bien. Yo la odio por una casualidad. En líneas generales la copla, entiéndase la Jurado o ella, me han dejado siempre indiferente; aunque reconozco que la voz de Rocío era de una espectacularidad que abrumaba. Pero no me hizo nada. Isabel sí. Isabel me torturó durante ocho horas y media, lo que dura un trayecto de autobús entre Cádiz y Madrid. No fue su culpa, pero ella estaba allí. Tuvimos los allí presentes una concatenación de casualidades desgraciadas. Buena parte de nosotros la de tener que servir a la patria tan lejos de nuestra casa, y tener que regresar de vez en cuando a recuperar fuerzas a nuestra vida perdida (por obligación, evidentemente, devoción ninguna). La segunda casualidad, y esa afectaba a civiles y militares de reemplazo, fue que el conductor fuera un cachondo. Hoy no hay película, dijo, no tenemos cascos y puede que a alguno no le guste. Pero tengo unos videos muy bonitos que nos van a gustar a todos, dijo con su gracejo sureño antes de enfilar la autopista y darle al play. Madre mío, ocho horas ininterrumpidas, sin anuncios, que tenían aquellos videos analógicos chapuceramente empalmados, de Isabel Pantoja. ¿Es para odiarla o no es para odiarla?. Cuiriosamente no hubo rebelión a bordo, lo que invita a pensar que entre los asientos había un buen número de admiradores. Yo, en cambio, lo recuerdo como el viaje más penoso de toda mi vida.

Por eso no creo que sea muy imparcial al valorar lo que está ocurriendo con ella. No me da pena, creo que este tipo de personas son utilizadas como momeda de cambio, sí, pero se le aplica la legalidad, y debería saberlo: delinques y crees que nunca te va a tocar, y cuando te toca mejor pensar que es que iban a por tí, que aceptar la evidencia. ¡ Claro que habrá otros en su situación !, pero eso no la exime de cumplir con la ley, como todo hijo de vecino. Ahora, lo de la contratación, y de ahí la intruducción laborar de este artículo, por parte de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento, para dar dos conciertos casi consecutivos (y más que tiene previsto) fuera de programa, vamos, que ha sido ir a la cárcel y ser la artista de moda en la Villa y Corte; eso, digo, es otro cantar. Que sí, que sigue siendo un contrato legal entre un ayuntamiento y una artista. Pero da que pensar. Y es que la capacidad retadora de la Espe y el Faraón no tiene límites. Es su juego, y a los madrileños nos toca cargar con ello, seamos o no votantes de su partido. Así que todo artista de renombre que se precie y que tenga problemas con la ley, que no se preocupe por la fianza, mientras estén los socialista en el gobierno y se les culpe de aplicar la ley, estará Espe para poner cuatro bolos que ayuden al susodicho a salir fianzado de la cárcel. Cuanto ama el arte esta mujer, madre, cuanto lo ama.

LAS PREGUNTAS DEL PEQUE


¿Por qué tengo que decir buenos días si todavía no sé si van a ser buenos?

MICROS

Se durmió justo veinte minutos antes de que los bomberos lograran sacarlo del amasijo de hierros.

20 de mayo de 2007

LAS ELECCIONES


Es domingo y cae una suave lluvia que refresca el cielo de Madrid, tórrido en estos días. Invita a escribir, a sentarse frente a las teclas. Hablo poco de política últimamente, me aburre y creo que nos aburre a todos. Pero hoy he leído una frase de Gallardón: Madrid anticipa el resultado de las elecciones generales. ¡ Que tipo más listo !. Y España ganará el mundial de fútbol. Lo malo es que, con la de fontaneros que hay en las elecciones, estoy seguro de que forma parte de una táctica de concienciación, algo así como repetir una y otra vez una mentira (o algo que pareciera no va a ocurrir) para que pase a ser verdad (o acaba cumpliéndose). Gallardón se llevará de calle la alcaldía de Madrid (en parte por su buena gestión...no de la alcaldía sino de los golpes de efecto, y en parte por la inoperancia de su oponente). Por eso le gusta (y por que es gratis) decir que será lo mismo a nivel nacional.

