17 de febrero de 2026
10 de febrero de 2026
LA FRASE:
En cuanto tengo diez minutos de sofá (hay veces que el cuerpo me lo pide...) y tiro de mando, lo que suelo hacer es un sondeo: busco películas, series o documentales que puedan interesarme y los pincho para esa mañana de sábado y/o domingo (ventajas de madrugador) disfrutar de lo encontrado. Ayer creía que estaba en esta rutina cuando puse unos minutos el documental sobre la vida de Eloy de la Iglesia, para mí siempre el director del cine quinqui que tanto me enganchó en la adolescencia. Normalmente en cinco o diez minutos me doy cuenta si es candidato y paso a otro. Pero avanzaba, avanzaba, y no le daba al botoncito para pararlo. A la media hora me di cuenta de que iba a ser una tarde de lunes rara y cedí a la tentación de casi dos horas de tele. Miré con pena esas últimas diez páginas de "Cuando era divertido" que aun me quedaban. El documental me gustó mucho, pero no escribo por eso, ni para desglosar mis rutinas de ocio, sino para explicar como una frase, una sola frase, puede subyugar el conjunto entero de una obra, en este caso un docu. La dice un ayudante del director: los comunistas de la transición eran homófobos porque la homosexualidad era un pecado burgués. Os prometo que me acosté recordando, una y otra vez la frase, los comunistas eran homófobos, homófobos...Y me he levantado con ganas de contarlo, así que ahí sigue la frase, los comunistas eran homófobos...
7 de febrero de 2026
UNA BUENA ENTRENADORA:
Se que de fútbol, como padre, no puedo opinar. Pero creo que lo que pienso, y he sentido, en estos 15 años ya como padre de jugadores de baloncesto es muy legítimo y válido, y extrapolable al deporte en general. Jugadores como Garuba, Juan Núñez, Hugo González o Baba Miller, han compartido cancha con el mayor. Algunos de los que han compartido marcador con el pequeño, empiezan a llegar a mundo profesional. Así que creo que conozco la presión que supone jugar en la élite. Mi opinión es que la mano dura no sirve. Con los niños menos. Es verdad que de vez en cuando los chavales deben recibir un zarandeo (es pura metáfora) para salir de la parra que les es inherente por edad, pero si los padres, en la grada, somos conscientes, ya estará siendo contraproducente. Y no hablo de aquello de primero el elogio y después la reprimenda, hablo del respeto a la integridad moral de los jugadores. Y no siempre es un grito, puede ser un fallo y el cambio inmediato. El ostracismo en forma de banquillo. Hay muchas formas de ningunearles e incluso de faltarles al respeto. Lo he visto, incluso una vez, como espectadores del equipo contrario, tuvimos que poner freno a los desmanes de un entrenador. Por eso me ha gustado tanto este video. Es verdad que será oportunista, y que esta chica tendrá sus malos momentos, pero resume en muy pocos segundos lo que debe hacer un entrenador con los chavales. Otros, con los que yo me he encontrado, parecen llevarlo a lo personal, como si el jugador, fallando, estuviera hiriendo, y de manera intencionada, sus sentimientos.
Os dejo el video, que a mí me ha gustado mucho.
NOTA FINAL: Nunca he sido entrenador, pero me hubiera gustado que mi perfil como tal se pareciera al de esta chavala. Claro, que lo mismo es lo que intenta el 100% de los entrenadores a los que en algún momento he censurado en estos años...