Viendo mi ciudad, dan ganas de que hubiera elecciones cada seis meses (es un coñazo que compensaría) todas las obras se acaban, algunas comenzadas incluso con el sobrevuelo de las urnas en ciernes. Esas carencias que todos los ciudadanos hemos visto en nuestros espacios se solucionan como por arte de magia. Después llegará de nuevo la desidia y nos tocará esperar a un nuevo ciclo electoral para ver como se limpia la cara de nuestras ciudades. Es triste, pero plausible como que sigue lloviendo.

También hay cosas divertidas en esto de las elecciones. Las propuestas cachondas de algunos candidatos. Por ejemplo, un teleférico (el candidato del PP de un pueblo de Sevilla), un barco-bus en el Pisuerga (candidata del PSOE en Valladolid), la casa del surf en Donostia (candidato del PNV) o 1.400 km, ni más ni menos, de carril bici prometido por nuestra querida Espe, que supongo tendría que sortear la playa propuesta por el candidato socialista, ¡ lástima de pérdida de vigencia pues el himno de Los refrescos...aquí no hay playa, vaya, vaya. A mi me parece un trabajo divertidísimo, lo mismo en los equipos políticos hay un cargo específico para este trabajo: P.A.E (proyectos absurdos y efectivistas). Quiero ese trabajo. Espe, Sebas, soy bueno, una pista de esky en la castellana los fines de semana, Manzanares navegable, internet gratis para todos, bocadillos gratis en los coles, paellas en los parques los domingos, medicinas gratis, botellón organizado en puntos estratégicos, un policía por cada alumno a la salida de clase, aparcamiento asegurado, bajada de impuestos directos de un 200%, ¿sigo?, que Zapatero negocia con ETA sobre Navarra...ah, no, eso no, eso lo dijo Rajoy...

EL MICRO ROBADO A RAFA

Editorial Meimportasunpepino dígame...unos minutos antes: Vamos a ver, ¿me estás diciendo que si no llamo a la editorial y les pido el tema de mi próxima novela me tengo que olvidar de eso de vivir de la literatura?.


Gracias, Rafa, por la idea.

¿Quieres saber de dónde surgió este micro?, pues pincha...

MICROS


Maldito tequila. Qué dolor de cabeza. No puedo moverme, solo consigo arrastrarme. ¿Qué son estas ruedas metálicas?, ¿de quien narices es esta silla?

NUESTRO CUENTO


Esta semana hemos estado realmente perezosos con este proyecto. Lo que me invita a pensar que es hora de darlo por terminado. Así que espero de vosotros un digno final o un deseo explícito de continuarlo...


Y parece como si mi soledad se hiciera más patente y solitaria, como si dentro de una sordera resignada y cometida, se diera paso al hambre de alguna migaja de ruido por compasión. Y entonces decido ¡después de tanto tiempo! salir a la calle, perderme entre la gente empaparme de sus palabras, de sus gritos, de sus risas. Pero al llegar al portal empieza a llover con fuerza y ... no tengo paraguas. Nunca he tenido paraguas...el por qué no he tenido paraguas no lo he sabido nunca y mira que me lo he preguntado veces, quizá sea que la propia coraza que he ido urdiendo con el tiempo, ha cobijado el vulnerable organismo que he sido siempre. Quizá si hubiera tenido un paraguas hubiera salido antes de casa. Aunque ha debido ser otro el motivo que me ha hecho estar tanto tiempo paralizado sin decidirme a salir a chapotear en los charcos. Desde muy niño me gusta dejarme mojar por la lluvia y los aromas de la primavera. es esta maldita cadena de rutina y tristeza. Sí, hoy es un buen día para buscar la llave. Claro, que ya me lo dijo mi madre, un día de estos perderás la cabeza, como para encontrar la llave. Será por eso, por mi mala cabeza aún no perdida del todo, que no sé como he podido llegar aquí. Tengo frío; estoy completamente empapado, y el parque, solitario. A lo lejos se escuchan los murmullos metálicos que nacen en la estación de trenes. Rebusco en mis bolsillos, pero no encuentro el billete. Ese billete de color azul que no recuerdo haber sacado. Si lo recordara, me acordaría de que jamás lo había sacado. En el fondo no quiero ir a ningún sitio, ni quedarme aquí. No sé que quiero ni cual es mi misión, nunca supe qué hacer en esta vida. Los días me agotan y las noches me asustan. Creo que mi vocación siempre ha sido y será la misma, parasito social. Pero enfín, ¡algo tendré que hacer! no me voy a quedar aquí empapado y eso, sin saber cuánto tiempo me van a dejar aquí "ellos", ¡encima sin paraguas!. A mí, por sugerir algo, me gustaría que me invitaran a tomar un té caliente, o no, mejor un brandy doble. Si lo hicieran, podría hablarles de distintas cosas, por ejemplo una de ellas: lo mucho que me desconozco... Lo mucho que me desconozco ... y yo creyendo saberlo todo, entender de todo, tener todas las respuestas. Yo ... que me creía sujeto acabado, completo, perfilado y heme aquí dubitativo ... Creo hizo mella en mi y en el entorno que me rodea. Porque me encomendaron la mision ¿de cuidar al hombre?... Siempre fui un cobarde y Él lo sabe, aun asi... no entiende que yo no soy capaz de cuidarme yo mismo, como voy a cuidar de tan tamaño dislocacion...

Cuidar, que peregrina actividad, bastaría con que me cuidara a mí mismo para sentirme agotado.

19 de mayo de 2007

MICROS


Te quiero, le dijo por primera vez cuando ya era demasiado tarde.

18 de mayo de 2007

LOS FONTANEROS


Las campañas electorales son, como diría Pablo Motos, de los "Fontaneros". Ellos son los ideólogos, los que hacen los discursos, los que diseñan las estrategias, la defensa de los puntos flacos y la búsqueda en vanguardia de la debilidad del enemigo. Por eso pienso que no fue idea de Miguel Sebastián acudir al debate televisivo con una fotografía de una revista en la que aparecía una abogada vinculada (de algún modo) a la operación Malaya. Fue cosa de sus fontaneros. Y las grietas en la cocina socialista madrileña han de ser muy, pero que muy graves para que un fontanero decida utilizar una llave de ese tipo. Partía Sebastián con una desventaja muy clara frente a su oponente en esta carrera electoral, y es que era un perfecto desconocido. Si en algo han tenido que trabajar los fontaneros ha sido en diseñar estrategias para que su nombre y su imagen aparezca lo suficientemente amenudo como para que nadie se plante pero ¿cómo voy a votarle a este, si no sé ni quien es?. El problema es que eso no resulta fácil por la buenas. Y si no echen cuentas y tiren de memoria, busquen las diez personas más famosas ahora mismo en España y probablemente sea una tonadillera metida a especuladora, un ex alcalde aficionado al dinero negro etc, etc. Quizá ahí es donde está la clave, quizá ese era el objetivo, que los medios, tú, yo, todos, estemos hablando ahora de Sebastián. Sino era ese el plan les salió rematadamente mal, ya sea por una nefasta planificación o por una mala interpretación de su actor principal, el candidato.

Gallardón (madre, lo que me duele reconocerlo) salió reforzado del confrontamiento, porque supo ver una luz en la cuestión, bastante directa pero confursa, y esgrimió el irrefutable argumento del respeto a la vida privada. Dio igual que una y otra vez Sebastián intentara dejar claro que se trataba de una pregunta de índole político, Gallardón había tomado la iniciativa con su indignación y la pelota estaba en su tejado. Lo hizo mal, muy mal Sebastián. Si quería lanzar dudas sobre la vida privada de Gallardón, como si estuviéramos en "Dónde estás corazón" equivocó el tiro y menospreció a sus posibles votantes: la vida privada de los políticos, como la de los jueces o la de los periodistas, médicos, maestros, nos es indiferente. A las personas (eso creo yo) que trabajan con nuestros impuestos les pedimos que gestionen bien su cargo y los recursos, que sean fieles para con el ciudadano. Si luego en la intimidad de su vida gustan de ponerse narices de cerdito y perseguir a su pareja del mismo sexo arrodillado por el pasillo, personalmente, me deja indiferente. Y si el plan de Sebastián era mostrar la relación entre el alcalde madrileño y la mafia marbellí lo hizo tan rematadamente mal que fue incapaz de lograrlo.

Va a ser difícil que con estos fontaneros y este candidato nos libremos, por fin, de Alberto Rúiz Faraón, y creedme cuando os digo que eso no hay nadie a quien le duela más que a mi. Pero así es la vida, así es la política, si no hay un buen fontanero, la cocina hace aguas.